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Lanzado originalmente en 2013 para Xbox 360, PlayStation 3 y Wii U (y más tarde para consolas de octava generación y Nintendo Switch), Assassin’s Creed IV: Black Flag sorprendió a los fanáticos de la franquicia, llevando la emoción de los asesinos a los mares, con espectaculares batallas en barcos y piratas.

Algunos se preguntaban si un juego de piratas es lo que la franquicia necesitaba, pero nadie puede negar que el resultado que Ubisoft presentó fue algo inolvidable, tanto que dejó una marca especial en la serie, algo impensable tras el tremendo éxito de la trilogía de Ezio iniciada en Assassin’s Creed II.

En Black Flag nos ponemos en la piel de Edward Kenway, quien es un aspirante a pirata, el cual se ve envuelto en la eterna guerra entre los Asesinos y los Templarios, conflicto que ha tenido lugar a lo largo de la historia. Inicialmente Edward no tiene deseo de involucrarse, pero poco a poco, ciertas circunstancias nos orillan a terminar en medio de esta disputa, todo mientras te abres camino por las Bahamas, dedicándote a la piratería, bebiendo, peleando, viviendo aventuras de capa y espada, comienzas a adaptarte a las costumbres de los Asesinos.

Foto: Ubisoft

Tras 13 años de su lanzamiento original, algunos podrían preguntarse, ¿era necesaria una nueva versión de Black Flag? Para los fans de la saga, quienes se han dedicado a jugar todos y cada uno de estos títulos es una pregunta muy válida, pero, la realidad es que este es un grato regreso a uno de los mejores juegos que Assassin ‘s Creed ha tenido en mucho tiempo.

El primer cambio que encuentras es que al iniciar, eres lanzado al nuevo hub de Assassin’s Creed, mismo que se ha usado en algunos de los juegos anteriores de la saga como Valhalla, Shadows entre otros. Y tras el inicio, tu aventura comienza en la era moderna de Abstergo, en donde tomas tu “nuevo puesto”, mientras que poco a poco se explican algunas mecánicas que te permiten sumergirte al contexto del juego.

Otro acierto que tiene este remake es que, a diferencia del original, deja de lado las partes de la historia actual, para ofrecer una experiencia ininterrumpida como Edward Kenway, abrazando el aspecto que ha hecho más emocionante a Assassin’s Creed desde sus inicios, el cual es la exploración del momento histórico en el que la aventura de desenvuelve.

Foto: Ubisoft

Los cambios no sólo se limitan a aspectos menores en la historia, ya que, a pesar de lo mencionado, esta se mantiene fiel en su mayoría, aunque con algunas misiones secundarias nuevas. Y además de ello, se han encargado en mejorar algunos aspectos como los tiempos de carga, en el original, estos podían ser un tanto insoportables, pero en este remake son relativamente cortos, lo cual se agradece.

Otro de los cambios que fueron implementados es la actualización del esquema de controles, ahora alineado con el de las entregas más recientes de la saga. En lugar de utilizar los botones frontales para atacar y bloquear, estas acciones se asignan a los gatillos y botones laterales, ofreciendo una distribución mucho más familiar para los jugadores actuales. El cambio se agradece, especialmente porque las últimas cuatro entregas ya habían adoptado este diseño. En la práctica, el control se siente más intuitivo y cómodo que en la versión original, ya sea por la costumbre de quienes han jugado los títulos recientes o porque este tipo de configuración se ha convertido en el estándar de la mayoría de los videojuegos modernos.

Y claro, el cambio más importante y notable que tiene el juego viene en el apartado gráfico. Como dijimos líneas arriba, este no es un remaster, Assassin’s Creed Black Flag Resynced ha sido rehecho de arriba a abajo, utilizando el motor gráfico Anvil de Ubisoft, mismo que se ha implementado en juegos como Immortals: Fenyx Rising, Skull & Bones y por supuesto, más juegos recientes de Assassin’s Creed.

Foto: Ubisoft

El océano, las islas, los fuertes y cada uno de los escenarios han sido reconstruidos con una impresionante resolución 4K, ofreciendo una mayor riqueza de detalles y una paleta de colores mucho más vibrante que realza la belleza del Caribe. Las mejoras no se limitan a los escenarios. Las animaciones de combate también se han actualizado para acercarse al estilo de las entregas más recientes, incorporando efectos de cámara lenta en los golpes finales que hacen que cada enfrentamiento resulte más cinematográfico y contundente. Del mismo modo, los modelos de los personajes lucen más expresivos y naturales, dejando atrás el acabado algo rígido y plástico de la versión original.

Además, el juego permite elegir entre un modo Fidelidad y un modo Rendimiento. El primero prioriza la calidad visual y ofrece una imagen realmente espectacular, aunque en ciertos momentos pueden aparecer pequeñas caídas de frames o algunos detalles gráficos menores. Por su parte, el modo Rendimiento mantiene una experiencia más fluida sin sacrificar demasiado el apartado visual, convirtiéndose en una excelente opción para quienes prefieren una jugabilidad más estable.

Foto: Ubisoft

Entonces, respondiendo a la pregunta inicial ¿este remake vale la pena? La respuesta es un rotundo sí. Si disfrutaste la entrega del 2013 podrás encontrarte con un juego que sabe balancear entre nuevas adiciones como el conservar los elementos que hicieron al primer título algo tan especial para muchos jugadores; pero, sí esta es la primera vez que piensas en jugarlo, también es una excelente opción. Tanto para jugadores experimentados, como para aquellos que son más cercanos a los juegos actuales de la saga o aquellos que tienen curiosidad, Assassin’s Creed Black Flag Resynced ofrece algo interesante, fresco y divertido para todos.

Por último, con un juego que se acerca a la perfección, sólo nos queda preguntar ¿es mucho pedir un remake de la trilogía de Ezio a futuro? Se vale soñar.

Copia para reseña otorgada por el publisher.

Esta reseña fue realizada tomando como base la versión de Xbox Series X.

Foto: Ubisoft

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