‘Ritual Maldito’, un cuento típico de terror
Una película de terror que aprovecha sus limitaciones.
Reseña | Ritual Maldito
Un meses después de haber perdido a su madre, Dylan y su padre se mudan a un nuevo departamento. Dylan, quien es mudo y asmático, se queda sólo por las noches cuando su padre trabaja como locutor nocturno en una estación de radio local, por lo que tiene que cuidarse a sí mismo. En uno de los cuartos, Dylan encuentra un viejo libro de brujería donde encuentra un ritual con el que un genio le concede un deseo. Una hora antes de la media noche, Dylan realiza el ritual y desea poder hablar, sin saber que para que se le conceda tendrá que sobrevivir una hora contra los ataques del malvado genio.
Desde el inicio es notable que Ritual Maldito es un película de muy bajo presupuesto, su nivel de producción está por debajo del estándar de la industria ¿Eso es algo malo? De hecho lo contrario, hay elementos de la cinta que se vuelven mucho más admirables, sin embargo hay otros que aún dejan que desear.
Aún con un reducido presupuesto, David Charbonier y Justin Douglas Powell se las arreglan para tener lo necesaria para darnos una película aterradora. Si bien solo tienen una locación, exprimen cada centimetro de este espacio para crear una atmósfera claustrofóbica que tiene atrapado al protagonista y audiencia. La tensión que los directores crean explorando este lugar que es tan nuevo para el protagonista como para nosotros nos lleva a una serie de jumpscares, que si bien es la herramienta más típica del cine de terror, el uso que se le da aquí es en gran parte justificado.
En algunos momentos la película requiere de efectos especiales y su calidad sería baja si los directores no supieran bien cuando y donde utilizarlos, siendo económicos con su uso logran que la audiencia los procese sin pensar demasiado en como lucen sino en lo que nos hacen sentir. Otros aspectos técnicos como la fotografía y la música también se usan de forma económica para formar parte de la atmósfera.
Las influencias de Charbonier y Powell son bastante obvias, su gusto por cintas de terror ochenteras y la nostalgia por la época los lleva a querer replicar aquel estilo y sumarse a esta tendencia a la que superproducciones como Stranger Things forman parte de. La cosa es que con su alto presupuesto que les permiten tener efectos especiales de alta calidad y un aspecto visual llamativo, ese tipo de productos puede esconder sus fallas más grandes como la falta de originalidad (incluso podemos decir plagio), personajes subdesarrollados, entre otras cosas.
En medio de todo se encuentra Ezra Dewey, un joven actor que tiene la responsabilidad de cargar con toda la película y aún cuando su experiencia es poca, la tarea no le queda grande. Dewey tiene una ternura y encanto que captura la empatía de la audiencia apenas e inicia la cinta, por eso nos preocupamos por su bien y cada que expresa miedo y dolor es palpable para nosotros. Quizá muchas cosas que funcionan en la película no tendrían el mismo efecto si Dewey no estuviera dando una gran interpretación que las apoye.
Si bien Charbonier y Powell hacen lo que pueden con lo que tienen, esto no es suficiente para crear una presentación lo suficientemente llamativa para que su estructura de cuento se quede en un segundo plano y podamos disfrutar de la experiencia a pesar de saber en que va a terminar. Lo contrario sucede y el camino que la cinta toma es tan obvio que pierde impacto para cuando llega a su clímax. Y es que no se trata de decir que Charbonier y Powell necesitaban crear un mejor espectáculo para olvidarnos de su historia, sino que es innegable que la calidad de ciertos elementos visuales sirven de apoyo para hacer de historias comunes algo mucho más emocionante.
Ritual Maldito es otro ejemplo de como el cine independiente se nutre de cineastas que logran sacar adelante sus proyectos más allá de sus limitaciones. Esta es una película que nos cuenta un relato sencillo y si bien no tiene nada que nos haga pensar mucho en ella después de salir de la sala, no se puede negar que al menos entretuvo y entrega algunos sustos.
Título original: The Djinn
Dirección y guión: David Charbonier y Justin Douglas Powell
Elenco: Ezra Dewey, Tevy Poe y Rob Brownstein
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


