27 de agosto de 2026

Reseña | Sting

Ya estamos por acabar el año y ya es temporada de ver películas navideñas, pero eso no significa que el cine de terror está en pausa, porque aún tenemos un último ejemplar del género que acaba de llegar a cines este fin de semana. Se trata de Sting: Araña Asesina, una película que explota uno de las fobias más típicas en todo el mundo.

Charlotte es una niña de 12 años que colecciona objetos mórbidos y escribe cómics junto a su padrastro. Un día merodeando en los apartamentos del edificio donde vive escabulléndose entre los conductos de aire, Charlotte encuentra una pequeña araña que decide convertir en su mascota y llamarla Sting. Durante los siguientes días, Charlotte mantiene a Sting en secreto en un frasco y la alimenta constantemente, sin darse cuenta que su tamaño aumenta con rapidez. Lo que Charlotte no sabe es que mientras más grande Sting es, más grandes son sus presas, lo que pondrá en peligro a todas las personas que viven en el edificio y a su propia familia.

Sting es una película de terror, pero no es una de esas películas de terror que se toman demasiado en serio, lo cual no significa que es una película que conscientemente se autodenomina mala y escuda su ridiculez en ello. No, Sting es una película de terror y deliberadamente comedia que tiene un sin fin de influencias en el cine de terror del siglo pasado, entre ellas Alien de Ridley Scott, Terminator de James Cameron, The Thing de John Carpenter y The Fly de David Cronenberg; entre muchas otras que ya conocemos muy bien. El director Kiah Roache-Turner sabe como utilizar sus influencias para balancear el tono entre el terror y la comedia y demuestra tener buenas habilidades en ambos géneros; cuando se trata de asustar aprovecha las limitaciones del espacio, como sus puntos ciegos, donde sucede la historia para crear tensión y entregarnos uno que otro jumpscare que se siente bien justificado. Esto sumado a que el uso de efectos prácticos añade un toque de realismo a la violencia, nos da imágenes grotescas y hace que su villano sea mucho más temible. Con la comedia se basta de crear situaciones absurdas y diálogos que son entregados con efectividad por el carismático elenco.

Este balance entre comedia y terror nos permite estar en un constante cambio entre tensión y alivio que mantiene a la audiencia siempre enganchada con lo que está sucediendo en pantalla. Sin embargo esto no sería del todo efectivo si Roache-Turner no le dedicara un buen rato a establecer a sus personajes, lo que buscan, lo que quieren, quienes son en general. Conocemos lo suficiente para que no los veamos como simples figuras que están puestas para ser comidas por un monstruo, sino que podemos ver personas que nos llegan a importar y queremos ver salir a salvo de esta situación. En este aspecto resaltan las actuaciones de Alyla Browne y Ryan Corr, quienes tienen una dinámica tierna de padre-hija y le dan una carga de humanidad a la cinta que quizá sin ellos no estaría ahí.

Lamentablemente, una vez que Sting pisa el acelerador nunca hace por empujarlo un poco más, se mantiene a un nivel estable que no es malo, pero se queda cerca de alcanzar un nivel de locura que podría convertirla en un clásico de culto. ¿Exactamente que le hizo falta para lograrlo? Es genial buscar y reconocer las referencias ya mencionadas que Roache-Turner plasma en la pantalla para nosotros, sin embargo llega el punto en que se pierde tanto en señalar la grandeza de películas ajenas que se olvida de seguir construyendo la grandeza de su propia película.

La ambición del cineasta es corta, si a lo mucho que quería llegar era una película competente y entretenida lo ha logrado y eso es bueno, pero esa no es una película que se queda en la mente de la audiencia. Lo que Sting necesitaba para convertirse en algo más era crear su propia iconicidad, de su mundo, de sus personajes, de su villano, las bases están ahí, sin embargo no hay nada particularmente especial que los haga destacar, solo existen para que la cinta funcione. Sting no tiene esa chispa de creatividad que ha hecho de cintas como Terrifier nuevas franquicias de cine de terror tan reconocidas, incluso cuando toman mucho prestado del cine de terror del siglo pasado ¿Estaba obligada a crear sus propios iconos? ¿A trascender más allá de lo que es? No, pero habría sido agradable.

Sting no será una película que cause furor en la audiencia, que no enamorará a muchos fans del género y que no trascenderá en el tiempo, sin embargo no todas las películas son para eso, a veces solo son para ser disfrutadas en el momento y vaya que cumple en ese aspecto. Así que si no estás listo para empezar a ver películas familiares que quieren ver solo el lado más bello de la vida y quieres seguir viendo un poco de violencia y cosas grotescas, pues Sting es la mejor opción.

Dirección y guión: Kiah Roache-Turner
Elenco: Alyla Browne, Ryan Corr, Penelope Mitchell, Robyn Nevin, Noni Hazlehurst y Jermaine Fowler

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