‘Toy Story 5’ sigue yendo al infinito y más allá
Toy Story 5 es un gran acierto para la franquicia insignia de Pixar.
Toy Story es una franquicia que ha estado presente entre nosotros desde hace más de 30 años. Con el estreno de su primera entrega en 1995, la historia de los juguetes se hizo de un lugar muy especial e importante en la historia del cine de animación, llevando a millones de espectadores a revivir con cariño la nostalgia de sus infancias y que, con cada entrega, te hace sentir una sensación muy diferente, dependiendo del punto de tu vida en el que la veas.
Esa es parte de la magia que ha caracterizado a la franquicia, desde la simple idea de pensar que tus juguetes tienen vida y conviven entre ellos mientras no estás, hasta pensar cómo te han acompañado durante distintas épocas; y es en ese concepto donde Toy Story 5 se da su espacio para existir y brillar: el temor de los juguetes por que los niños crezcan y los dejen atrás.

Mucho se puede argumentar respecto a la existencia de esta nueva entrega: si ya es momento de soltarla, tal y como lo hizo Andy con sus juguetes hace 10 años, si una cuarta y quinta entrega son necesarias, o incluso que el introducir y hablar del tema de la tecnología podría resultar un tanto hipócrita dada la historia del estudio. Pero, tras mirar esta nueva entrega, podemos asegurar que todas esas interrogantes quedan atrás.
Toy Story 5 llega a la pantalla grande y lo hace con mucha fuerza, demostrando que tiene el poder de desafiar todas las concepciones previamente mencionadas, y todo bajo una entrega que vuelve a sorprender a los espectadores, tal y como lo ha hecho desde su primera entrega hace 31 años. Siempre es una alegría regresar a este mundo, ya que en esta historia hay un gran corazón.
Bajo la dirección de Andrew Stanton, quien por primera vez toma el mando en la saga de los juguetes, Toy Story 5 toma como protagonista a Jessie, a la cual vimos y conocimos por primera vez en 1999 en la segunda película, y con el guion de Stanton y Keena Harris, somos testigos de cómo la historia de Jessie toma un giro que la hará enfrentar sus temores y sus nuevas misiones con Bonnie, tras la llegada de una tableta electrónica conocida como Lilypad, tomando toda la atención de la niña y de paso descubriendo que los pequeños ahora tienen más interés en los dispositivos que en los juguetes.

Se menciona entre temor que la era de los juguetes ha terminado, generando incertidumbre entre nuestros personajes favoritos, y es que desde entregas atrás, Woody nos ha dejado en claro que el propósito de los juguetes no solo es divertir a los niños, sino que, además de crear bellas memorias, también es acompañarlos en momentos difíciles, y para Bonnie, la cual, desde la entrega anterior, vemos cierta dificultad para hacer amigos, la llegada de la tecnología a su vida le facilita el poder estar dentro de la tendencia del momento y, por ende, tener mayor facilidad para expandir su círculo social.
Pero uno de los mayores aciertos de Toy Story 5 es la forma en la que desarrolla su crítica. Desde la primera entrega, con la llegada de Buzz a la vida de Woody, entendemos que esta no es una saga que se va por el camino fácil y plantear un “esto es blanco, esto es negro”, sino que busca desarrollar una serie de matices en su historia, para demostrar que puedes aprender de aquellas novedades en tu vida y mezclarlos para lograr algo especial. Lo mismo ocurre en esta entrega.
No es que Lilypad se presente como la villana en turno que los juguetes tienen que vencer, y mucho menos vende esta falsa idea de retratar a los juguetes como la solución para dejar de lado el paso de la tecnología. La película les enseña a ambos lados la importancia de la existencia de cada uno de ellos, y tras el enfrentamiento, viene la aceptación y el aprendizaje, haciendo que Toy Story 5 sea rica en su discurso narrativo, permitiéndose también presentar los efectos de la tecnología en personas más jóvenes, creando una conversación más rica y fascinante de observar.

La dirección de Stanton trae consigo una dosis de energía impresionante, algo que se agradece, ya que agrega una capa diferente a la del último capítulo de la saga, pero, lejos de desprestigiar u omitir lo construido por la cuarta entrega, Toy Story 5 respeta y contribuye con más elementos a este universo, haciendo que el trabajo de Stanton se sienta refrescante.
La aventura sigue estando presente, desde el viaje de Jessie (el cual es muy emotivo y satisfactorio), la misión de Woody y Buzz, hasta un ejército de figuras Buzz Lightyear, quienes están en busca del Comando Estelar. Cada una de las tramas está bien construida y llega a un momento donde todas convergen de la mejor manera posible, creando un gran tercer acto, lleno de emoción y diversión.
Al final, Toy Story 5 es un gran acierto para la franquicia insignia de Pixar, proponiendo cosas interesantes en su animación, hablando de tecnología, pero sin caer en un discurso irreal, y encontrando el equilibrio perfecto entre todos sus elementos. Personalmente, me gusta ver esta cinta (al igual que la anterior) como una especie de epílogo (para Jessie en este caso), y de seguir con la calidad que se ha presentado, no me molestaría seguir regresando al mundo de nuestros entrañables juguetes.

