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Hace una semana llegó a cines ‘Sobriedad, me estás matando’, una divertida comedia negra que expresa muy bien el sentir de la generación millenial en la pantalla.

Reseña | ‘Sobriedad, me estás matando’

Desde hace años la discusión alrededor del cine mexicano ha rondado sobre la sobreexplotación de la comedia familiar ligera y sus efectos en el público a la hora de ofrecerle propuestas más íntimas o arriesgadas, sin embargo, recientemente ha surgido una nueva generación de creadores que en vez de dejarse llevar por la decisión sobre hacer un tipo de cine ó el otro se han decantado por explorar la posibilidad de unirlas, como ya hemos visto en casos como ‘Señora Influencer’, ‘Autos, mota y rocanrol’ ó ‘Corina’ y a esta lista este año se les añade ‘Sobriedad, me estás matando’.

Raffi (Octavio Hinojosa) lleva quince años entrando y saliendo de rehabilitación, cuando es prácticamente echado de la clínica y su madre ya no lo reciba en su casa, decide pedirle ayuda a Trino (Alfonso Borbolla), un viejo amigo de la prepa que lo recibe en su cómodo apartamento, así Raffi se adentra en el mundo de la sobriedad, pero el peso de la vida adulta y el dolor del pasado lo vuelven a consumir.

«Prefiero morirme a trabajar en un pinche cubículo el resto de mi vida.»

En su intento por mantenerse sobrio, Raffi se enfrenta a nuevos vicios que serán más difíciles de soltar: Los de carácter. En la silla de director, Raúl Campos nos entrega un protagonista que puede volverse un niño insoportable, un adolescente manipulador ó un adulto fracasado y es ahí donde Raffi nos conquista, porque no es (y no está ni cerca de intentar serlo) un modelo a seguir, no es un hijo ejemplar ó un miembro querido por la comunidad, por el contrario es un Don Nadie al que todos, incluidos sus padres, ven como una carga, a excepción de sus amigos de la prepa.

El reencuentro con Trino e Inés (Maya Zapata) funciona como reflejo de la adultez, tanto por el poco tiempo que se tiene para socializar, como por el constante recordatorio de que el tiempo no espera a nadie, pues mientras Raffi estaba en terapia ó drogándose en Shanghái, ambos obtuvieron empleos, formaron familias y llegaron a la ansiada vida estable, es aquí donde el objetivo de Raffi se tambalea, pues descubre que la adultez no es más fácil que la desintoxicación y encuentra su coraza tras el «acabo de salir de rehabilitación», que no  es más que un intento por huir de sus responsabilidades.

Para Raffi hay muchas razones por las que terminó siendo adicto a la heroína: El odio de su madre, el abandono de su padre ó un accidente en Tepoztlán, de una u otra forma la vida le dio los golpes correctos para dejarlo en el suelo, sin embargo, sus oportunidades no han sido pocas: Su colección fotográfica se pudo exponer en el extranjero, su crush de la prepa era correspondido y su red de apoyo nunca lo abandonó, es por eso que Vidas felices, canción compuesta por Chetes junto al resto de la banda sonora, se vuelve el mantra que podría salvar a Raffi: «Levántate, no existen vidas felices».

Con un personaje que con una vida tan complicada debe generar risas, el actor Octavio Hinojosa encuentra en la autenticidad el medio perfecto para lograr su objetivo, pues entrega una interpretación que, librada de clichés y sobreactuaciones, da en el punto justo para que amemos y odiemos a Raffi por igual, entre sus escandalosos berrinches y su cínico sarcasmo se esconde un adulto temeroso del mundo con el que todos nos podemos identificar y es de ahí de donde nace la risa: De viajar en bicicleta cuando otros tienen un auto, de pedir favores y prometer pagarlos después, de querer surfear la peor tempestad, de fingir que sabemos qué estamos haciendo con nuestras vidas.

Los Millenials, llamados por la Generación X como Generación de cristal y por la Generación Z como Chavorrucos, actualmente ronda los cuarenta años y muchos de ellos, al igual que Raffi, transitan la vida como si fueran adolescentes, lo que ha resignificado la adultez pues, aunque las presiones propias de la Generación X como el trabajo estable, la construcción de una familia y la cimentación de un hogar siguen presentes, esta generación navega las tumultuosas aguas de la vida adulta con una envidiable calma que en realidad oculta la agobiante ansiedad hacia el futuro y plantea una pregunta importante en la vida de todo ser humano: «¿Qué tanto de lo que busco en la vida, lo busco por decisión propia?».

‘Sobriedad, me estás matando’ es una película muy divertida que pone en pantalla la nueva adultez creada por la generación millenial, la antipatía se mezcla con la ansiedad por el futuro y el disfrute del presente para mostrarnos cómo es crecer en un mundo que nunca se detiene y cómo integrarse a él sin perderse a uno mismo.


Título original: Sobriedad, me estás matando
Dirección: Raúl Campos
Guion: Octavio Hinojosa, Félix de Valdivia, Raúl Campos
Guion: David Webb Peoples, Janet Peoples
Música: Chetes
Elenco: Octavio Hinojosa, Alfonso Borbolla, Maya Zapata, Hugo Catalán, Mónica Dionne, Juan Carlos Vives

Dónde ver Sobriedad, me estás matando:

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