Apartment 129, desde Turquía con terror

El terror no es para todos

El género del terror exige nervios de acero. No basta con aguantar un par de screamers; lo que realmente marca la diferencia es el terror psicológico, ese que se mete bajo la piel y te deja incómodo incluso cuando no pasa nada en pantalla. Y justo ahí es donde este título turco sorprende: no se conforma con sustos fáciles, sino que construye una atmósfera inquietante que te atrapa.

Una leyenda urbana como punto de partida

La premisa es inesperada: un videojuego de terror en primera persona basado en un mito urbano de Ankara. Según la historia, en 2009 dos adolescentes realizaron rituales paganos en un edificio, desatando fenómenos paranormales. Murieron en circunstancias extrañas y, años después, Emir —un creador de contenido— entra al lugar por sugerencia de su amigo Burak. Desde ahí, todo se descontrola.

Lo perturbador está en los detalles

El juego no escatima en escenas inquietantes: perros sin pelaje liderados por una mujer, cuerpos colgados que desaparecen al volver a la habitación, ruidos de objetos que caen sin explicación, ataques de figuras humanas que parecen zombis. Todo ocurre en pasillos oscuros que solo podemos iluminar con una linterna de baterías limitadas. El inventario, organizado en cuadrículas, obliga a pensar qué llevar y qué dejar. Eventualmente aparece un arma de fuego, tipo Glock, que se puede combinar con la linterna. Los controles son lentos y torpes, lo que añade tensión… aunque también puede desesperar.

Breve pero intenso

La experiencia no es larga: unas tres horas máximo, quizá menos. Pero lo que falta en duración lo compensa en intensidad. El terror psicológico está tan bien trabajado que incluso los controles contribuyen a la sensación de vulnerabilidad. Para algunos, eso es un acierto; para otros, un fallo de diseño. Depende de la tolerancia de cada jugador.

Ecos de Resident Evil

Las referencias al clásico japonés son claras: inventario en cuadrículas, exploración en primera persona, mecánicas familiares. Eso le da cierta accesibilidad, pero también resta identidad propia. Hubiera sido más interesante que se apoyara más en el contexto turco y en el mito original, en lugar de parecer un clon con sabor local. Aun así, logra su cometido: incomodar y asustar.

Dead Witness y el futuro del terror turco

El estudio detrás es Dead Witness, especializado en experiencias de horror. No es su primer proyecto y ya tienen otros en desarrollo. Habrá que seguirles la pista, porque este título demuestra que Turquía también puede aportar historias inquietantes al género. Eso sí, algunos jugadores —como quien escribe— quizá prefieran mantener distancia después del trauma que deja esta experiencia.

 

Interacción

Deja un comentario

Descubre más desde CineMedios

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo