FICUNAM 14: ‘A Traveler’s Needs’, lo cotidiano es poesía
Hong Sang-soo nos lleva de la mano a observar la poesía de lo que se encuentra a nuestro alrededor.
Nadie sabe de dónde viene la mujer. Está sentada en un banco del parque y toca diligentemente una flauta dulce infantil. Dice que es francesa. Sin dinero ni medios para mantenerse, le han aconsejado que enseñe francés. Así llega a tener como alumnas a dos coreanas. A la mujer le gusta andar descalza y tumbarse en las rocas. Y cuando se siente con fuerzas, intenta ver cada instante de forma no verbal y vivir la vida lo más racionalmente que puede. Pero las cosas siguen siendo tan difíciles como siempre. La bebida alcohólica coreana makgeolli le proporciona un poco de consuelo cada día.
El cineasta coreano Hong sang-soo se reúne con la actriz Isabelle Huppert para presentar una cinta que lleva los elementos minimalísticos de su estilo y de realización rústica a un nivel mayor al que nos tiene acostumbrados. A Traveler’s Needs nos presenta una serie de conversaciones entre Iris, una supuesta maestra de Francés, y sus alumnos, su método es muy peculiar porque consiste en tener una plática en inglés, luego realizar una actividad cotidiana y a partir de ahí describir los sentimientos que causen dicha actividad, luego la maestra escribe un par de frases en Francés y el alumno debe decirlas en voz alta antes de dormir ¿Funciona para aprender de verdad? Ni idea, y Hong nos permite reírnos levemente con el absurdo de la situación y la ingenuidad de sus personajes.
Pero en esa ingenuidad hay algo muy puro, honesto, que puede llevar a la audiencia a pensar que su método de enseñanza no es disparate después de todo. Iris no es tanto un personaje sino más bien una presencia extranjera, en un sentido geográfico y metafísico, que viene a influenciar en la vida de las personas con las que tiene contacto. Y esa influencia la vemos en In-geok, su roomie con quien primero ha compartido sus conocimientos, pues en sus interacciones hay un deseo, romántico o fraternal, no expresado con claridad que viene de esa fascinación por la forma en que Iris ve el mundo. Quizá el lado más escéptico de la audiencia se verá proyectado en la madre de In-geok, quien le cuestiona sobre su relación con Iris porque no sabe nada de ella, de donde vino, por qué está en Corea, etc.
En paralelo a estas escenas de conversaciones incómodas de madre e hijo, Hong nos lleva de la mano a observar a Iris en su soledad, en lo comoda que se encuentra en ese estado, andando sin rumbo por la ciudad, bebiendo alcohol en el parque, tocando mal la flauta. Con sus planos quietos y silenciosos no es que Hong este haciendo poesía de lo cotidiano, es que al igual que Iris, nos invita a ver que la poesía es lo cotidiano, lo cotidiano es poesía. ¿Cómo podemos llegar a ese estado de plenitud? Es casi innato que ante tal ingenuidad, o mejor dicho pureza, reaccionemos con cinismo e incredulidad. ¿Cómo despegarnos de esa forma de ver la vida?
Así como podemos cerrarnos a esa percepción de la vida, podemos cerrarnos a ver este tipo de cine, cuya sencillez, minimalismo, puede ser alienante para quien se aferra a un tipo de cine tradicional. Entonces puede ser así como podemos empezar, viendo este cine como el de Hong que no siempre nos impacta en el momento que le miramos, sino después cuando la vida se empieza a sentir como una de sus películas. Quizá ahí es donde comenzamos a valorarla. Se presentó en la sección Atlas de el FICUNAM 14.
Dirección y guión: Hong Sang-soo
Elenco: Isabelle Huppert, Lee Hyeyoung, Kwon Haehyo, Cho Yunhee, Ha Seongguk, Kim Seungyun, Kang Soyi y Ha Jinhwa

