‘Tesis’: El retorcido poder del registro audiovisual
Una película sobre el poder de la imagen y el morbo del espectador.
El 12 de abril de 1996 llegó a cines ‘Tesis’, la ópera prima de Alejandro Amenábar que revolucionó el cine español en la que se analiza el poder de la imagen a través de la pantalla y el morbo detrás de los espectadores.
Reseña | ‘Tesis’
El caso de ‘Tesis’ es muy llamativo, la ópera prima de un estudiante de la Facultad de Ciencias de la Información en Madrid apadrinada por el afamado José Luis Cueva se retiraba de los Premios Goya de 1997 con siete estatuillas, entre ellas Mejor Película, Mejor Director Novel y Mejor guion original, estos dos últimos para Alejandro Amenábar.
Cómo ya dijimos, Amenábar seguía estudiando cuando fue descubierto por Cueva gracias a su cortometraje ‘Luna’, quien también lo impulsó a escribir su propia película. Un suicidio en el tren de camino a la facultad y una nota sobre el cine snuff se terminaron mezclando durante una tarde de estudio en la vacía cafetería de la universidad para crear ‘Tesis’.
«Hay que dar al público lo que pide.»
Tras la misteriosa muerte de su asesor, la tesis sobre violencia audiovisual en el entorno familiar de Angela (Ana Torrent) toma un giro macabro al descubrir que la última cinta vista por su profesor involucra a una exalumna desaparecida, así conoce a Chema (Fele Martínez), un freak del cine explícito con una biblioteca personal repleta de cintas gore, y a Bosco (Eduardo Noriega), dueño de una cámara XT500 que lo vuelve el principal sospechoso.
Esencialmente, ‘Tesis’ es una película sobre el morbo, la misteriosa y grotesca atracción que sentimos por los baños de sangre, el magnetismo en lo explícito y el erotismo en lo prohibido, no es sorpresa que apenas la primera escena ya nos prometa un cadáver que no pedimos pero todos queremos ver. El viaje de Ángela, al igual que el nuestro al acompañarla en su investigación junto a Chema, es el de la negación ante la violencia pero el disfrute de la misma, afirma sentirse incómoda y no querer ver, sin embargo, se asoma entre sus dedos y escucha los gritos de suplica en más de una ocasión escudándose en que «es para su tesis».
Hoy en día la violencia está a la orden del día, incluso algunos sectores del público la piden y la aplauden, de lo contrario proyectos como ‘Terrifier‘, ‘El ciempiés humano’, ‘Masacre en Texas’ ó ‘El exorcista‘ no hubiesen tenido la repercusión que tuvieron, y con internet el acceso a contenidos de violencia explícita y su difusión son imparables, videos como el que Ángela encuentra circulan incluso en redes sociales y la dirección de Amenábar demuestra el poder de la cámara.
“Lo que se ha llamado documental no existía en la literatura ni en la pintura… En el cine no sé cómo ha sucedido… ¿En qué momento el gesto de un obrero es ficción, o el gesto de una mamá con su niño, o el gesto de un enamorado con su enamorada?»
– Jean-Luc Godard.
Para Jean-Luc Godard la línea entre el documental y la ficción solo existe en el cine, nunca antes se había decidido que un pintor hacia documentales mientras que otro hacía ficciones, y esta idea es clave para entender ‘Tesis’, pues se centra en la violencia a través de la pantalla, de dónde pensamos que nunca saldrá, por más inquietantes y siniestras que sean las imágenes, creemos que nunca llegarán a nosotros, que no estamos ni cerca de ser aquellos gritando por clemencia cubiertos por nuestra propia sangre o aquellos partiendo a una persona por la mitad, pero el argumento de Amenábar y su compañero de clases Mateo Gil nos obliga a pensar lo contrario. La dirección de Amenábar es inteligente al escoger la Facultad de Ciencias de la Información como su escenario, especialmente porque es un lugar familiar para él, por lo que nos hace sentir cómodos, como si nosotros también conociéramos esos pasillos, salones, bodegas y salas de proyección y así nos hace recordar lo inquietante del cine snuff: Cualquiera podría hacerlo.
La atención del espectador se centra en saber quién o quiénes son los creadores de las cintas snuff y es en los posibles sospechosos que se nos revela lo verdaderamente aterrador: Podría ser una novia celosa, un compañero ó profesor de clase, cualquiera con acceso a una cámara es el posible creador de un vídeo snuff, no es necesario asomarse en cárceles o centros psiquiátricos, quizás solo haya que mirar al otro lado de la cafetería.
‘Tesis’ tiene la construcción del suspenso de Hitchcock y el movimiento de la cámara de Spielberg, ambas citadas influencias de Amenábar, y son las que llenan de personalidad a la cinta y terminan revitalizando al cine español de la época, mientras que el guion construye un misterio magnético del que, aún cuando no queramos saber la respuesta, nos mantenemos al pendiente, no queremos ver pero nos negamos a apartar la mirada. Antes de trabajar en ‘Tesis’, Amenábar había suspendido realización, clase irónicamente enfocada en las labores de un director, por lo que la inclusión del nombre de Jorge Castro, profesor de esta asignatura, se vuelve una divertida y sutil carta firmada con el bien merecido Premio Goya a Mejor Director Novel.
Título original: Tesis
Dirección: Alejandro Amenábar
Guion: Alejandro Amenábar, Mateo Gil
Elenco: Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega, Nieves Herranz, Rosa Campillo
Dónde ver Tesis:

22 años
Estudiante de cine
Melómano
