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Reseña | Alpha

Uno de los estrenos más esperados del Festival de Cannes del 2025 era el regreso de Julia Ducournau con Alpha, después de convertirse en la segunda mujer ganadora de la Palma de Oro por Titane en la edición del 2021 del festival. Las expectativas estaban hasta arriba, pues la cineasta es ahora conocida como una de las voces nuevas más atrevidas y trasgresoras de la industria actual y todos querían ver de que forma evolucionaría su cine. Lamentablemente lo primero que se escuchó de los asistentes de su primera función es que el nuevo trabajo de Ducournau era una decepción y al parecer fue tan grave que no se veía movimiento para estrenarla en cines internacionalmente lo más pronto posible. Es así que un año después de su estreno en el festival, Alpha por fin llega a cines de México de la mano de MUBI y por fin podemos ver que pasó con esta película.

¿De qué trata Alpha?

A finales de los 80’s en Francia, hay una peligrosa enfermedad que se propaga a través de la sangre. Alpha es una adolescente de 13 años que vive sola con su madre, una doctora encargada de tratar a los infectados. La vida de Alpha se complica cuando en una fiesta es tatuada una ‘A’ en su brazo izquierdo, con una aguja que podría no haber estado limpia, por lo que su mamá teme que Alpha ha contraído la enfermedad. A partir de ese día, Alpha empieza a sufrir discriminación en la escuela, ya que todos sus compañeros creen que corren riesgo de contagiarse al convivir con ella. Para complicar aún más las cosas, su tío Amin regresa después de años de estar separado de ellas, por sus problemas de adicción y por ser uno de los infectados. Alpha tendrá que lidiar con el rechazo en su vida diaria mientras que en su hogar intenta comprender lo que sucede con Amin.

El dolor de una era

Alpha, el personaje que le da título a la película, es los ojos con los que Ducournau recuerda los finales de los 80’s cuando la epidemia del SIDA aún estaba presente, cuando el auge de drogas como la heroína seguía dejando grandes estragos entre las poblaciones más vulnerables del mundo, tiempos donde cualquier persona que se saliera de la norma se enfrentaba a la peor discriminación. Era una época en la que la gente vivía con miedo y a la vez no se atrevía a hablar de a qué le tenían miedo, es por eso que la mirada de Alpha nos permite ir descubriendo poco a poco el mundo que está habitando sin esperar a que se hable de las cosas, se tienen que intuir.

Alpha obtiene esa información más que por curiosidad o ingenuidad, por pura rebeldía, rasgo común de la adolescencia que la lleva a negar los cuidados de su madre y a tomar decisiones que la ponen en peligro o que incluso la convierten en el peligro. Es así que Alpha, tanto la película como el personaje, se convierte en la muestra de como no hablar de ciertos temas por ser difíciles o sensibles para los más jóvenes siempre lleva a que ciertas conductas se repitan, el miedo parental de perder el control de sus hijos es el motor de los hijos para contradecirles.

Las películas de Julia Ducournau tienen fachadas brutales y crudas, pero en su interior son películas realmente muy tiernas, Voraz es una historia sobre hermanas que reconectan a través de un trauma en común, Titane es una historia de amor propio y encontrar una conexión con las personas menos esperadas, tal vez no son las primeras cosas que se vendrían a la cabeza al ver películas tan violentas, pero la directora siempre logra aterrizar sus ideas y conmover a la audiencia. Y en Alpha, Ducuornau pretende llegar al mismo objetivo, sin embargo el camino es mucho más complicado que en sus proyectos anteriores.

La alegoría que se tropieza sola

A pesar de  que en esta reseña ya mencioné un par de veces la epidemia del SIDA, en la película Ducournau nunca se refiere a esta como tal, sino que simplemente se habla de un virus que está arrasando con la población, primero convirtiéndolos en una especie de estatua de arena viviente, hasta que el viento se los lleva. Ducournau no trata esta epidemia como una cuestión de salud, sino como algo que creció por la superstición, una visión en donde esta enfermedad tiene una cualidad de deidad y sus infectados tienen cualidades monstruosas.

Hay algo ciertamente fascinante en la visión de la directora en la forma en la que trata este tema, sin embargo aún en la larga duración del metraje apenas y encuentra momentos en donde puede desarrollarla a profundidad, su conexión con lo que nos está intentando contar sobre los personajes no se siente tan intrínseca como en sus películas pasadas. Sumado a eso, desde la mitad de la cinta, Ducournau decide cambiar el enfoque de la cinta de Alpha hacia su madre y su tío Amin, por lo que es fácil sentirse confundido cuando de repente hay una necesidad latente de que conectemos con estos personajes con los que no hemos pasado tanto tiempo.

Lo que termina pasando es que Ducournau nos llena de ruido antes de llegar al clímax de su historia, y para cuando por fin se encuentra en ese punto, la posibilidad de conmovernos profundamente se ha desvanecido casi por completo. No se puede decir que Ducournau no estaba segura de lo que quería decir con Alpha, es claro que sus ideas eran precisas, el problema se encuentra en como decidió explorarlas, la falta de orden, de precisión.

Conclusión

Hay mucho en Alpha que nos recuerda que no hay muchos cineastas emergentes como Ducournau en la actualidad, podemos ver destellos de su brillantez, lamentablemente no se puede negar que su más reciente proyecto deja mucho que desear y no por la comparación con los dos pasados, sino por lo que se promete al inicio de la propia película. Aún así no hay que quitarle el ojo a esta directora que siempre habrá que admirar por su visión tan particular y personal del cine.

Dirección y guión: Julia Ducournau 
Elenco: Mélissa Boros, Golshifteh Farahani, Tahar Rahim, Finnegan Oldfield, Louai El Amrousy y Emma Mackey

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