Bailando sobre hielo de Netflix: razones por las que decepciona la serie de patinaje artístico
Netflix apuesta por el drama juvenil y el patinaje artístico con Bailando sobre hielo, aunque el resultado deja mucho que desear.
Crédito: Netflix
Los Juegos Olímpicos de Invierno siempre despiertan la pasión del público por el patinaje artístico, y este año en Milano-Cortina no fue la excepción. De la mano de Netflix, cobró vida la adaptación de la novela Bailando sobre Hielo, de Jennifer Iacopelli. Un drama juvenil deportivo donde seguimos la vida familiar y romántica de la patinadora Adriana Russo.
Tras el buen recibimiento del drama Spinning Out en 2020, también centrada en el patinaje sobre hielo, decidí darle una oportunidad a esta nueva serie. Y acá te cuento por qué me pareció una decepción.
¿Por qué no funciona el triángulo amoroso de Adriana, Brayden y Freddie?
Debo confesar que un poco me aburren los triángulos amorosos. Es un tropo muy usado en los dramas juveniles y, por ende, se siente repetitivo. Son pocas las producciones que logran sostener un triángulo amoroso a través de sus temporadas y hacer que al público de verdad le importen las dos relaciones que se enfrentan, como por ejemplo en The Vampire Diaries con Elena, Damon y Stefan.
Sin embargo, en Bailando sobre hielo no hay una construcción de la relación entre Adriana Russo y Freddie, por lo que nunca logré conectar con esa relación. Al final, su dinámica se siente floja y carece de una base sólida para que el público logre enamorarse de ellos.
Por supuesto, la culpa es del guion, que no desarrolla su relación desde el principio, pues es en los dos últimos episodios donde empezamos a explorar sus sentimientos. Tampoco ayuda que los actores no tengan química.
Por otra parte, Adriana y Brayden funcionan desde el principio; hay un enamoramiento que se desarrolla a través de los episodios. Para mí, fluye demasiado bien, pues vemos que Brayden logra abrirse con ella, además de que cambia su actitud despreocupada y de chico malo para poder ser un equipo y ganar en el mundial de patinaje artístico.

El gran problema de Bailando sobre hielo: el patinaje artístico se ve falso
Tal vez hablo desde la nostalgia, pero recuerdo que en Spinning Out las escenas sobre hielo se veían decentes. Y me gustaba cómo Kaya Scodelario y Evan Roderick se veían sobre el hielo.
Pero en Bailando sobre hielo, las escenas donde los personajes patinan, valga la redundancia, se ven falsas. Se nota que son dobles de acción. Entiendo que el presupuesto no era suficiente como para darle clases de patinaje a sus actores, pero son cosas que se pueden arreglar en postproducción, como por ejemplo hacer tomas que no sean tan cercanas para no mostrar la cara de los dobles. Y más cuando el patinaje sobre hielo es central en tu historia.
Creo que muchos entramos a este tipo de series justo porque amamos el patinaje artístico, y ver en las escenas de hielo otras caras que no son las de los personajes te saca de la experiencia.
La serie de Netflix parece una novela de Wattpad llena de clichés
No tengo nada en contra del contenido de Wattpad y los fanfictions, pero Bailando sobre hielo se siente como una recopilación de los tropos más usados en las novelas románticas de dicha aplicación.
Adriana, Brayden, Freddie, Elise, María y todos los personajes se sienten como arquetipos de novelas románticas juveniles, por lo que fácilmente puedes deducir hacia dónde se dirigen sus historias. No hay un factor innovador o que destaque de otras producciones juveniles dramáticas.
Por ejemplo, en Spinning Out, la historia y los personajes se sienten diferentes y más maduros, porque además de tener un romance en el centro de la historia, se abordan temas de salud mental, como el trastorno bipolar.

La actuación del elenco también le resta fuerza al drama
Otro punto negativo que encontré en la serie de Netflix es que la actuación, por momentos, no es la mejor. Principalmente la de Harmon Walsh, el actor que interpreta a Will Russo, el papá de Adriana.
Creo que no he visto al actor en alguna otra producción para poder juzgar al 100% su interpretación. Pero como Will Russo deja mucho que desear. Sus expresiones faciales y movimiento corporal no me transmiten las emociones de un hombre que está sufriendo por la inminente pérdida del legado familiar, el distanciamiento con sus hijas y el luto de su esposa.
La temporada 2 de Bailando sobre hielo debe corregir estos errores
Finalmente, espero que la segunda temporada, ya oficialmente confirmada, repunte y nos entregue una historia más redonda, coherente y con mejores escenas sobre el hielo.
Y aunque Adriana terminó en una relación con Freddie, espero, como la mayor parte del público, que el endgame de Adriana sea con Brayden, con quien tiene más historia y química.
También espero ver el crecimiento de Elise y María Russo, pues cambiaron bastante a lo largo de los episodios, y un mejor desarrollo de los personajes secundarios, pues casi no sabemos nada de ellos.
Por ahora, mi veredicto es que Bailando sobre hielo está lejos de ser la nueva Spinning Out de Netflix, aunque como amante de los romances juveniles, la historia y química de Adriana y Brayden es lo único salvable y destacable de la serie. Por lo que aún pienso darle una oportunidad a la nueva temporada.
Dónde ver Bailando sobre hielo:
Egresada de la UNAM. Ama hacer maratones de series y escuchar música 24/7. Lleva ocho años escribiendo sobre cine y series. Su pasión por el cine comenzó ridículamente con Crepúsculo. Aunque desde niña ya amaba las series de Sabrina la bruja adolescente, Smallville, Las Hechiceras y Xena la Princesa Guerrera.
