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Cuando la primera cinta de Doctor Strange estrenó en un tanto ya lejano 2016, el trabajo de Scott Derrickson, quien en ese momento era reconocido por su experiencia en el cine de horror, resultó ser algo agradable. A la historia se le podrían argumentar algunos aspectos trillados, pero más allá de ello, presentó una cinta que planteó las bases para la presentación y exploración para un personaje que tiene matices interesantes.

Stephen Strange, al cual, más allá de su presentación en el filme de hace seis años, hemos tenido la oportunidad de verlo en acción en otras cuatro películas más, en participaciones mesuradas, pero que de alguna manera nos dejaban con una mayor intriga acerca de su siguiente aventura, y de cómo el personaje podría evolucionar.

Tiempo después se anunció el título de su próxima historia: Doctor Strange en el Multiverso de la Locura, algo que resultaba emocionante para los fans, pues ya desde hace un tiempo atrás, Marvel ha estado mirando hacía las profundidades de los diferentes universos, coqueteando con ideas presentadas en arcos como Secret Wars, e incluso presentando conceptos ya en concreto de estas intenciones como sucedió en Spider-Man No Way Home.

Las expectativas comenzaron a tomar un rumbo diferente cuando Derrickson anunció su salida del proyecto, ¿y el sustituto quién sería? Nada más y nada menos que Sam Raimi, quien no sólo es reconocido dentro del cine de horror, también es uno de los favoritos de los fanáticos gracias a su impresionante trabajo en las primeras películas de Spider-Man. Con este historial, y con una promesa de entregar una cinta con toques de horror, ¿qué podría salir mal?

Finalmente hemos visto Doctor Strange en el Multiverso de la Locura, y a continuación de contamos si lo realizado por Raimi supera con creces las expectativas, o termina por perderse en el extenso multiverso, y descuida, esta reseña no contiene spoilers, por lo que podrás leerla sin temor a encontrarte con datos que arruinen tu experiencia.

En Doctor Strange en el Multiverso de la Locura nos encontramos nuevamente con Stephen Strange, interpretado una vez más por un Benedict Cumberbatch que busca llevar a Strange a una interesante introspección que poco a poco termina por resonar con su parte opuesta en esta cinta. Diferentes eventos han ocurrido desde que lo vimos por primera vez, el chasquido de Thanos, el blip, y el caos multiversal presentado en productos como Loki y la ya mencionada Spider-Man No Way Home.

Un día, en medio de lo que parece ser un evento tranquilo, el caos se desata y todo es gracias a una joven llamada America Chavez, -la cual es llevada a la pantalla grande gracias a una un tanto novata pero prometedora Xochitl Gomez-, quien al encontrarse con Strange, le informa que ella proviene de otro universo, y que su poder consiste en poder saltar entre estas realidades, habilidad que resulta atractiva para la ya también conocida Wanda Maximoff, a.K.a. La Bruja Escarlata, la cual, tras los sucesos de WandaVision quedó en un camino oscuro y un tanto aterrador.

A estas alturas del partido, hemos observado cómo diferentes eventos han ocurrido a lo largo del UCM, causa y efecto, y muchos de estos sucesos que son importantes para la narrativa de la cinta, se han presentado en otras producciones del estudio. Tengo que confesar que una de mis mayores incertidumbres cuando comenzaron a anunciarse las series del UCM, era la dependencia entre series y películas para la creación de estructuras narrativas que por si solas fueran comprensibles. En este punto creo que ya es necesario admitir que gran parte de la naturaleza del UCM es así, y Doctor Strange en el Multiverso de la Locura es prueba de ello.

La estructura narrativa de la cinta es sencilla, presenta conceptos que son y serán importantes para los años futuros del UCM, pero lejos de sentirse como una película completamente densa y llena de información que, de no saberse contar podría resultar pesada, la construcción de la secuela es accesible, rápida, fácil de entender, y muy entretenida de seguir, ciertos fragmentos y referencias están presentes, y será indispensable poner atención en ellas, pero lo mejor de todo esto, es que lejos de sentirse como recursos metidos a la fuerza, estos se implementan de una manera natural dentro del filme.

El multiverso es uno de los temas de los que se ha especulado, hablado y debatido desde hace mucho tiempo, y con cada pista que se ha presentado, los fans esperan saber más, o ver más de lo que los cómics han presentado. Para el cine (del UCM), este es un concepto que apenas se está explorando y que poco a poco, diferentes producciones comienzan a adentrarse. ¿Hace la secuela un gran trabajo explorándolo? Sí y no.

En este punto ya somos conscientes de la existencia de diferentes universos, y como estos comienzan a interactuar, y en la película, el multiverso juega un papel interesante. Es importante, presenta puntos interesantes y atractivos para el futuro, se juega bien con él, y vemos diferentes realidades, pero aún así, el conflicto central de la trama, termina por quitarle algo de peso, y no es que se sienta como una simple excusa, sin embargo, te deja con la sensación de que se pudo haber explotado un poco más. Aunque, no me malentiendan, cómo dije, la cinta tiene un gran acierto, y es jugar con algunos elementos que ya se han explorado de la teoría de los multiversos, al menos en otros productos.

El ser feliz, preguntarse ¿qué pasaría si?, imaginar cómo serían las cosas en otra realidad, el deseo de conseguir algo, las alternativas, son puntos que Doctor Strange en el Multiverso de la Locura toca a lo largo de su historia, y es interesante ver cómo el objetivo de algunos personajes, se van complementando, e incluso comparando con las dudas que algunos de ellos tienen. Incluso, tengo que admitirlo, esta interrogante me recordó a momentos a una de mis miniseries favoritas de los últimos años, Devs de Alex Garland, si bien, la cinta de Marvel no se mete de lleno con temas como el azar, libre albedrío o el concepto de la tecnoreligión propuesto por Garland, el deseo de conseguir algo, y qué tan dispuestos a hacer lo que se tenga que hacer por conseguirlo, sí están presentes. Incluso estas ideas, recuerdan a algunos de los aciertos de Raimi en las películas del arácnido.

Y es que ya que hablamos de la dirección de Raimi, es importante decir que el mayor acierto de la película recae en su dirección. Sí, sabemos que Doctor Strange en el Multiverso de la Locura es una película de estudio, y que muchas veces esto puede llevar a que las cintas caigan en lugares comunes, y aunque algunos de esos vicios siguen presentes, este filme también se siente como una bocanada de aire fresco para el espectador, y eso es algo que se agradece, sobre todo tomando en cuenta que la innovación es un tema del que se discute con frecuencia en este subgénero. Desde la construcción de su atmósfera, se puede percibir un aire diferente, podemos ser testigos de una ciudad de Nueva York que recuerda perfectamente a las primeras entregas de Spider-Man, pero más allá, la percepción enseña una película en la que el director tuvo la oportunidad de implementar sus toques creativos.

Raimi es director que se ha ganado su fama gracias al cine de horror, la trilogía de Evil Dead o la intensa Drag Me to Hell, son películas que se mantienen en el gusto de los fanáticos del género, y la idea de contar con Raimi en la silla de director, de una cinta que promete integrar elementos de este género, es algo que causa curiosidad, y el resultado es arriesgado, victorioso y eso se agradece. Si bien, no vas a encontrarte con escenas tan fuertes como las que las películas ya mencionadas han presentado, la cinta ofrece algunos momentos de mucha tensión, en los que la música, y la construcción del suspenso se juntan para conseguir momentos escalofriantes, en los que incluso, me atrevería a decir, que la amenaza principal se siente tan imparable como el mismo Michael Myers. Hay momentos violentos, y aunque estos no rozan en el área de una clasificación R, sí son emocionalmente impactantes.

El guion también juega un papel importante para los aciertos de la película, Michael Waldron, el cual es reconocido por su trabajo en Rick & Morty, y recientemente en Loki, juega muy bien con todos los elementos que tiene, sí, reitero, tal vez algunos de ellos faltan por explotarse, otros pueden sentirse limitados, pero como ya se mencionó, propone conceptos que se contraponen, ya sea desde el estilo o desde un conflicto y deseo personal, y el tenerlos y explorarlos en una película de este cine, es algo que se agradece. Se da la oportunidad de jugar bien con los personajes, unos más que otros, pero es así como vemos a un Strange que se cuestiona acerca de su felicidad, o una Wanda que actúa más bajo una agenda personal (y que brilla gracias a una Elizabeth Olsen que tiene la oportunidad de explorar otra faceta de su personaje).

Wanda y Strange son las grandes contrapartes de la película, para algunos, esta puede ser una historia más de La Bruja Escarlata, para otros Strange sigue siento el protagonista, pero, lo cierto es que (al menos a opinión del autor), hay cierto equilibrio entre ambas partes, y cada una complementa a la otra, con puntos, momentos y dilemas que son atractivos de poner en la mesa.

Lo visual y lo sonoro también son otros de los aciertos del filme, no perfectos, pero sí sobresalientes. Algunas de las secuencias visuales son espectaculares de observar, desde algunas batallas, hasta otros momentos que ya habíamos observado en los tráilers, Marvel sigue demostrando que Doctor Strange es una franquicia en la que se pueden ofrecer momentos que deleitan a la vista del espectador. Aunque también hay algunos breves momentos en los que el CGI sigue sintiéndose incompleto.

Danny Elfman está de regreso en el cine de superhéroes para la banda sonora, y en su segunda colaboración con el UCM, ofrece piezas musicales vibrantes, angustiantes, pero también nostálgicas, que acompañan a diferentes momentos que juegan con las emociones del espectador. Y en este apartado, también debo mencionar, que, aunque algunas piezas son sensacionales, algunas de ellas, por momentos se antojan un poco fuera de lugar, con una ruptura en el esquema, aunque es un punto más subjetivo.

¿Otros errores? Los hay, y es que, sin ser aburridos, algunos momentos también pueden llegarse a sentir que pudieron ser ejecutados de una manera diferente. Por su parte, la narrativa, a pesar de ser rápida, y va directo al grano con los puntos que quiere tocar, también podría parecer que tiene algunos huecos, o al menos para todos aquellos que no están al pendiente de las series de Marvel. Regresamos a un tema que ya se ha mencionado a lo largo de la reseña, eventos, muchos de ellos han ocurrido en el UCM, y muchas veces estos repercuten a otras series o a otras películas. ¿Qué tan necesario es ver estas series o películas para entender Multiverso de la Locura? Un tanto indispensable, o al menos WandaVision, ya que juega un papel determinante para el conflicto de la película.

En general, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura es una secuela que cumple con las expectativas, es emocionante, audaz, y por momentos escalofriantes, pero sin duda alguna, no falla en mantener al espectador atento a todo momento. El tono es sombrío, y se siente por momentos diferente a las otras películas del UCM, aquí el nivel de comedia se siente rebajado, y se podría decir que nos encontramos con una película que opta por explorar temas un tanto complejos, y aunque no llegan a ser profundos, si le dan un toque fresco y una óptica diferente a la película, y si a todo ello sumamos la dirección de Sam Raimi, nos encontramos con una película realmente competente y que no decepciona, al contrario, vuelve más emocionante el camino hacía lo que podríamos ver en un futuro dentro del UCM.

Título original: Doctor Strange in the Multiverse of Madness
Dirección: Sam Raimi
Guion: Michael Waldron
Elenco: Benedict Cumberbatch, Elizabeth Olsen, Benedict Wong, Xochitl Gomez, Rachel McAdams, Chiwetel Ejiofor

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