“La Venganza del Charro Negro” logra el cuarto mejor debut del cine mexicano
La animación mexicana suma 308 mil espectadores en su primer día.
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La animación mexicana suma 308 mil espectadores en su primer día.
Sus criaturas encuentran humanidad entre heridas, fantasía y memoria mexicana.
El cine preservó 1968 desde archivo, documental y ficción.
Antes de entrar al encuadre, Morelos ya carga retratos, frases, monumentos y una memoria histórica construida durante dos siglos.
Un departamento encierra la mirada de “Rojo amanecer” sobre los hechos de Tlatelolco.
El bolero viajó del Caribe a México y terminó habitando radio, cine y memoria.
Treinta años de censura marcaron la historia de la película de Julio Bracho.
Figueroa y Fernández fijaron una imagen cinematográfica reconocible de México.
Una mirada a por qué 1821 ocupa menos espacio cinematográfico que 1810.
La ficción de Velasco retrata una realidad incómoda para todos.
Eisenstein dejó metros de película y una influencia visual mucho mayor que su corte inexistente.
La película mira al cura antes del monumento: teatro, deseo, contradicción y política.
México convirtió una coyuntura industrial en películas capaces de circular por América Latina.
El cine recuerda mejor una campana que once años de conflicto fragmentado.
Buñuel filmó la modernidad mexicana mirando justo donde la postal no quería.
Un choque conecta clases, barrios y vidas que compartían la misma ciudad.
Gabriel Figueroa vuelve extraordinarios un bosque, una cueva y una mesa vacía.
México cambia de forma cada vez que una cámara decide dónde mirar.
Ulises lleva su identidad encima antes de explicarla con palabras.
Los Tuxtlas vuelve visible y audible la fragilidad de una lengua.