‘La Desaparición de Josef Mengele’, destruyendo el mito del Ángel de la Muerte
Un oscuro vistazo a los últimos días del infame Josef Mengele.
Reseña | ‘La Desaparición de Josef Mengele’
Una de las leyendas urbanas que es un hecho es que muchos de los altos mandos del Partido Nazi escaparon a Latinoamérica después de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos se encontraba el infame Josef Mengele, el doctor que era conocido como El Ángel de la Muerte por sus crueles experimentos con los prisioneros de Auschwitz, además de ser uno de los encargados de decidir quienes eran enviados a trabajar y quienes serían ejecutados. ¿Cómo logro pasar desapercibido por más de 30 años? ¿Cómo vivió Mengele estos días recluido? Esto y más lo podemos ver en La Desaparición de Josef Mengele, la nueva película de Kirill Serebrennikov que se está presentando en la 78 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional.
¿De qué trata La Desaparición de Josef Mengele?
En 1956, Josef Mengele se encuentra escondido en Argentina con agentes del Mossad pisándole los talones para arrestarlo. Mengele así comienza un viaje que va desde regresar a Alemania, de vuelta a Argentina, pasando por Paraguay y finalmente llegando a Brasil donde pasó sus últimos años. En todos estos lugares, Mengele pasa sus días ansioso, paranoico, siempre a la espera de que las personas que los resguardan lo traicionen y entreguen a las autoridades para que sea llevado a juicio por los crímenes que el niega haber cometido. Una oportunidad de rendir cuentas se presenta cuando su hijo Rolf va a visitarlo en Brasil, con la intención de que le confiese sus actos, sin embargo ni con el paso del tiempo Mengele es capaz de hacer a un lado su orgullo y admitir su responsabilidad.
Un retrato desmitificador
En los últimos años hemos visto algunas películas que muestran la normalización de la violencia, siendo el epítome de ellas Zona de Interés de Jonathan Glazer, La Desaparición de Josef Mengele sigue una línea similar al acompañar íntimamente al Ángel de la Muerte en su vida cotidiana mientras se encuentra en el exilio. Serebrennikov dedica muy buena parte del metraje a observar a Mengele haciendo las actividades más mundanas posibles, durmiendo, cocinando y comiendo, rasurándose, viendo televisión; el director busca mostrarnos a este hombre de una forma que no es realmente humanizadora ya que no espera que sintamos ni una pizca de simpatía o conexión con él, sino que con estas imágenes podamos empezar a desmitificar a la figura tan imponente y aterradora de Josef Mengele que se nos ha vendido por tantos años.
Al mostrarnos como vive, Serebrennikov no tiene que recordarnos mucho de lo que Mengele hizo a los judíos en Auschwitz para sentir un profundo desprecio hacia él, tan solo ver como trata a las personas a su alrededor, incluso las que lo ayudan, ya es suficiente para ver a un hombre prepotente, controlador, con una ira fácilmente de desatar, pero que es así para esconder que en el fondo es profundamente inseguro y cobarde. August Diehl hace un excelente trabajo al interpretar a Mengele ya que si bien tiene la habilidad de transmitir una presencia imponente, también es capaz de dejarnos ver en los pequeños detalles de sus expresiones como por dentro su porte se está desmoronando. Mientras más inseguro y paranoico Mengele se vuelve, más tiene que fingir esa fortaleza al exterior, es patético, sin embargo Diehl no pone ningún juicio en su actuación, solo expresa lo que el personaje le indica.Aún cuando la película no se trata de verle un lado positivo a una figura tan polémica, es muy valido preguntarse cual es el punto de seguir la vida de una persona tan podrida, pero si películas como esta pueden ayudar a que dejemos de ver las acciones del Nazismo como algo salido de una novela de terror y más como algo que sucedió y fue cometido por personas como tú y yo, es suficiente.
La prevalencia del mal
Lo más terrorífico de la cinta de Serebrennikov no se encuentra en el centro que es el retrato de Mengele, lo más terrorífico se encuentran en sus alrededores, en los espacios que el hombre habita y la gente con la que convive a lo largo de sus viajes, donde se nos hace saber que a pesar de la dura persecución a la que se enfrentaba Mengele, la gran mayoría de los nazis de menor rango o que simpatizantes del partido permanecieron en sus mismos lugares después de la guerra, políticos, empresarios, maestros, civiles en general. Muchos de ellos a la espera del regreso de Mengele o cualquier otro oficial del Tercer Reich que regresara a terminar lo empezado por Hitler, y a pesar de que nunca lo hicieron, la esperanza de que seguían por ahí vivos mantuvo viva la chispa del nazismo. Es así que esta mirada de Serebrennikov hacia el pasado se convierte en un espejo del presente, donde criminales de guerra caminan tranquilamente entre nosotros, pues el sistema al final está hecho a su beneficio.
Conclusión
El trabajo de Serebrennikov en esta película es excelente, sin embargo puede ser demasiado demandante para la audiencia, incluso la que está acostumbrada a películas no comerciales. Y esto es porque La Desaparición de Josef Mengele es deliberadamente una experiencia incómoda, lenta, tortuosa, que no está hecha para el entretenimiento, solo para causar una reacción de desagrado en la audiencia al obligarnos a vivir un par de horas junto a uno de los más grandes criminales de la historia moderna y por eso mismo es una película que se necesita ver aunque sea una vez, pues lo que tiene que decirnos vale la pena ser escuchado.
Después de su paso por la Cineteca Nacional, La Desaparición de Josef Mengele se presentará en el CCU, Cinematógrafo del Chopo, Cineteca Nacional de las Artes y Cineteca Nacional Chapultepec. Consulta la cartelera en el sitio oficial de la Cineteca.
Título original: Das Verschwinden des Josef Mengele
Dirección y guión: Kirill Serebrennikov
Elenco: August Diehl, Maximilian Meyer-Bretschneider, David Ruland, Friederike Becht y Dana Herfurth
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


