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‘Tierra de mi Padre’, ¿Cuál es el arte que nos mueve?

El regreso de Paweł Pawlikowski.

Reseña | Tierra de mi Padre

Se nos ha dicho hasta el hartazgo que el arte es político, lo cual es cierto, pero ¿Qué tanto se discuten todas las implicaciones detrás de este dicho tan famoso? ¿Qué pasa cuando el lado político toma la delantera? Estas son algunas de las preguntas que hace Paweł Pawlikowski en su nueva película, Tierra de mi Padre, por la cual ganó el premio a Mejor Dirección en el pasado Festival de Cannes. 

¿De qué trata Tierra de mi Padre?

El escritor Thomas Mann y su hija, la también escritora, Erika regresan a su natal Alemania después de 16 años, tras su exilio debido al ascenso del Partido Nazi, donde Thomas recibirá el premio Goethe. Sin temor a represalias políticas, Mann pretende viajar a toda Alemania, de ambos lados del muro de Berlín. Sin embargo, son temas personales y familiares los que ponen en duda la convicción de Thomas y la manera de lidiar con ellos causa una creciente tensión con Erika. 

Esta es la tercera entrega de la trilogía histórica de Pawlikowski en la que ha retratado los estragos de Europa, pero es la primera de ellas que incluye a personas reales como protagonistas, cuya historia está inspirada en una parte de sus vidas en lugar de la familia del director. Retratar un episodio real de la vida de los Mann no es el interés del cineasta, sino justamente encontrar una conexión personal con una figura histórica, imaginarse al humano que pudo haber sido en sus momentos más íntimos y mundanos.

Momentos que se ven contrastados con los eventos de prensa/propaganda y celebraciones superficiales a los que deben asistir, en los que Thomas Mann es visto, cuestionado y alabado por sus aportaciones a la literatura y su alineación política. Es así que Pawlikowski se pregunta lo mismo que muchos cineastas han preguntado últimamente ¿El arte de verdad tiene el poder de influir en el mundo? Después de la Segunda Guerra Mundial, el arte se acopló a los renovados sistemas capitalistas y socialistas, en el primero se convirtió en un modelo de aspiracionismo.

Más que nunca se hablaba de super estrellas de cine, música y otras artes, la promesa de que con mucho esfuerzo, cualquiera podría convertirse en el próximo artista más exitoso. En el segundo, el arte estaba condicionado a tratar únicamente sobre el movimiento Socialista y sus líderes. En ambos casos, como una incómoda herencia del Partido Nazi, era esperado que el arte fuera un reflejo de los valores e ideales de sus sistemas de gobierno, aunque realmente era una fachada para cubrir las dificultades que atravesaban en el momento y quienes más lo sufrían eran sus poblaciones, entonces ¿Qué le ofrecían a un nivel personal a sus ciudadanos?

 

A lo largo del viaje de los Mann, se realizan diferentes muestras de adulación a Thomas, entre fiestas, música, fotografías, premios, todo con el propósito de ensalzar su imagen y recordarle la importancia de ser leal a su patria, pero ¿Algo de esto realmente conmueve a Mann?  Después de tantos años en el exilio, ¿Todo esto lo hace sentir reconectado con el lugar que alguna vez llamó hogar? ¿Él mismo como uno de estos símbolos es capaz de llamar a un cambio?

Quiere creer que sí, mientras que Erika tiene dudas que van creciendo y una vez que la tragedia azota sus vidas, le es imposible callarlas, pero Thomas es más renuente. ¿Qué es lo que lo hace bajar la guardia? La respuesta está en la película en sí, en las composiciones precisas de Pawlowski y la calma de su atmósfera que nos obligan a contemplar sus imágenes con cuidado para absorber no solo la historia que nos cuentan, sino los sentimientos que viven bajo ella.

Sin embargo la sofisticada dirección de Pawlowski hace que estos sentimientos se expresen de manera sutil, en especial en su conclusión, tanto que para muchos podrían pasar desapercibidos y solo se quedarán afectados por el silencio. Incluso si no es el ejemplo perfecto del tipo de arte que mueve el alma del público, no deja de ser una película fascinante y una muestra del nivel de talento de Paweł Pawlowski.

Título original: Vaterland
Dirección: Paweł Pawlikowski
Guión: Hendrik Handloegten
Elenco: Sandra Hüller, Hanns Zischler y August Diehl

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