El cine de stop-motion es uno que, desde su primera aparición en 1898 con The Humpty Dumpty Circus de Albert E. Smith y J. Stuart, maravilló al público por la manera tan ingeniosa de crear animación, en donde toma entre 12 y 24 fotografías individuales para dar vida a personajes y escenarios.
Es así como, con el paso del tiempo, diferentes directores y estudios han apostado por el uso de esta técnica, desde Aardman con las sorprendentes aventuras de Wallace y Gromit o la más reciente LAIKA, quienes han sido reconocidos por clásicos contemporáneos como Coraline o ParaNorman.
Así es como el estudio ubicado en Oregón regresa luego de un intenso trabajo de cinco años para encantar a la audiencia con Wildwood: El Bosque Salvaje, basada en la novela del 2011 escrita por Colin Meloy, promete uno de los espectáculos visuales más ambiciosos en la historia del cine de animación.
¿Lo consiguieron?

Desde sus primeros momentos, Wildwood logra sorprender el ojo del espectador, tras presenciar el potente arranque con el que esta historia da la bienvenida. En este relato seguimos a Prue McKeel, una adolescente que vive en Portland con sus padres y su hermanito Mac. Bajo una vida bohemia, Prue es dejada a cargo del pequeño infante, y tras romper la regla de no sacarlo de casa, este es raptado por una bandada de cuervos, quienes lo llevan a un bosque, en donde Prue, junto con su amigo Curtis, se adentrará para rescatarlo.
Una vez dentro, Prue y Curtis descubren un mundo fantástico, lleno de animales que hablan, desde coyotes uniformados y amenazantes hasta aves majestuosas de gran tamaño y muy valientes. Todo en un mundo en donde se oculta Alexandra, una mujer que recurrió a la magia negra tras un desafortunado evento.

Dirigida por Travis Knight (responsable de fundar LAIKA Studios y dirigir Kubo and the Two Strings), el logro de Wildwood es impresionante, ya que su mundo fue creado por más de 1000 artistas, quienes diseñaron desde los modelados de los personajes hasta momentos que son visualmente impresionantes, destacando sobre todo el tercer acto, en donde la recreación de una batalla que parece salida de las mismas páginas de Tolkien trae consigo uno de los momentos más memorables que se han visto en la historia del cine.
Por su parte, la historia es lo suficientemente sólida como para mantener la atención del espectador a lo largo de sus 132 minutos de duración; el trabajo de Chris Butler al mando del guion construye una narrativa ágil, en donde el conflicto y el drama plantean momentos y decisiones interesantes; quizá algunos de sus recursos podrían sonar parecidos a otras películas de fantasía, pero seguir la aventura de Prue y sus descubrimientos en este bosque mientras intenta rescatar a su hermano es algo que te atrapa en cada acto de la película.

Wildwood: El Bosque Salvaje es una historia que atrapará a diferentes generaciones; aun así, es importante recordar que no es una película enfocada a un público infantil. Más allá del impresionante logro técnico y la mágica historia, toda la combinación de sus elementos hace que esta sea una experiencia fascinante.
En un momento en el que el cine busca sostenerse de secuelas, nostalgia, remakes y secuelas legado, Wildwood se presenta como un soplo de aire fresco. Es una celebración al ingenio humano, a la creatividad y a las grandes historias, todo mediante una épica aventura, guerras enormes entre diferentes especies, criaturas y una exploración al duelo y la identidad.
Sin duda alguna, Wildwood es no solo la mejor película de LAIKA hasta la fecha, sino la mejor película animada de este año.



