‘Proyecto Fin del Mundo’ es un poderoso espectáculo de ciencia ficción
Proyecto Fin del Mundo busca celebrar la esperanza, maravillar y el optimismo.
Andy Weir no es un nombre ajeno a la industria del cine en general, pues, para sorpresa de muchos, su novela The Martian logró dar un gran salto a la pantalla grande, con una adaptación que fue abrazada por la crítica especializada y la audiencia en general, recibiendo muchas nominaciones a premios importantes, incluyendo los Oscar.
Por ello es que el anuncio de la adaptación de su escrito Project Hail Mary causó expectativa entre muchas personas, sobre todo gracias a que, aunque es una novela con una gran recepción, las personas a cargo de llevar esta historia a la pantalla grande son conocidas por estar detrás de grandes películas: Drew Goddard (The Martian, Cloverfield, The Cabin in the Woods) en el guion y la dupla Phil Lord/Christopher Miller (The LEGO Movie) en la dirección.

Y al igual que The Martian, Project Hail Mary o, como se le conoce en Latinoamérica, Proyecto Fin del Mundo, sigue algunos patrones similares: una historia de ciencia ficción, donde hay un problema cuya resolución aparece mediante un análisis y todo con una estrella de cine al frente del proyecto (Ryan Gosling), mientras hace que todos estos temas sean más digeribles para el espectador con una atinada dosis de humor.
Aunque en el párrafo anterior podría hacerse un cuestionamiento si la película es una copia y pega del trabajo previo de Weir, no, no lo es, sino que la intención es recalcar que, al igual que The Martian, Proyecto Fin del Mundo es una película sólida y esto es gracias a una serie de aciertos.
En esta película seguimos al doctor Ryland Grace (Ryan Gosling), un hombre que despierta en una nave espacial, años luz de la Tierra. Su memoria al primer instante es un tanto borrosa, y el resto de la tripulación está muerta. Poco a poco, conforme sus recuerdos aparecen, descubre que está ahí porque es la salvación para la humanidad. A partir de ello es que el plot de la película se desenvuelve y vaya que desde sus primeros minutos logra captar la atención del espectador.

Mientras la trama y los obstáculos para Ryland avanzan, somos testigos de una serie de decisiones creativas que hacen que el espectador pueda sumergirse dentro del conflicto que Proyecto Fin del Mundo plantea. Como se mencionó hace unas líneas, todas las respuestas vienen gracias a un análisis, pero, afortunadamente, lejos de que esto sea un problema, la película encuentra una forma digerible para tener todas estas conversaciones científicas sin ser algo abrumador o que pueda perder el interés de un público que esté más lejano a los temas propuestos.
Algo a resaltar es el apartado técnico, ya que visualmente la película es un deleite para los ojos del espectador. Tanto los efectos como el colorido y brillante trabajo de fotografía de Greig Fraser hacen que el espectador se pueda sentir maravillado e incluso melancólico con lo que está viendo en la pantalla. Desde la nave de Rocky, el mismo Rocky, el espacio e incluso algunas locaciones en Tierra lucen sorprendentes y tienen todo el sentido con el mismo estilo de la película.
Quizá para algunos, los obstáculos propuestos por el guion de Goddard se resuelven con cierta facilidad, como la misma barrera del idioma de Ryland y Rocky, aunque prefiero creer que esto es porque, lejos de ser una película centrada en la comunicación, Proyecto Fin del Mundo prefiere optar por explorar la relación entre los dos personajes centrales y esto es un acierto, ya que la química entre los dos es una de las fortalezas de la misma película en sí.

La dirección de Miller y Lord, quienes desde 2014 no habían estrenado una película con ellos en la silla de director, también es de aplaudirse, ya que lograron tomar la complejidad de esta historia y encontraron una manera atractiva de relatar y presentar la travesía de Gosling, dando como resultado una aventura espacial que conmueve y mantiene entretenido al espectador.
Lo cierto es que también hay algunas elecciones que pueden extrañar al espectador, como la forma en la que la película juega con sus giros de tuerca o elegir la tranquilidad en lugar del suspenso, pero, al terminar de ver Proyecto Fin del Mundo entendemos que esta se trata de una película que busca celebrar la esperanza, maravillar y el optimismo. Hay cierta serenidad que prevalece en toda la película y la sensación es agradable.
En un mundo en el que todo parece desolador, la esperanza y el optimismo parecen ser ilusiones, e incluso un concepto ingenuo, pero Proyecto Fin del Mundo cree y refuerza la existencia e importancia de ambos. Cree en creer en las cosas. Y cree que las personas son capaces de superar sus defectos para salvar el día.

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