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29 de noviembre de 2022

Una pareja viaja a una isla costera para disfrutar de un restaurante exclusivo donde el chef ha preparado un menú lujoso con algunas sorpresas impactantes.

Tal vez no haya película cuya promoción haya sido más engañosa como la de El Menú, durante meses se creo un aura misteriosa al rededor de ella y los adelantos que se nos ofrecieron nos indicaban que se trataba de una película de ‘horror elevado’ o al estilo de A24. Ahora que ha llegado a salas de México y el mundo, podemos decirles que afortunadamente no es así, pues El Menú tiene mucho más que ofrecer.

En realidad El Menú si toma elementos de este tipo de películas, fácilmente podrás ver referencias a películas como Midsommar, sin embargo no hay que equivocarse, estas referencias no vienen necesariamente de un lugar de admiración. No hay tributo sino burla. Y es que en la actualidad no hay mejor género que el horror elevado para hablar de la forma en la que las élites tratan el cine y el arte en general en esta época y como se expresan sobre este.

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Sin embargo, el director Mark Mylod y sus escritores Will Tracy y Seth Reiss no reducen a El Menú a  una sátira con elementos tan directos, en lugar de eso, para expresar sus ideas eligen un arte que es extremadamente diferente al cine, la gastronomía. Aún si las herramientas, los espacios, todo es diferente, Mylod lo que no está mostrando es a un artista que quiere desquitar su frustración contra la misma gente que la provocaron al no entender sus intenciones artísticas. Desde críticos que solo piensan en su propio prestigio hasta fans  que pretender ser igual de expertos que los propios artistas

Para mostrarnos la profundidad de esa frustración, Mylod nos obliga a ser testigos de situaciones desquiciadas que irán escalando de gravedad, pero mientras más avanza la película y más conocemos de las razones de las acciones del Chef Slowik, el antagonista, más dejamos de sentir mal por sus víctimas y empatizamos con su objetivo Y es que ¿qué no es frustrante que el arte siga siendo para el disfrute de unos pocos? ¿Que su propósito sea puramente comercial y una cuestión de estatus? ¿Y que los artistas tengan que caer en hacer su obra por cumplir con la demanda y no por amor a lo que hacen?

The Menu

Curiosamente eso es justo lo que pasó con el horror elevado, un género que pasó de tener grandes ejemplares a tener un montón de copias de lo mismo una y otra vez, solo porque eso era lo que gustaba en festivales principalmente. Pero también es un problema que se expande a gran parte de la industria del cine, que se rige por las burdas exigencias y opiniones de quienes están en la cima y que no tienen la capacidad de apreciar lo que consumen.

Mylod no se limita a demostrar su desdén por este tipo de personas, incluso hacia su propio antagonista que no es tan puro como pretende mostrarse a sí mismo, además de algo de admiración por las clases bajas. Sin embargo eso no le impide ver a sus personajes como humanos y los deja expresarse como tal. Aquí resalta el trabajo de Nicholas Hault como un personaje que se vuelve cada vez más desagradable y patético, su contra parte es Anya Taylor-Joy, quien entrega una actuación muy sencilla y natural, justo lo que necesita su personaje. Pero por supuesto que la estrella aquí es Ralph Fiennes, es frío y amenazante, sin embargo de vez en cuando con pequeñas expresiones nos deja ver al humano dentro de este enfermo Chef.

El Menú es una película divertida y en ocasiones perturbadora y bien podría quedarse solo en eso, pero debajo de su presentación elegante y agradable se encuentra una comida que nos llena de preguntas sobre la forma en que consumimos el arte. Pues no es lo mismo comer por comer, que saborear, degustar, sentir. Para eso también necesitamos más películas como El Menú, que no sobreponen lo intelectual sobre el amor al arte.

The Menu

Título original: The Menu
Dirección: Mark Mylod
Guión: Will Tracy y Seth Reiss
Elenco: Anya Taylor-Joy, Ralph Fiennes, Nicholas Hoult, John Leguizamo, Hong Chau, Janet McTeer, Judith Light, Reed Birney, Paul Adelstein, Aimee Carrero, Arturo Castto, Mart St. Cyr y Rob Yan

 

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