‘El Pasajero del Diablo’, el terror y las moralejas sin compromiso
Una película de terror que no sabe lo que quiere decir.
Reseña | El Pasajero del Diablo
El cine de terror por encima de todo propósito tiene dos prioridades, asustar y entretener, cualquier otra intención de sus realizadores también es importante, sin embargo si no cumple con esas dos características es difícil decir que una película de terror fue exitosa. Algunas películas aceptan que cumplir esos dos objetivos es suficiente, otras aspiran a más y lo logran, mientras que otras aspiran a más solo por justificar su existencia. Este fin de semana llega a cines El Pasajero del Diablo ¿En cuál de este tipo de películas de terror cae?
¿De qué trata El Pasajero del Diablo?
Maddie y su novio Tyler dejan su hogar para iniciar una vida como nómadas viajando por todos los Estados Unidos. Unas semanas entrados en su viaje, Maddie comienza a dudar de si esta vida en la carretera es realmente para ella, pero no quiere desilusionar a Tyler. Las preocupaciones de Maddie aumentan cuando una noche presencian un accidente automovilístico y que a partir de ese momento siente que alguien los está siguiendo en su camino, sin embargo cuando se acerca más y más para atacarla, Maddie descubrirá que lo que la está siguiendo es algo sobrenatural. Maddie y Tyler siguen su camino tratando de evitar las carreteras de noche y nunca detenerse en caso de viajar a esas horas, pero la presencia hará todo lo posible para atraparlos.
Sustos clásicos, pero efectivos
El director André Øvredal tiene un buen rato trabajando en el terror y casi siempre se ha mantenido fiel a la forma más clásica del género, la que basa más sus sustos en jumpscares que en crear una atmósfera, y le ha funcionado muy bien. En El Pasajero del Diablo, Øvredal sabe que la audiencia está buscando saltar de su asiento y eso nos da, a veces con jumpscares que van de lo más simple como que un objeto o personaje salta hacia la cámara en un plano quieto, pero a veces también le gusta jugar con nuestra percepción y utiliza la cámara para manipular el entorno y hacernos creer que lo malo está por venir, puede que llegue o no.
Con esto, el cineasta logra que desde los primeros minutos hasta los últimos, la audiencia esté siempre a la espera de un buen susto y vaya que varios tienen el potencial de sacarte una risa nerviosa o hasta un grito. Lamentablemente los problemas de El Pasajero del Diablo se empiezan a hacer cada vez más notables mientras avanza la trama y en los espacios en los que Øvredal no está trabajando en la siguiente sorpresa.
Moraleja sin base
El guión de Zachary Donohue y T.W. Burgess es sencillo, va a lo que va, al menos al inicio, pues mientras avanza la película es evidente que hay un intento por que los personajes tengan un desarrollo apropiado y que la historia que nos están contando va a llevarnos a una especie de lección o moraleja para el público. Las mejores películas de terror siempre encuentran una forma no solo de convertir a su monstruo, criatura, fantasma, asesino, en una metáfora de lo que quieren contar, sino que la relación entre esa entidad y los temas se entrelazan hasta ser no intercambiables.
En El Pasajero del Diablo, la presencia que da nombre a la cinta es apenas y un pequeño reflejo de los temas que la película está intentando abarcar, no hay una relación lo suficientemente profunda como para que la audiencia identifique como es que estos conceptos se relacionan y esto puede ser porque ni Øvredal ni sus guionistas quieren demonizar la experiencia de los nómadas estadounidenses, que sí, está llena de peligros, pero es el estilo de vida de muchas personas. Esto impide que la película pueda tener un discurso concreto y honesto, en lugar de eso nos quedamos con esbozos de lo que la película pudo ser y momentos burdos que detienen al terror de crecer a su máximo potencial.
Conclusión
El Pasajero del Diablo es una película que pudo haberse comprometido más a tratar los temas que apenas y pasa por la superficie, o pudo haber encontrado la forma de simplemente no tener que hacer ninguna declaración sobre estos. Lo que nos queda es una película que sí cumple con asustarnos, y lo hace bastante bien, pero todo lo que está entre esos puntos no la hacen la mejor opción para pasar un rato entretenido en el cine.
Título original: Passenger
Dirección: André Øvredal
Guión: Zachary Donohue y T.W. Burgess
Elenco: Lou Llobell, Jacob Scipio, Melissa Leo, Miles Fowler, Alan Trong y Joseph Lopez
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.



