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30 de septiembre de 2022

Una gran firma jurídica contrata a Jen si trabaja como She-Hulk y representa a un cliente complejo.

Ya se estrenó el segundo episodio de She-Hulk y resulta impresionante como una serie tan sencilla y ligera como esta ha provocado tantas polémicas, pues este nuevo episodio solo reafirma lo que ya sabíamos con el primero: Esta en una serie de comedia y si bien puede tratar temas serios, no significa que está aquí para sermonearnos.

Dejando eso a un lado, la semana pasada mencionamos que el primer episodio de She-Hulk en realidad era un prólogo, pues este solo nos establecía a Jennifer Walters/She-Hulk como personaje, pero no hacía mucho por introducir la historia de la serie. Esa labor justamente le concierne a este segundo episodio y lo hace bien, podemos ver como los poderes de Jen afectan a su vida personal y laboral hasta el punto en que debe tomar decisiones arriesgadas como defender a Emil Blonsky, mejor conocido como Abominación.

SHE-HULK: ATTORNEY AT LAW

Para empezar, es un gusto ver de nuevo al gran Tim Roth dentro del UCM cuando creímos que no volvería a pasar, además de que lo vemos en una faceta totalmente diferente a lo poco que recordamos del personaje en El Increíble Hulk. Roth maneja perfectamente a Blonsky como una persona relajada, incluso bondadosa, pero hay cierto nivel de ambigüedad que nos hace desconfiar de él.

Parece que estaremos siguiendo a Jen lidiar con Blonsky en los siguientes episodios y por lo que vimos al final de este, es obvio que no será una tarea fácil. Por un lado parece que no pasa gran cosa en el episodio, sin embargo eso se puede deber a que nos tenían acostumbrados a ‘series’ que eran más bien películas largas, She-Hulk en cambio sí está hecha para la televisión. En términos generales, este episodio es muy divertido, Tatiana Maslany es un deleite en su papel y tan solo eso ya es suficiente para seguir viendo esta serie de Marvel.

SHE-HULK: ATTORNEY AT LAW

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