‘Un Completo Desconocido’, la falsa historia real de Bob Dylan
James Mangold mantiene la esencia de Bob Dylan con una historia llena de mentiras.
Reseña | Un Completo Desconocido
La tendencia de los biopics es una de las más exitosas y persistentes del momento. Parece que todo el mundo quiere ver la historia de la vida de sus artistas favoritas en pantalla, en especial de artistas muy conocidos como Freddy Mercury o Elvis Presley. Bien sabemos que estas películas son hechas con la aprobación de los artistas o sus familias y eso implica que algunos hechos se romantizan o se endulzan para no manchar la imagen de la persona. ¿Es posible hacer una biopic que mire objetivamente a su protagonista? ¿Cómo reaccionarían sus seguidores? ¿Podría el público que le desconoce encontrar gusto en su obra o agradarle como persona? Ese es el riesgo, si se le puede llamar así, que James Mangold toma en Un Completo Desconocido en la que sigue a Bob Dylan en una de las épocas más polémicas de su vida. Esta película que se encuentra entre las más nominadas en la más reciente edición del Oscar llega a cines de México este fin de semana.
A inicios de 1960’s, un joven conocido como Bob Dylan llega a la ciudad de Nueva York con la intención de convertirse en un cantante de folk, inspirado en artistas como Woody Guthrie y Peter Seeger. A ambos los conoce cuando visita a Guthrie en el hospital y toca una canción escrita para él, cosa que llama la atención de Seeger y desde ahí lo toma bajo su ala para introducirlo en la escena folk de la ciudad donde conoce a otros artistas como Joan Baez. Una vez que se da a conocer, Dylan captura la atención del público por la particularidad de sus letras y su carrera avanza con rapidez, sin embargo la presión puesta en él lo llevará a preguntarse si el mundo del folk es el lugar a dónde pertenece.
La vida de Bob Dylan y en específico la era en la que pasó de lo acústico a lo eléctrico ya ha sido llevada al cine. Cineastas como Todd Haynes y Martin Scorsese han retratado a este artista tratando de apegarse lo más posible al estilo de su música, se alejan de convenciones, van contracorriente; lo cual ha resultado en que los fans de Dylan las reciban positivamente, pero el público general se siente completamente alienado. ¿Cómo llamar la atención de esta audiencia a esta música que tiene más de seis décadas de existencia? La respuesta de Mangold es simplificar la figura de Bob Dylan y su historia, una tarea muy difícil por el amplio contexto detrás y el riesgo de traicionar la esencia del artista que es tan inusual. Así que Un Completo Desconocido es en muchos aspectos un biopic convencional, con una estructura lineal, una propuesta visual sencilla, nada en la superficie parece estar fuera de lo ordinario. Para encontrar lo extraordinario hay que mirar de cerca los detalles.
Si al entrar a ver esta película esperas conocer la vida de Bob Dylan entonces muy rápidamente te darás cuenta de que no vas a obtener nada de esa información básica a la que muchos otros biopics le dedican aunque sea unos cuantos diálogos o secuencias completas. ¿Dónde nació? Apenas y se da una idea. ¿Quiénes son sus padres? ¿Cómo era su familia? Parece que no existen. Mangold empieza la historia cuando Dylan llega a Nueva York, como si simplemente se hubiera aparecido ahí ya como un adolescente casi adulto, de esta forma todo lo que los personajes que se va encontrando conocen de él es prácticamente lo mismo que la audiencia sabe. Para ambos es un misterio y la necesidad de resolverlo es el hilo conductor de los eventos que la película retrata. No es que Mangold y su guionista Jay Cocks quieran ver a Dylan como una figura mística, sin embargo sí existía ese misticismo para las personas de la época ¿Cómo balancear esa imagen? ¿Cómo remarcar el misterio sin dejarse impresionar por este?
Mangold sigue a Dylan desde su perspectiva, de forma que tenemos acceso a información que el resto de los personajes no tienen, y por lo tanto podemos ver el cinismo de sus mentiras y la arrogancia de su actitud. Y a la vez Dylan nos mantiene a una distancia en la que no podemos acceder a sus pensamientos, no sabemos por qué hace lo que hace, dice lo que dice y mucho menos podemos conocer su proceso creativo ¿Cómo se convirtió Dylan en uno de los mejores liricistas de la historia? Eso no lo sabrás viendo esta película y nadie nunca lo ha sabido, ni siquiera el mismo Dylan. Mangold nos deja escoger, ser una de las pocas personas que lograban ver a través del aura misteriosa de Dylan para encontrar a un hombre para el que sobre todas las cosas estaba él mismo y su obra o ser uno de aquellos que se dejaban llevar por esta y lo observaban como el estandarte del progresismo, la voz de su generación.
En la edición de 1965 del Festival de Folk de Newport, Bob Dylan enfureció a los asistentes al interpretar sus canciones con instrumentos eléctricos y así puso en marcha la caída de la escena de la música folk. Este es el punto al que Mangold tiene que llegar, cuando Dylan tomó una decisión que cambió el futuro del movimiento folk, o mejor dicho, marcó el inicio de su fin. Todo lo que vemos en la película es meramente la antesala de este hecho, pero también es donde se nos presentan las razones, los por qués. Mangold no tiene ningún juicio acerca de los hechos, así que una vez más lo deja a pura consideración del público ¿Bob Dylan necesitaba seguir adelante en su carrera fuera del folk? ¿Utilizó el folk y el activismo político para llegar al éxito y una vez ahí lo deshechó? ¿Hizo a un lado a las personas que lo ayudaron a formar su carrera? ¿O a caso eran ellos quienes lo estaban limitando con sus demandas? ¿Necesitaban Seeger y compañía entender que los tiempos cambian? ¿Qué las tradiciones mueren? ¿Dylan desdeñaba a su público o este nunca le entendió como artista? ¿Quién estaba bien o quién estaba mal? Mangold solo nos presenta la información a la mano y cada quien decide.
Otros cineastas tomarían la ruta fácil de tratar de convencernos de que ante todo el artista que se retrata en la cinta siempre estaba en lo correcto y eran los demás quienes le hacían daño. Mangold es tan objetivo con su retrato de Dylan que no sorprendería si mucha gente sale de la sala con una idea amarga del cantante, ¿De verdad era un artista con un talento de otro mundo o solo un sujeto con pocas aptitudes sociales que solo sabía expresarse a través de la música? Y es que no es solo lo que el cineasta nos quiere decir, se sabe que el mismo Dylan supervisó la escritura del guión, sugirió cambios e incluso pidió que se mintiera en algunos aspectos. ¿Por qué? Otros artistas al tener el poder sobre como se cuenta su historia habrían buscado como quedar bien parados, Dylan al contrario no temería hasta en exagerar en lo mal que se comportó con tal de ser honesto.
Y es que al agregar a la trama hechos que no sucedieron, o que sucedieron a medias, poniendo a gente en lugares y situaciones en las que no estuvieron presentes y una que otra mentira descarada es que Mangold encuentra no solo la manera de sintetizar algunos hechos y reducir la duración del metraje, sino también la mejor forma de respetar la esencia de Bob Dylan que durante toda su carrera se ha mantenido constante en una cosa: mentir. Tal vez la palabra no es la adecuada, sin embargo Dylan nunca ha sido el mejor para abrirse hacia el público y quizá ni siquiera a sí mismo, en sus letras siempre ha buscado la forma de expresar lo que le sucede y siente de la forma más críptica posible ¿Qué es cierto y qué no? No podríamos preguntarle porque evadería la pregunta. Mangold entiende entonces que para contar la verdadera historia de Bob Dylan no hay mejor recurso que ese, la mentira. En otro aspecto en el que Mangold comprende a Dylan es a través de la música y por eso dedica muy buena parte del metraje a números musicales en los que escuchamos los éxitos obvios como Blowin’ in the Wind, Like a Rolling Stone (de donde viene el título) y The Times They’re A-Changin’, sin embargo le dedica más tiempo a otras joyas menos conocidas para el público general como Subterranean Homesick Blues, It Ain’t Me y Highway 61. El elenco las interpreta con cariño, en especial Timothée Chalamet como Dylan.
Hablando de, las actuaciones son un elemento crucial para Un Completo Desconocido, diría que hasta el más importante y existoso porque es a través de los personajes que se expresan las diversas perspectivas sobre Dylan. Tenemos a Edward Norton y Elle Fanning que contrastan ante Chalamet por la sencillez e idealismo que iradian sus personajes, mientras que Boyd Holbrook tiene una presencia mágica como Johnny Cash. Por otro lado tenemos a Mónica Barbaro como Joan Baez, quien se roba la película no solo por aprender a cantar en un par de meses para la película, sino que lo hizo a un nivel comparable al de Baez en la realidad. Y encima de eso capturó su forma de ser casi a la perfección, incluso nos hace olvidar que el parecido físico no está del todo ahí. Lo mismo sucede con la gran estrella de este acto, Chalamet está lejos de realmente parecerse a Dylan y sin embargo estudió tanto su forma de hablar, de caminar, de cantar en público y hasta como mirar a través de lentes de sol como lo hacía en esa época. Esta no es una imitación, Chalamet se deja poseer por el espíritu de Dylan del 60-65 para entregar esta actuación que está entre las mejores de su carrera.
Tan solo esta pequeña era de la historia de Bob Dylan es demasiado grande para una película y ni siquiera es la más interesante, sin embargo Mangold tenía razón en que valía la pena ser contada de nuevo porque Un Completo Desconocido de verdad podría abrir camino a que una nueva generación descubra la música de Bob Dylan, si había que caer un poco en lo popular para lograrlo, pues es un buen precio a pagar. Si quieres conocer a mejor detalle lo que sucedió, hay libros, hay documentales, puedes preguntarle al fan de Dylan más molesto que conozcas, y aún así nadie se acerca a la verdad; por eso Mangold y compañía decidieron despegarse de la realidad, porque solo así se podía encontrar emociones verdaderas en las imágenes y la música, exactamente lo que Bob Dylan haría (Como en su película, Renaldo & Clara). No por nada esta película se llama como se llama, pues al día de hoy Bob Dylan sigue siendo eso para el mundo, Un Completo Desconocido.
Título original: A Complete Unknown
Dirección: James Mangold
Guión: James Mangold y Jay Cocks
Elenco: Timothée Chalamet, Edward Norton, Monica Barbaro, Elle Fanning, Boyd Holbrook, Dan Fogler y Scoot McNairy
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.





