Un Actor Malo reseña Portada

Lo que hace falta en el cine mexicano son cintas con tramas reales, bien pensadas y desarrolladas; por fortuna, estas características son sólo algunas de las que definen a Un Actor Malo, la película del director Jorge Cuchi.

Desde el inicio el filme crea un ambiente de confusión, ya que se trata de una película dentro de una película; sí, la cinta tiene como parte de la trama – y muy esencial – que los protagonistas son actores y se encuentran en medio de la filmación.

Sandra Navarro (Fiona Palomo) y Daniel Zavala (Alfonso Dosal) parecen un par de compañeros que disfrutan el proceso de grabación, entre bromas y escenas complicadas, pero todo cambia cuando una escena de cama se aproxima para filmar.

Es de esperarse que en escenas íntimas exista un pleno consentimiento, acuerdos y comodidad de ambas partes, pero ¿qué pasa cuando los límites se sobrepasan? ¿hasta que punto se puede llegar en una escena tan personal?

Fiona Palomo en Un Actor Malo

“Cuando la realidad supera la ficción”

Tal como lo dice su premisa, Sandra deberá enfrentarse a uno de los actos más terribles que una mujer puede experimentar: una violación.

Enfrentarse a los juicios en algo inevitable ante tal situación ¿por qué no gritaste? ¿y por qué no pediste ayuda en el momento? Son algunos de los cuestionamientos que abundan durante la acusación de Sandra.

Esta cinta no sólo retrata la lamentable facilidad con la que algo así sucede ante el ojo de cualquiera; también visibiliza la revictimización de la persona afectada, como se le señala por no saber sobrellevar la violencia, pero ¿quién te enseña cómo reaccionar? ¿quién te prepara para algo así?

En búsqueda de romper el pacto

Otra común situación es lo que viene después de la revictimización: el intento de cubrir y negociar; una más de las difíciles consecuencias que maneja la cinta de una forma increíble.

Es común que, ante tales acusaciones, no sólo los hombres, pero sí en su mayoría, busquen proteger al violador ¿por qué? Es evidente que la sociedad se encuentra inmersa en el pacto patriarcal, en justificar acciones como esta bajo argumentos sin sentido.

Los personajes de Regina (Karla Rodríguez) y Ximena (Patricia Soto) dan luz a esa red de apoyo que se mantiene firme, la sororidad, esas amigas que no abandonan y buscan a toda costa la justicia para una de sus iguales.

Fungiendo papeles clave, sin embargo, con Ximena se desata uno de los puntos de giro que me parecen muy importantes e indispensable rescatar: la viralización.

Alfonso Dosal en Un Actor Malo

El poder de las redes sociales en temas legales

La funa ¿justicia o agresión? Vaya tema interesante, bajo la creencia que predico, mantenerse del lado de la víctima y condenar al agresor es algo indiscutible, pero ¿hasta que punto nos volvemos verdugos del agresor?

Evitando a toda costa los spoilers, Daniel se enfrentará a las consecuencias mediáticas de todo lo que hizo, sin imaginar el desenlace que tendrá la viralización de sus acciones.

Con actuaciones magistrales de Fiona Palomo y Alfonso Dosal, Un Actor Malo consigue retratar una cruda realidad que ocurre dentro del medio cinematográfico; despierta la desesperación, tristeza, impotencia, sorpresa y sin duda, alienta a una reflexión profunda de como nos estamos manejando en sociedad.

A pesar de que toda la cinta cuenta con pocas locaciones, y algunas tomas extrañas, el objetivo se logra a la perfección, demostrando una vez que el buen cine mexicano sigue presente.

Un Actor Malo se encuentra disponible en la plataforma de streaming Prime Video.

Interacción

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