‘Sujo’, rompiendo el ciclo de la violencia
Una fábula sobre la violencia que se vive en México.
Reseña | Sujo
Muchas películas del cine mexicano contemporáneo se han dedicado a retratar la violencia que se vive en territorios controlados por el crimen organizado, sus causas y consecuencias. Siempre se le observa a este problema desde lo trágico, como si no hubiera solución, que todo está perdido. ¿No hay forma de salir de esta situación? Eso es lo que se preguntan Astrid Rondero y Fernanda Valadez, quienes regresan como co-escritoras y ahora co-directoras, en Sujo que es la película seleccionada para representar a México en la próxima edición de los premios Oscar.
Sujo es un niño de cuatro años que vive con su padre soltero, un hombre al que apodan El Ocho y es conocido por ser uno de los sicarios más despiadados de la región, cosa que Sujo obviamente desconoce. Por un conflicto dentro del cartel, El Ocho es ejecutado y Sujo termina en cuidado de su tía Nemesia después de que negociara por su vida. La reputación de su padre persigue a Sujo y a quienes lo rodean, preguntándose si es inevitable que cuando crezca se convierta en la misma persona.
Sujo está dividida en múltiples capítulos, cada uno mostrando la vida del protagonista desde la perspectiva o perspectivas de los personajes que lo rodean. Con esta decisión la película adquiere ciertos rasgos literarios y toques del género western, así que por mucho que sea notable que la trama sucede en la actualidad, Rondero y Valadez la narran como si fuera una historia que ha pasado de boca en boca con los años. De esta manera las cineastas pueden hablar de la violencia enfocándose en como es un problema que persiste con el paso del tiempo y por eso la gente que más la sufre se queda suspendida en este, atrapada en ciclos que no parecen tener fin. Al menos esa es la sensación con la que las cineastas nos quieren dejar en los primeros capítulos de Sujo, el misticismo que rodea a la historia parece que nos dirige a un final que ha sido profetizado, una verdadera tragedia.
Sin embargo la verdadera tesis de Rondero y Valadez se encuentra en los siguientes capítulos, de los cuales es un poco difícil hablar porque lo mejor sería no dar ni una sola pista de lo que sucede en estos, pero es un poco necesario para poder hablar de su ejecución. En la segunda mitad de Sujo hay un quiebre en la trama y somos transportados a otros espacio y parece que hasta otra época; este cambio puede ser desorientador para la audiencia que ya estaba inmersa en un tono establecido, pero es así exactamente como las cineastas nos ponen en los pies de su protagonista que ha sido extraído de su limbo para descubrir que es lo que hay más allá.
Al igual que Sujo, la audiencia siente algo de resistencia, observa con cautela y se rehúsa a bajar la guardia a la espera de que las consecuencias de su pasado se manifiesten, las cineastas nos sostienen la mano mientras nos ayudan a derribar esta barrera. De llegarse a tomar de forma literal lo que las cineastas nos muestran en esta parte de la cinta, uno podría llegar a creer que las ideas que muestra son ingenuas o hasta anticuadas, sin embargo ya desde el inicio se nos dejó claro que Sujo es una fábula y por lo tanto lo que nos cuenta debe ser apreciado por los sentimientos que transmite, no las acciones puras. Al final el propósito central de Rondero y Valadez es que por una vez sintamos que aquello que parece imposible es de hecho posible, que en la vida real no existen las profecías, que no estamos forzados a repetir el pasado de quienes nos criaron y que sí hay salida de la violencia. Si bien la película está alejada del realismo, no significa que lo que cuenta no es verdad.
En tiempos donde el panorama nacional en cuanto a esta problemática es sombrío, películas como Sujo son importantes porque no promueven una perspectiva pesimista o lastimera a la que nos hemos acostumbrado en los últimos años y tampoco cae en promover ideas aspiracionistas que nos vendan soluciones inalcanzables. Lo que Valadez y Rondero nos quieren dejar es con la sensación de que de una u otra forma, podemos salir adelante y quizá el primer paso que podamos dar es ser amables con quien tenemos a un lado, incluso o hasta en especial si no le conocemos. Con Sujo, estas cineastas reafirman que son de las voces más originales y propositivas del cine mexicano contemporáneo y que con ellas podríamos ver un cambio en esta industria.
Guion y dirección: Astrid Rondero y Fernanda Valadez
Elenco: Juan Jesús Varela, Yadira Pérez, Sandra Lorenzano, Alexis Varela, Jairo Hernandez y Karla Garrido
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


