‘El agente secreto’: La complicada definición de un clásico instantáneo
Un thriller policíaco al estilo brasileño.
El día de ayer llegó a cines ‘El agente secreto’, la película de Kleber Mendonça Filho protagonizada por Wagner Moura que se perfila entre las favoritas en la temporada de premios.
Reseña | ‘El agente secreto’
Desde su proyección en el Festival Internacional de Cine de Cannes, ‘El agente secreto’ llamó la atención y se volvió una de las favoritas en la temporada de premios y hoy con su estreno en salas comerciales queda más que claro porqué.
Brasil en los años setenta es quizás uno de los contextos que más han marcado la imagen de un país para el extranjero, como pasa con la época revolucionaria en México ó los años treinta en Chicago y no es para menos, pues el comienzo de la globalización le ponía atención al carnaval de Rio de Janeiro, mientras que las composiciones musicales de Sérgio Mendes llegaban a las radios estadounidenses y el intercambio era mutuo con el arranque de los Blockbusters hollywoodenses de la mano de ‘Tiburón’ de Steven Spielberg.
El crítico convertido en cineasta Kleber Mendonça Filho, con una gran colección de referencias visuales al cine de suspenso y al de serie B, nos presenta una cara distinta de lo que para muchos podría no ser más que el descarado hedonismo latino. Mientras Europa y Estados Unidos miraban a Brasil como el país de la fiesta eterna, al interior la desesperación, el terror y la impotencia eran la constante: cadáveres en las calles, amenazas de muerte, tiburones en las playas y una pierna peluda atacando amantes en los parques públicos son solo algunos de los terrores que se vivían.

Luego de años huyendo, Marcelo Alves (Wagner Moura) regresa a Recife, su ciudad natal, para vivir como refugiado en el edificio de Doña Sebastiana (Tânia María) y ocasionalmente visitar a su hijo Fernando, sin embargo, la noticia de que el empresario Henrique Ghirotti (Luciano Chirolli) contrató a dos sicarios para matarlo, lo pone en una carrera contra reloj por salir de Brasil. Toda gran película se puede entender de varias formas y ‘El agente secreto’ se puede entender como thriller policial, como drama generacional y como sátira histórica.
Tras ver el tráiler y leer el título de la película, es fácil pensar que se trata de una dinámica película de acción y no sería un pensamiento erróneo, pues en su contenido ritmo reside un suspenso embriagante que, si la fotografía ya logra encapsular, se potencia con la firme actuación de Wagner Moura que logra que sus emociones traspasen la pantalla y llenen la sala.
La relación de Marcelo con el jefe de policía Euclides (Robério Diógenes) y la relación de este con los sicarios que buscan a Marcelo con el nombre de Armando (pues es su nombre real) eriza la piel y mantiene a cualquiera al borde del asiento, a la expectativa de que este extraño triángulo de relaciones estalle y cuando sucede somos recompensados con una excelente escena de acción que no necesita de grandes explosiones ó autos a gran velocidad para ser inolvidable.
Tú recuerdas más a mi papá que yo.
Marcelo es víctima de persecución política, por lo que una organización clandestina financiada por la hija de una importante familia brasileña lo mantiene a él y a un grupo de refugiados en el edificio de Doña Sebastiana hasta que puedan ayudarles a salir del país. Marcelo pide trabajar en el Centro de Identificación para encontrar el registro de su madre y tener una prueba de su existencia y este, junto a la preocupación de Seu Alexandre, suegro de Armando, por la supervivencia de su familia y la adultez de Fernando en el Brasil contemporáneo constituyen el drama generacional de la película.
La familia y la memoria son de los valores latinos más fuertes y no pueden no serlo al vivir en países donde el silencio y la desaparición han sido constantes, dónde registros de todo tipo se borran de la faz de la tierra y los medios de difusión son controlados. ‘El agente secreto’ es una película rebelde porque recuerda, a pesar de que sus personajes olviden.
Aunque la mayoría de la película transcurre en una semana de 1977, el prólogo ocurre en el presente, dónde Flávia (Laura Lufési), una investigadora encargada de revisar las cintas de audio donde se registraron las historias de Armando y el resto de personas involucradas con la organización, se pone en contacto con Fernando, hijo de Armando, dándonos un cierre agridulce que cumple con su cometido de hacernos reflexionar sobre la memoria y el poder invisible e incondicional de la paternidad.
Con todo lo dicho hasta ahora, podría pensar que es una película triste o melancólica, sin embargo, es más adecuado usar la palabra conmovedora, pues Armando es un padre devoto, todas las decisiones que toma son por y para Fernando, en busca de su seguridad e integridad y está dispuesto a dar su vida por él, un acto enternecedor que llena el corazón y que la película representa perfectamente.

No le puedo prometer que llore con la película, pero seguro habrán algunas risas, pues a pesar de ahondar en los profundos temas ya mencionados, tiene personajes tan extravagantes y carismáticos que se vuelven increíblemente entrañables y, sin caer en clichés, son el perfecto retrato de la sociedad brasileña. El jefe Euclides, Doña Sebastiana, los sicarios contratados por Ghirotti y hasta los vecinos de Armando son el retrato del Brasil de finales de los setenta, con policías corruptos, paranoia, criminales y un rebosante aire de fiesta recubierto en esperanza.
Es aquí donde encontramos la sátira histórica, pues la película nos presenta el día a día de los refugiados, las presiones y desesperaciones propias de la amenaza de muerte, el uso de un nombre falso, el anonimato y el bajo perfil, la persecución y la corrupción y aun así, la noticia más escandalizante es la de una pierna peluda aterrorizando las calles de Pernambuco. El mismo caso ocurre con el carnaval, visto en el extranjero como la gran fiesta brasileña, pero que en periódicos locales genera un número de muertos sobre el que la policía pone apuestas.
Quizás la mejor forma de encapsular todos estos sentimientos es a través de su selección musical, pues en ella conviven artistas brasileños y estadounidenses como representación de la globalización, así como la desesperación y el placer. Escuchar a Donna Summers seguida de Waldik Soriano para después escuchar a la banda Chicago es una experiencia tan divertidamente estimulante como la película misma, más no es un cambio abrupto, si no una mezcla inesperadamente cómoda, así como es difícil imaginar un Brasil de fiesta en medio de la dictadura, es difícil imaginar que las canciones de la película estén en la misma selección, y sin embargo sucede.
Es en esta improbable pero cierta contradicción que reside el encanto completo de ‘El agente secreto’ pues, aunque no es un gran acto de malabarismo propio de los más grandes circos, logra balancear perfectamente todos los temas y tonos en los que reflexiona, llevándonos por un viaje lleno de matices a la velocidad adecuada, no es muy rápido ni muy lento.
La película de Mendonça Filho tiene totalmente merecidas todas las ovaciones, premios y nominaciones que hasta ahora ha obtenido, pues con tantos temas bien balanceados y un desbordante talento en todas las áreas, está destinada a volverse un nuevo clásico de la cinematografia brasileña.
‘El agente secreto’ se estrenó el 26 de febrero.
Título original: O agente secreto
Guion y Dirección: Kleber Mendonça Filho
Elenco: Wagner Moura, Alice Carvalho, Gabriel Leone, Robério Diógenes, Udo Kier, Isabél Zuaa, María Fernanda Cândido, Hermila Guedes, Thomas Aquino, Tânia María, Carlos Francisco, Suzy Lopes, Rubens Santos, Joâo Vitor Silva, Buda Lira, Roney Villela, Luciano Chirolli, Laura Lufési
Dónde ver El agente secreto:

22 años
Estudiante de cine
Melómano
