¿Cómo se logró el Mundial México 86?
Hoy ‘México 86‘, la película sobre la organización del Mundial México 86, llega a Netflix para que el disfrute de toda la familia, por lo que nos parece la oportunidad perfecta para repasar la travesía que fue la organización de uno de los mundiales más recordados de la historia.
El Mundial México 86 es uno de los más recordados de las últimas décadas, entre la expectativa puesta sobre la selección nacional bajo el mando de Hugo Sánchez, la tecnología de vanguardia con la que todo el planeta vivió la emoción mundialista con ayuda de Televisa y su señal satelital, la coronación de Diego Armando Maradona como campeón del mundo gracias a la mítica Mano de Dios, la inovidable Tijera de Manuel Negrete y el espíritu fiestero mexicano, se ha vuelto una edición especial del torneo, sin embargo, detrás de la gran celebración, se tuvieron que hacer muchísimos esfuerzos para que la pelota volviera a nuestro país.

Copa del Mundo Colombia 1986
Luego de que en el Congreso de la FIFA de 1966 se designaran tres sedes mundialistas más (Alemania Federal 1974, Argentina 1978 y España 1982), acto hasta entonces inédito, el Congreso de 1974 tuvo como principal actividad la designación de la sede de 1986, la cual, siguiendo la rotación continental impuesta desde 1956, tenía que ser americana. Como parte de los cambios implementados en el Congreso de 1974, los votantes dejarían de ser las federaciones nacionales para que en su lugar fueran los 23 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA, quienes votaron de manera unánime por la Federación Colombiana de Futbol, la única que había presentado su candidatura.
Otra de las actividades que competía al Congreso de 1974 era la elección del nuevo presidente de la FIFA, puesto que terminó en manos del empresario y ex deportista olímpico brasileño Joao Havelange, quien veía en la Copa del Mundo México 70 el máximo ejemplo de lo que debía ser un mundial a nivel organizativo, pues la confluencia de patrocinadores locales y mundiales, los negocios millonarios por los derechos de transmisión y la comercialización de productos oficiales harían del futbol una industria lucrativa, sin embargo, también era consciente de que para lograr este objetivo los países y sus asociaciones tendrían que generar las condiciones necesarias para que el negocio floreciera.
El fatídico cuaderno de cargos
Hasta antes del nombramiento de Havelange, la FIFA solo solicitaba estadios profesionales, vías básicas de comunicación y garantías de hospedaje y seguridad para los participantes, sin embargo, el nuevo presidente y su equipo diseñaron el Cuaderno de cargos, una especie de manual donde se establecían las bases y condiciones para organizar una Copa del Mundo, entre las que se incluían:
- Doce estadios con capacidad mínima de 40 000 personas.
- Instalación de torres de comunicación.
- Congelamiento de tarifas hoteleras en moneda nacional para los miembros de la FIFA.
- Emisión de decreto que legalizara la libre circulación de divisas internacionales en el país.
- Una flota de limusinas a disposición de los directivos de la entidad.
- Red ferroviaria con comunicación a todas las sedes.
- Aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones a reacción en todas las sedes.
- Red de carreteras que permitiera el fácil desplazamiento de la afición.
A finales de 1974, Havelange se reunió con Alfonso López Michelsen, entonces presidente de Colombia, quien le prometió que el país cumpliría con todos los requisitos antes de 1982, año en el que la Federación tendría que entregar el Cuaderno de cargos. Estas exigencias complicaron la organización de las sedes decididas anteriormente, pues habían seguido el protocolo de su tiempo, el cual se basaba en que cada candidatura hiciera sus propias propuestas, aún así todas las sedes lograron cumplir con los requisitos. En el congreso de 1978 se decidió el aumento de las plazas en el certamen, por lo que a partir de 1982 jugarían 24 selecciones, en contraposición a las 16 que lo hacían en las ediciones anteriores.
Con el paso de los años, Colombia comenzó a enfrentar más de una crisis política y de seguridad, conflictos guerrilleros y la detención de carteles de droga se volvían el foco principal del gobierno, mientras que las condiciones montañosas complicaban la construcción de transportes adecuados para la Copa del Mundo, por lo que en octubre de 1982 el presidente Belisario Betancur anunció en televisión que Colombia renunciaba a la organización de la Copa del Mundo, señalando las exigencias de la FIFA como excesivas e imposibles. La decisión se oficializó por la FIFA el 5 de noviembre, convirtiendo a Colombia en el único país que ha renunciado a la organización de un Mundial.
«El mundial de fútbol de 1986, no se hará en Colombia. En este caso no se cumplió la regla de oro, consistente en que el mundial debería servir a Colombia, y no Colombia al servicio de la multinacional del mundial. Aquí tenemos otras muchas cosas que hacer, y no hay ni siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y de sus socios.»
Fragmento del comunicado de Belisario Betancur, 25 de octubre de 1982.
El tigre saca la garra
El 6 de noviembre de 1982, el cronista y comentarista deportivo Juan Dosal informó sobre la renuncia colombiana en el programa informativo matutino de Televisa ‘Hoy mismo’, mencionando que México debería retomar el torneo aprovechando el antecedente del Mundial México 70 y las modernizaciones derivadas de la Copa Mundial de Fútbol Juvenil, que se llevaría a cabo al año siguiente. Dosal afirma que al concluir la emisión del programa, Emilio Azcárraga Milmo, presidente de Grupo Televisa popularmente conocido como El tigre, le pidió escribir una solicitud preliminar para que México fuera la sede mundialista de 1986.
Grupo Televisa ya se había coronado como la empresa de medios más importante de habla hispana y era el principal socio de la FIFA en la transmisión de los partidos en Hispanoamérica, por lo que El tigre se puso en contacto con Guillermo Cañedo, quien había sido presidente de la Federación Mexicana de Fútbol y uno de los responsables del Mundial México 70, y que en 1982 era vicepresidente de la FIFA, presidente de la Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica; y cabecilla de la Comisión Organizadora de Copas del Mundo y la Comisión de Televisión y Mercadotecnia. Azcárraga y Cañedo formaron la alianza que llevó el Mundial a México en 1986.
José López Portillo, presidente mexicano en turno, no estaba en posición de prometer apoyo gubernamental a la organización de la Copa del Mundo, pues corrían sus últimos meses de gobierno, por lo que Azcárraga y Cañedo tuvieron que esperar a enero de 1983 para reunirse con Miguel de la Madrid, a quien le explicaron que el apoyo sería solamente logístico, pues la crisis económica no permitiría una gran inversión gubernamental, que sería cubierta por el sector privado. Por su parte, la FIFA solo recibiría candidaturas americanas que cumplieran con el Cuaderno de cargos.
A pesar del impulso de Havelange, Brasil se negó a presentar una candidatura por la falta de tiempo y recursos para preparar una copa del mundo, por lo que la FIFA solo recibió las candidaturas de México, Canadá y Estados Unidos, país que incluso organizó un consejo de promoción integrado por Pelé, Franz Beckenbauer, Henry Kissinger, entre otros, sin embargo, la propuesta estaba mucho más cerca de ser promesas y elogios que un plan claro, además de que el fútbol no era un deporte de gran impacto cultural en el país; mientras que la propuesta mexicana, perfectamente cimentada y respaldada por el gran sabor de boca de 1970, comenzaba a ganar apoyo dentro del comité.
Luego de recorrer los países y revisar sus infraestructuras, la comisión revisora de estadios y una comisión del comité ejecutivo entregaron sus reportes el 18 de marzo y el 31 del mismo mes se reunieron con los comités ejecutivos de cada candidatura para dar pie a las votaciones, que se llevarían a cabo el 20 de mayo en Estocolmo. Con Guillermo Cañedo a la cabeza del comité organizador, México se volvió el primer país en repetir presidente de comité y procedió a presentar su propuesta, al igual que Canadá, mientras que el comité estadounidense terminó retrasándose, por lo que tuvieron que presentar su renuncia al Mundial del 86 y presentar su candidatura para 1994.
Luego de las votaciones, México fue designado por unanimidad sede de la Copa del Mundo de 1986, volviéndose el primer país en presentar dos copas del mundo.
México no se cae
La mañana del 19 de septiembre de 1985, ocho meses antes del arranque del Mundial México 86, la Ciudad de México vivió el peor terremoto de su historia, que resultó en el derrumbe de varias estructuras y edificaciones capitalinas, entre ellas las instalaciones de Televisa Chapultepec, resultando en la perdida de la señal de la televisora, razón por la que el periodista y reportero Jacobo Zabludovsky hizo un reportaje completo desde el teléfono de su automóvil a través de una estación de radio. Cinco horas después, Televisa recuperó su señal y continuó con su labor informativa desde las instalaciones de Televisa San Ángel.
Derivado del terremoto y los derrumbes, el comité organizador consideró cancelar la Copa del Mundo, sin embargo, la ausencia de daños estructurales en los estadios convencieron a Cañedo y su equipo de continuar con el torneo; mientras que Televisa construyó el Centro Internacional de Radio y Televisión, desde el cual se recibirían las señales de todos los estadios para retransmitirlas a todo el mundo vía satélite, como habían expuesto en su candidatura desde 1982.

El Azteca casi nos deja sin Mundial
Las labores alrededor de los doce estadios solicitados en el Cuaderno de cargos, fueron amplias, pues incluso se inauguró el Estadio Corregidora para cumplir con el número, mientras que los otros once fueron remodelados, como la ampliación del Estadio Cuauhtémoc ó la tribuna lateral del Estadio Tecnológico, sin embargo, el que pasó por más remodelaciones y por poco llevó a la cancelación del Mundial, fue el más icónico de todos: El Estadio Azteca.
Para el estadio donde se jugarían el partido de inaugural y la final del torneo, los directivos solicitaron:
- Un palco exclusivo para la FIFA.
- Lugares para prensa nacional, internacional y televisión.
- Mayor número de butacas.
- Medidas de seguridad para el ingreso y desalojo de aficionados.
- Área de estacionamiento.
- Muralla protectora alrededor del estadio.
- Puertas de seguridad para ingresar a la cancha.
Como consecuencia del modelo de copropiedad del estadio, las remodelaciones no se podían llevar a cabo sin la autorización de todos los dueños de los palcos, quienes estaban disgustados por la noticia de que la FIFA tendría la exclusividad de venta de todas las localidades, incluidos los palcos, esto significaba que los dueños de los palcos perderían su derecho a ingresar sin restricciones. Con el objetivo de llevar a ambas partes a un acuerdo, Emilio Azcárraga amenazó con no ceder el estadio, el resultado fue el acuerdo de todos los dueños de permitir las remodelaciones para que, entre otras cosas, se construyeran las secciones de palcos A y B, que serían cedidos a la FIFA para su venta como entrada VIP.
Bajo la supervisión del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien por entonces concluía la remodelación del Centro Histórico de la Ciudad de México, se construyó el palco exclusivo para la FIFA con 400 asientos, se agregaron 115 mil tribunas, se instaló un conjunto central de bocinas, dos pisos más de palcos y se construyó el Paseo Azteca, un andador desde la calle hasta el patio central.


22 años
Estudiante de cine
Melómano
