‘Hoppers’ el esperado regreso de Pixar
Con ingenio y encanto, Hoppers es un regreso glorioso para Pixar.
Mucha ha sido la conversación en los últimos años acerca de si Pixar ha perdido su capacidad para sorprender a las audiencias con nuevas y entrañables historias, pues lo cierto es que desde Coco, sus estrenos posteriores han recibido diferentes comentarios. No importa si son películas con ideas nuevas bien ejecutadas (Soul, Turning Red, Luca) o secuelas con un desarrollo óptimo (Toy Story 4, Inside Out 2, Los Increíbles 2); la conversación ha estado presente ya desde hace algunos años.
Pero, con Hoppers, parece que el estudio ha regresado a sus viejas glorias. Una historia cautivadora de una joven defensora de la naturaleza, quien usa tecnología para infiltrarse en una sociedad animal. ¿Le saldrá bien este experimento?
Aunque en primera instancia esta parece ser una versión animada de Avatar (y la película lo sabe), lo cierto es que en Hoppers nos encontraremos con una película inteligente, divertida, alocada y con una animación visualmente bella (sello de la casa).

Uno de los motivos de este resultado es Jesse Andrews, conocido por ser el guionista de Luca, quien se une a Daniel Chong, otro nombre conocido en Pixar, pero más reconocido por su trabajo en Cartoon Network con la caricatura We Bare Bears. Ambos integran su talento e imaginación en una historia que, lejos de irse por terrenos seguros, toma decisiones que te sorprenden en cada momento.
En Hoppers seguimos la historia de Mabel, una chica que, tras el fallecimiento de su abuela, se convierte en la protectora de una zona natural, la cual se ve amenazada por un ambicioso alcalde, quien busca construir una autopista, algo perjudicial para el medio ambiente, pero bueno para su reelección. Es aquí cuando Mabel, utilizando tecnología, se infiltra en una sociedad animal para poder lograr su cometido.
En papel suena a que hay muchos elementos ocurriendo en la cinta: experimentos, laboratorios, naturaleza, conflictos políticos, sociedades animales, hasta un tiburón volador; pero curiosamente, todo funciona y lo hace de la mejor manera posible.

La realidad es que tanto la dirección de Chong como el guion de Andrews saben cómo poner juntas todas las piezas de esta historia y, lo mejor, saben cómo llevarla por terrenos inesperados, para poder conseguir la atención del espectador en todo momento. Si bien uno, al ver el póster o escuchar la trama, podría pensar en los caminos que la historia tomará, la realidad es que te encontrarás con una sorpresa, pues la película se esfuerza por ir por terrenos interesantes para su narrativa y lo sabe hacer muy bien.
Somos testigos de la interacción que hay entre Mabel y el Rey George, todo gracias al experimento de la doctora Sam, y esta amistad es, en parte, lo que permite que esta película pueda subir a otro nivel. Son dos personajes tan interesantes, pero también con una serie de matices, algo que hace que el desarrollo de la cinta sea muy disfrutable.

Y es que la riqueza de la escritura no solo está en sus protagonistas, también en su conflicto y en sus participantes. Una vez que crees que todo irá por una resolución segura, Hoppers se encarga de presentar otro conflicto natural más grande que involucra a diferentes animales, mientras que no quita el dedo del conflicto principal, presentando en el alcalde un antagonista que tiene cierta profundidad y motivaciones que incluso empatan con diferentes figuras.
La animación, como ya mencionamos, es bella, y los personajes que se presentan son encantadores. Hay un juego muy interesante en donde se juega con la expresividad de los mismos, desde la visión que ellos tienen entre sí hasta la perspectiva humana, y aunque es un recurso que puede parecer sencillo, la ejecución es lo destacable. Todo esto, sumado a fondos verdes boscosos hacen que Hoppers sea un verdadero deleite para la vista.

La realidad es que Hoppers se siente como una comunión entre el viejo Pixar y el nuevo Pixar y el balance es muy bueno. Hay una lógica narrativa que toma riesgos, incluso se siente un tanto anárquica, llevando la construcción de la historia por un camino zigzagueante que la vuelve impredecible, incluyendo momentos frenéticos, o incluso algunos escalofriantes. Pero todo este peso se complementa con elementos enternecedores y un mensaje muy completo.
Después de todo, una de las razones por las que nos han gustado las películas de Pixar es por su habilidad de mezclar historias reales llenas de comentarios certeros y mezclarlos con toques fantásticos y entrañables, y afortunadamente, Hoppers consigue hacerlo muy bien.

