‘Boda Sangrienta 2’, una secuela divertida e innecesaria
Boda Sangrienta 2, aunque divertida, te deja preguntando ¿era en verdad necesaria la secuela?
Cuando Boda Sangrienta llegó a los cines en 2019, sorprendió a propios y extraños con su fresca propuesta y sobre todo gracias a la brillante dirección de Radio Silence y la feroz actuación de Samara Weaving, quien, con esa memorable escena final, se consolidó como una de las mejores scream queens de la actual época.
Tras su paso por Scream y con una muy buena película de vampiros, Radio Silence regresa a este universo con Boda Sangrienta 2, o como su título en inglés señala: Ready or Not 2: Here I Come —sí, como la canción de Bridgit Mendler—; ¿estará a la altura de su antecesora? ¿O se queda en el camino como varias secuelas que llegan años más tarde?

Boda Sangrienta 2 arranca donde la primera película acabó, con Grace afuera de la mansión Le Domas, con su vestido de novia, repleta de sangre; y esa icónica imagen pronto se desvanece cuando es llevada por los paramédicos, arrancando así esta continuación y, de paso, me atrevo a decir, acabando un poco con la magia de ese momento.
Es así como la trama de Boda Sangrienta 2 se desenvuelve de la siguiente manera: Grace (Samara Weaving), quien ahora está en el hospital, comienza a ser buscada por varias familias poderosas, quienes desean hacerse con el control del Alto Consejo, pero esta vez no estará sola, ya que se verá acompañada por su hermana, Faith (Kathryn Newton), involucrándose en un juego más peligroso y siniestro.

La premisa termina por volver un tanto efímero el concepto y el final de la película anterior; en teoría hace sentido, pero conforme avanza, vas comprendiendo que —para sorpresa de nadie— la familia Le Domas pertenecía a una élite más grande. En teoría, este concepto, aunque no es sorpresivo, pinta interesante y con el potencial de hacer muchas cosas interesantes en la ejecución, y aunque en su desarrollo hay algunos momentos interesantes, te deja con la sensación de “¿eso es todo?”.
Al igual que la entrega anterior, esta entrega cuenta con un reparto lleno de algunos nombres interesantes; no solo es la adición de Kathryn Newton al cast, también el regreso al cine de Sarah Michelle Gellar como Úrsula Danforth, Shawn Hatosy como Titus Danforth, Néstor Carbonell como Ignacio El Caído, Olivia Cheng como Wan Chen Xing, Varun Saranga como Madhu Rajan y Elijah Wood como El Abogado, por nombrar algunos.

Boda Sangrienta 2 sigue la misma fórmula de la premisa original; Grace y Faith son acechadas por todo este grupo de cazadores, pero a la par se agrega un drama familiar, ya que la relación entre las dos hermanas no es la mejor, y he de admitir que quizá este es el apartado más atinado de la película, sobre todo por la química que hay entre Weaving y Newton. Las dos actrices juegan a la perfección con el material que el guion les da, y por ello, seguirlas en esta nueva persecución se vuelve sumamente divertido.
Ya que hemos mencionado al cast y la dinámica entre Weaving y Newton, también es necesario destacar a Sarah Michelle Gellar y Shawn Hatosy, ya que su papel como antagonistas lo asumen a la perfección; son fríos, en momentos siniestros, y es interesante ver cómo la película los va desenvolviendo mientras la trama avanza.

Otro acierto para el guion es el reglamento que acompaña al juego de Boda Sangrienta 2; es dinámico, es divertido, y todo es explicado por Elijah Wood, quien deja en claro, delinea la estructura y las directrices de la competencia. Si bien, a momentos en su desarrollo, puede que haya algunos nudos un tanto innecesarios, la realidad es que el resultado es divertido, ya que puedes notar que el elenco se divierte, mientras participan en secuencias brutales, bien dirigidas y que, al igual que la anterior, acaban en una explosión.
Con eso dicho, quizá ahí es donde la película puede ser un poco decepcionante; el planteamiento, aunque ofrece varios momentos entretenidos, en general todo te deja con la sensación de: ¿era en verdad necesaria la secuela? Expande el mundo, pero no busca profundizar tanto en ello; la narrativa tiene un mayor interés en la historia de Grace y Faith, y aunque es interesante, también te deja con una sensación a medias, y, como dijimos al inicio, esa satisfacción que sientes al final de la primera entrega aquí te deja sintiendo como si algo faltara.

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