10 de septiembre de 2026
James T. Kirk y Sam Kirk en la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds
Especial · Star Trek 60 años

Strange New Worlds todavía cree que el futuro puede ser mejor

La cuarta temporada llega cuando buena parte de la ciencia ficción mira hacia el colapso. La tripulación de la Enterprise conserva una idea menos cómoda: el porvenir también puede construirse con curiosidad, cooperación y descanso.

Temporada 4Estreno: 23 de julioParamount+60.º aniversarioEntrevistas CineMedios
La Enterprise vuelve a partir

El presente importa cuando el futuro parece demasiado lejano

Durante casi sesenta años, Star Trek ha imaginado un porvenir en el que la humanidad logró sobrevivirse a sí misma. Esa premisa siempre ha tenido algo de desafío cultural: pide mirar nuestros conflictos actuales sin aceptar que sean inevitables.

La cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds, disponible desde el 23 de julio en Paramount+, regresa a las primeras misiones de Christopher Pike, Spock, Una Chin-Riley y la tripulación de la U.S.S. Enterprise. El tráiler plantea una misión de rescate y una urgencia sencilla: el pasado puede enseñar, el futuro puede inspirar, pero cuando una nave está en peligro solo queda actuar en el presente.

La frase funciona porque describe la mecánica emocional de la serie. Cada episodio puede visitar una civilización desconocida, adoptar un género distinto o acercarse a un punto reconocido del canon, pero sus personajes siempre deben decidir qué clase de personas desean ser cuando la teoría se convierte en problema.

Ahí se encuentra buena parte de la vigencia de Strange New Worlds. La serie recupera la estructura episódica de la televisión clásica, aunque entiende que una tripulación contemporánea no puede salir ilesa de cada aventura. Las heridas, amistades, responsabilidades y contradicciones continúan viajando con ellos.

Estreno23 de julio de 2026
PlataformaParamount+
ProducciónCBS Studios
ShowrunnersAkiva Goldsman y Henry Alonso Myers

“Existe una enorme comunidad de personas que realmente cree en un futuro mejor”.

Celia Rose Gooding, en entrevista con CineMedios
Futurismo sin ingenuidad

La esperanza de Star Trek requiere trabajo

La ciencia ficción contemporánea suele encontrar imágenes más inmediatas en el desastre: ciudades abandonadas, corporaciones omnipotentes, inteligencias artificiales hostiles y sociedades que ya no confían en sus propias instituciones. Son temores reconocibles. También resultan fáciles de consumir porque convierten la ansiedad del presente en escenografía.

Star Trek propone algo menos automático. Su futuro no surge porque la humanidad haya descubierto una tecnología capaz de corregir todos sus defectos. Existe porque distintas generaciones decidieron construir instituciones, reglas y formas de convivencia capaces de contenerlos.

Celia Rose Gooding, intérprete de Nyota Uhura, explicó a CineMedios que formar parte de la franquicia cambió su relación con el futuro. Para ella, vivimos una época en la que resulta sencillo sentir miedo ante lo desconocido y acercarse a la curiosidad sin alegría. El contacto con trekkies de distintos países le mostró que todavía existe una comunidad dispuesta a imaginar un futurismo esperanzador, vulnerable y curioso, sin confundirlo con fantasía complaciente.

Esa distinción importa. La Federación no representa una humanidad perfecta. Sus oficiales discuten, se equivocan, cargan traumas y encuentran límites éticos para los cuales ningún manual ofrece una solución limpia. El optimismo nace de su disposición a seguir dialogando incluso cuando sería más rápido disparar.

La tripulación de la Enterprise durante la cuarta temporada de Strange New Worlds
La cuarta temporada continúa las primeras misiones de la U.S.S. Enterprise. Foto: Paramount+.
Una serie de conjunto

El legado se mantiene vivo cuando los personajes dejan de parecer piezas de museo

Interpretar a personajes que ya pertenecen a la memoria cultural podría convertirse en un ejercicio de imitación. Strange New Worlds ha encontrado otro camino: conserva las características reconocibles del canon y permite que las personas detrás de los uniformes alimenten esos papeles con experiencias propias.

Durante la conversación de CineMedios con Celia Rose Gooding, Jess Bush y Melissa Navia, las tres coincidieron en que la serie depende del trabajo colectivo. No hay una versión funcional de Strange New Worlds sin el conjunto completo, y esa dinámica también explica cómo ha evolucionado el reparto desde que comenzó a filmar durante la pandemia.

Navia recordó que durante la primera temporada prácticamente solo convivían entre ellas en Toronto. Cinco años después, el crecimiento personal del elenco y el recorrido de sus personajes se han vuelto difíciles de separar. Erica Ortegas, comentó, ya se siente como una vieja amiga.

Bush observó que los guionistas han incorporado rasgos, matices y mundos emocionales de las actrices sin alejar a Uhura, Chapel o el resto de sus versiones clásicas. Esa operación editorial permite que la serie dialogue con seis décadas de historia sin convertir cada episodio en una vitrina de referencias.

La sala de guionistas no conoce el freno

Terror, comedia, musicales y ahora títeres

La flexibilidad genérica se ha convertido en una de las señas más visibles de Strange New Worlds. Su estructura le permite pasar del terror corporal a la comedia romántica, del misterio al musical, sin renunciar al desarrollo de sus personajes.

Babs Olusanmokun y Martin Quinn explicaron a CineMedios que esos cambios también obligan a los actores a redescubrir sus papeles. Justo cuando creen conocer a M’Benga o Scotty, el guion los coloca en un escenario que rompe sus hábitos y les exige encontrar otra capa.

La sorpresa más peculiar de la cuarta temporada fueron los títeres. Quinn recordó la extrañeza de descubrir que alguien había dedicado horas de trabajo a construir una versión suya, mientras Olusanmokun destacó que la serie nunca utiliza un género únicamente por presumir la ocurrencia. La forma elegida debe revelar algo del personaje.

Ese criterio evita que el experimento se convierta en una colección de trucos. Una comedia puede hablar del miedo a la intimidad; un musical obliga a verbalizar sentimientos que los oficiales prefieren esconder; una criatura de tela puede desarmar por completo la seguridad de un actor. El formato cambia, pero la pregunta dramática permanece.

Escena de la cuarta temporada de Star Trek Strange New Worlds
La serie continúa utilizando distintos géneros para explorar a su tripulación. Foto: Paramount+.
La salud mental también viaja en la Enterprise

Una tripulación agotada necesita algo más que otra misión

La cuarta temporada inicia con personajes cansados. Al capitán se le advierte que la tripulación necesita descansar, una observación poco vistosa para una franquicia acostumbrada a anomalías espaciales, pero muy coherente con la manera en que Strange New Worlds entiende a sus oficiales.

Olusanmokun adelantó que los nuevos episodios mostrarán cómo son cuando no están de servicio. Veremos descansos, cuidados, roces y formas de acompañarse que suelen quedar fuera de las historias concentradas en salvar planetas.

La idea conecta con el corazón de la serie. La Enterprise funciona como lugar de trabajo, hogar provisional y familia elegida. Esa cercanía produce confianza, pero también discusiones y desgaste. Permitirles detenerse amplía a los personajes sin necesidad de inventar una amenaza mayor.

En una temporada televisiva que seguramente volverá a jugar con géneros, criaturas y paradojas, quizá una de sus imágenes más significativas sea la de una tripulación aprendiendo que descansar también forma parte de la misión.

San Diego Comic-Con 2026

Sesenta años de mirar hacia adelante

El estreno de la temporada coincide con la celebración del 60.º aniversario de Star Trek. Paramount+ y CBS Studios llevarán al Hall H un panel dedicado a Strange New Worlds y a las distintas generaciones de la franquicia.

La participación anunciada incluye a Anson Mount, Rebecca Romijn, Ethan Peck, Christina Chong, Celia Rose Gooding, Melissa Navia y Paul Wesley, junto con Akiva Goldsman, Henry Alonso Myers y Alex Kurtzman. La conmemoración también reunirá a Michael Dorn, Robert Picardo, Connor Trinneer, Cirroc Lofton, Doug Jones, Michelle Hurd, Jerry O’Connell, Karim Diané y George Takei, con una introducción de Eugene “Rod” Roddenberry.

La reunión tiene algo de inventario familiar, pero también recuerda una cualidad poco común: pocas franquicias han logrado conversar durante seis décadas con las versiones anteriores de sí mismas. Cada serie discute qué conservar, qué cuestionar y qué futuro merece recibir la siguiente tripulación.

Sábado 25 de julio · 1:30 p.m. a 2:45 p.m., hora de México · Hall H
El rumbo continúa

La esperanza también necesita nuevas misiones

El valor de Star Trek nunca ha dependido únicamente de predecir tecnologías. Su imaginación más útil consiste en proponer que la humanidad puede organizarse de otra manera.

Strange New Worlds mantiene esa posibilidad cerca de los personajes. Pike conoce parte de su destino y aun así dirige. Spock intenta reconciliar identidades que otros consideran incompatibles. Uhura encuentra una familia después de la pérdida. M’Benga debe convivir con decisiones que ningún uniforme puede borrar.

La cuarta temporada llega con naves, criaturas, títeres y territorios desconocidos. Su pregunta más persistente es menos aparatosa: ¿cómo se conserva la curiosidad cuando el miedo ofrece respuestas más rápidas?

Sesenta años después, la Enterprise sigue avanzando porque la respuesta nunca está terminada. Cada generación debe volver a imaginarla, discutirla y convertirla en conducta. Ahí continúa el futuro de Star Trek, no como destino garantizado, sino como trabajo compartido.

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