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3 de diciembre de 2022

Después de más de treinta años de servicio como uno de los mejores aviadores de la Armada, Pete «Maverick» Mitchell está en donde pertenece, sobresaliendo como un valiente piloto de pruebas y evitando subir de rango en la armada, que evitaría que pudiera seguir volando. Cuando se encuentra entrenando a un destacamento de graduados de Top Gun para una misión especial que ningún piloto vivo ha visto antes, Maverick se encuentra con el teniente Bradley Bradshaw , alias: «Rooster», el hijo del difunto amigo de Maverick y el oficial de intercepción de radar, el teniente Nick Bradshaw, también conocido como «Goose».

Hace ya más de dos años que vi por primera vez el tráiler de Top Gun: Maverick, aunque ni siquiera había visto la original, las imágenes en IMAX de esta secuela me llamaban lo suficientemente la atención para esperarla y claro, porque la protagoniza Tom Cruise. Después la pandemia comenzó, la película fue retrasada numerosas veces y ese mismo tráiler se siguió repitiendo en el cine hasta el punto en que llegué a preguntarme ¿Qué tiene de valiosa esta película que es necesario esconderla hasta que pueda verse en cines?

Me arrepiento de alguna vez dudado del poder de Cruise, porque Top Gun: Maverick es el blockbuster más fino en todo sentido que se ha visto en muchos años. En años recientes, Cruise ha entregado grandes obras gracias a su inmensa pasión en la realización de estas. En el caso de Maverick es notable que hay un peso mucho más personal detrás de su pasión y se ve reflejado en todos los aspectos de la película, desde las secuencias de acción hasta el rumbo que toma la historia de Pete Mitchell.

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Sin embargo, Cruise no es el único responsable por la genialidad de Top Gun: Maverick, pues se encuentra trabajando de nuevo con el director Joseph Kosinski (director de Oblivion), y con Christopher McQuarrie (escritor y director de las últimas entregas de Misión Imposible) como guionista. Cruise no trabaja con cualquier cineasta, pero a Kosinski y McQuarrie les tiene la suficiente confianza para arriesgar su vida en intrépidos stunts piloteando aviones reales.

No puedo pensar en secuencias de acción como las de Top Gun: Maverick en otras películas porque simplemente no las hay. Cruise empujó al resto del elenco a también aprender a pilotear aviones y operar cámaras para que estas secuencias se pudieran realizar de forma práctica hasta donde fuera posible. Ese realismo da como resultado un nivel de tensión inaguantable, el riesgo es, valga la redundancia, casi real y por eso el público permanece aferrado a su asiento esperando a que lo peor no pase.

Top Gun: Maverick

Pero este gran equipo, Cruise, Kosinski y McQuarrie no les es suficiente entregarnos un espectáculo visual impactante al que han puesto gran empeño, para ellos la verdadera esencia de la película recae en Maverick y el resto de los personajes. Es en sus dinámicas donde se crea el verdadero conflicto, en específico entre Pete y Rooster (Miles Teller), que le da sentido y poder a las secuencias de acción. El factor emocional de Top Gun: Maverick es al final lo que se queda con la audiencia.

Claro que la Top Gun original de Tony Scott es un clásico, es icónica por su estilo, pero hay que ser honestos y decir que no es una gran película. En cambio Top Gun: Maverick es una cinta excepcional en todo sentido, Tom Cruise y su equipo nos han entregado otra obra del cine comercial que por años valdrá la pena seguir re-visitando. Ojalá que en el futuro hubieran más superproducciones de este nivel y no se perdieran una vez que Cruise decida retirarse, si es que algún día lo hace.

Top Gun: Maverick

Dirección: Joseph Kosinski
Guión: Ehren Kruger y Eric Warren Singer y Christopher McQuarrie
Elenco: Tom Cruise, Miles Teller, Jennifer Connelly, Jon Hamm, Glen Powell, Lewis Pullman, Charles Parnell, Bashir Salahuddin, Monica Barbaro, Jay Ellis, Danny Ramirez, Greg Tarzan Davis y Ed Harris.

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