‘Gladiador II’, un festín romano completamente innecesario
Una secuela que pudo haberse quedado guardada en el libreto.
Paul Mescal plays Lucius in Gladiator II from Paramount Pictures.
⚠️ Atención, esta reseña puede contener spoilers.
Una película que nos recuerda que más, no siempre es mejor. Ridley Scott nos entrega una secuela que pudo haberse quedado guardada en el libreto. No obstante, ofrece actuaciones cumplidoras por parte de su cast, pero que además de eso y de recordarnos las glorias de la primera parte, no hay algo remarcable en sus 148 minutos, salvo un festín romano completamente innecesario.
Era el año 2000 cuando por primera vez conocimos la historia de Máximo Décimo Meridio, comandante de las tropas del norte, general de las legiones Félix y leal servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, esposo de una esposa asesinada y quien juró vengarse en esta vida o en la otra.
La película, dirigida por Ridley Scott, tuvo un presupuesto de 103 millones de USD y recaudó más de 460 millones de USD, convirtiéndola en un éxito taquillero, en un clásico inmediato y colocando aún más los reflectores sobre un Russell Crowe de 36 años y Joaquin Phoenix de 26, principalmente.
La banda sonora de Hans Zimmer y Lisa Gerrard estuvo nominada al Óscar y todo el filme tuvo en su totalidad 119 nominaciones en 36 ceremonias distintas, ganando 48 premios, entre los que destacan 5 premios de la Academia: Mejor película, mejor actor, mejor diseño de vestuario, mejores efectos visuales y mejor sonido.
Con este punto de referencia inicial, pasamos a Gladiador 2.
Reseña | Gladiador II
24 años pasaron para que Ridley Scott regresara al gran Coliseo para que entregara una secuela de Gladiador. Muchos con la emoción de la primera parte, esperaban ansiosos la secuela. Durante un par de años, se escuchaba que algo estaba en camino, ¿cómo lo abordarían? ¿seguirían a Máximo al más allá? Y demás temas que no prosperaron y que probablemente debieron dejar ahí.
¿La idea más viable? Seguir el camino de Lucio Vero. ¿Qué pasaría después de la derrota de Cómodo y en teoría, de que todo el poder de Roma regresaría al Senado?
Con esa premisa parte Gladiador II. Con una introducción que nos va mostrando lo que pasó con la primera parte para poner en contexto a las generaciones que tal vez no la han visto y para recordar a los que la vieron, en qué punto nos habíamos quedado.
El cast elegido para esta entrega, tiene a elementos que han construido una carrera sobresaliente: Paul Mescal como Lucio Vero, pero que inicialmente es presentado como Hanno, Pedro Pascal como el general romano Marcus Acacius, Denzel Washington como Macrinus, Connie Nielsen regresa en su papel de Lucila, Joseph Quinn como el Emperador Geta y Fred Hechinger como el Emperador Caracalla.
Para no perder mucho tiempo con la sinopsis, la historia cuenta que después de la caída de Cómodo, Lucila tuvo que mandar al exilio a su hijo Lucio para poderlo proteger, pues todo el mundo iba a querer su cabeza para poderse hacer con el trono de Roma, por lo que esa era la decisión que más le beneficiaba a su futuro si quería crecer y mantenerse con vida. Estar lejos de los peligros que representaba ser un Emperador romano a los 12 años, parecía la mejor idea.
Acá entran los personajes de los Gemelos Geta y Caracalla, quienes se volvieron emperadores de Roma de manera tiránica y querían conquistar y arrasar con todo lo que hubiera a su paso.
Ridley Scott utiliza las mismas técnicas que vimos con Gladiador I, incluso el ritmo, es similar para querer mostrar que tal vez la historia, puede desarrollarse tan épica como la primera parte, pero definitivamente falla en toda la narrativa.
La película está pensada para «enamorar y enganchar» al espectador con recursos básicos y simples, que lo hagan sentir que están viendo una increíble secuela que conecta en todo con la primera parte. No es necesario que tengan que descifrar nada pues todo lo cuentan para que no se puedan perder ningún detalle y la nostalgia logre conectar con la audiencia.
Desde el último tráiler sueltan el secreto de que el nuevo Gladiador, Hanno/Lucio, es en realidad el hijo de Máximo y ahora, la historia y su posición como el príncipe de Roma, le reclama que sea el que porte y cargue con el sueño llamado Roma.
Qué manera tan sosa de querer seguir el legado de la primera parte.
Si eso sueltan desde los avances, se hubiera esperado entonces que tal vez venían otros giros que resultaran más interesantes. Pero una vez más, todo se resuelve de manera muy burda y sin sentido.
Siempre he comentado en reseñas y pláticas, que una película o secuela que no puede sostenerse sola, entonces es una mala película o una mala adaptación. Y eso sucede con Gladiador II. Todo el tiempo tiene que estar recurriendo a su pasado, para poder desarrollar su presente y que tenga de alguna manera, sentido.
Pero sucede todo lo contrario.

El recurso del Viaje del Héroe está muy mal planteado y utilizado. El camino de Hanno/Lucio y su acenso hacia la gloria, no es para nada orgánico, no se lo gana. En realidad el camino lo tiene muy sencillo, como prisionero y nuevo gladiador, en realidad no se ve que la pase muy mal y no entiendes si Hanno está verdaderamente enojado con sus enemigos o le da igual lo que suceda, porque al final terminará llegando al escalón que le corresponde por lo obvio del guion.
Paul Mescal hace lo que se espera. Cumple con su parte del papel. Pero en este afán de querer forzar sin elementos al heredero legítimo de Máximo y de Roma, nos entregan una versión sin fuerza, simple y que no sabes en qué momento se ganó «a todos sus hombres para dirigirlos».
Lucio existe porque así debe ser y merece el trono, porque es a donde debía volver. Pero en realidad es el legado de Máximo, el que hace que el papel de Lucio tenga un sentido en la película.
Y volvemos al punto interminable. Estar regresando al recuerdo de Máximo, hace que todo el desarrollo de la narrativa solo tenga esa base para que pueda ser importante lo demás.

Pedro Pascal en el papel de Marcus Acacius, también cumple con lo que debe. Un seguidor más de Máximo que estuvo trabajando para las peores atrocidades de los Emperadores pero que ya está harto de ellos y que está planeando una rebelión para moverlos del trono.
Por cierto, Lucio quiere la cabeza de Acacius porque fue el responsable de que su esposa muriera en batalla, pero después resulta que Acacius es esposo de su madre Lucila y algo que pudo haber tenido mayor tensión y un giro interesante en la historia, termina en un duelo de amiguis en el Coliseo y en una postura de Lucio de «Ah, pos sí cierto, no es tan malo como yo pensé y es esposo de mi mami. Lo perdonaré y lucharemos juntos (¿O no?)».

Obviamente existe un conflicto de Lucio con su madre Lucila porque pos oye, nomás lo echó de la casa y ya no fue por él. Y entonces primero está enojado, pero después ya no porque sabe que su apaito es Máximo y entonces pues pobre de su mamá que estuvo sufriendo en realeza romana y con los nuevos emperadores como si no hubiera tenido suficiente con su hermano Cómodo.
En fin.
La actuación de Connie Nielsen, cumplidora. El regreso del Senador Graco en la actuación de Derek Jacobi, mismo caso. Y este último sale muy poco en pantalla pero quería mencionarlo porque la verdad yo pensé que ya ni iba a figurar.

Denzel Washington como Macrinus podría decir que es de los papeles que hacen un poquito más de lo que deben. Pero esto sucede porque la misma película dirige hacia allá. Sabemos que la calidad actoral de Denzel en papeles donde es la mano que mueve los hilos, es increíble. Lo odias por su maldad.
Pero acá también tenemos solo una actuación que cumple, que por momentos da más, pero que en una evaluación completa de la historia, no es tan trascendente como quisieron venderla.

Joseph Quinn como el Emperador Geta y Fred Hechinger como el Emperador Caracalla, olvidables. Son personajes que solo existen para acompañar a la historia y que no tienen el verdadero peso de un villano o pseudovillano, puesto que el villano de esta historia, es en realidad Macrinus. Tal vez Joseph Quinn es quien en algunas situaciones, tuvo un poco más de carisma para llevar su papel de mejor manera.
El diseño de producción es algo que vale la pena destacar. Ridley Scott vuelve a los efectos prácticos, al diseño de escenarios, el vestuario y el ambiente, es algo que está muy bien logrado. Las panorámicas que vemos de Roma, el regreso al Coliseo, sí es agradable ver pues el trabajo está muy bien detallado y se ve la dedicación que pusieron.
Lo mismo sucede con la iluminación, la utilería, maquillaje y fotografía. En estos apartados lo que se ha entregado sí es necesario mencionarlo.
Pero tenemos una vez más, otro punto que también hace que esta entrega nos haga ver claramente que más no es mejor. Los efectos visuales son muy malos. Los primates con los que se tiene una pelea inicial, se ven muy, muy mal.

El enfrentamiento en el Coliseo donde lo inundan para que se pueda tener una batalla naval, en concepto suena muy interesante y llamativo, desde lejos podría decir que se ve bien y que cumple con el factor novedoso. Pero pasando a la parte en la que le agregan tiburones (que también se ven muy mal) e islitas para darle sabor caribeño, es algo que queda completamente fuera de lugar.
El enfrentamiento contra el rinoceronte creo que es el menor de los problemas y al menos entretiene un poco dentro de los tantos errores que hay en la narrativa.
No entraré en el detalle de la exactitud histórica de la que tanto se ha hablado, porque sabemos que es una ficción y que un documental no es algo que se espera dentro de una película de estas características.
Pero vaya que sí se empeñaron en entregar algo más grande y absurdo en cada nueva secuencia que, al menos en mi caso, hacía preguntarme si de verdad todo eso era necesario cuando la base de la historia tenía tantos puntos tan débiles.
De manera irónica, la misma película se termina convirtiendo lo que los romanos decían: «Al espectador (pueblo), hay que darle pan y circo» (panem et circenses).

Y lo anterior tendría un poco de sentido si en realidad es lo que quieren lograr con una producción que costó 250 millones de USD (al menos en lo declarado por el estudio).
Si esta es una entrega que busca hacer ruido sobre la base de lo grande que fue la producción y que su impacto se vea reflejado directamente en los millones que puede generar y que estén apuntándole a llegar al Club de los Mil Millones, bueno, tal vez podría calificar.
Porque definitivamente en la parte narrativa, deja mucho que desear.
En la banda sonora no hay más que mencionar, se sostiene bien y funciona siempre como un gran acompañamiento de la historia.
Podemos escuchar la base similar a lo que hizo Hans Zimmer pero que en esta ocasión estuvo en las manos de Harry Gregson-Williams, a quien conocemos por hacer increíbles bandas sonoras tanto para videojuegos como cine y que han marcado grandes hitos en títulos como Call of Duty: Modern Warfare, Metal Gear Solid y en películas como Las Crónicas de Narnia, Mulán (live-action), The Martian, entre otras.
Y ya para ir finalizando pero no menos importante, la manera en la que concluye la historia después de peleas por todos lados, termina con el mismo ritmo que se sostuvo toda la película y de una manera muy tonta, con Lucio venciendo a Macrinus y cerrando con un discurso sin fuerza para unirse por el sueño llamado Roma y que parece terminar en un «Ya no peliemos» con el que todos estuvieron de acuerdo porque claro, el príncipe de Roma estaba finalmente de regreso.
Gladiador II es una secuela que debutó con 77% en el tomatómetro, que probablemente pueda llenar la curiosidad de los amantes de la primera parte y que con la parte nostálgica puede conectar con la audiencia.
Si dejamos fuera el análisis a detalle, es una película palomera, que funciona con la parte de entretener a su audiencia pero que si somos justos, la mejor parte de Gladiador II es cuando no tienes que verla si ya tuviste la oportunidad de ver la primera parte.
Cuéntame qué te pareció y si tú crees que es una gran secuela, platícame con todos los detalles y te leeré con mucho gusto.

Título original: Gladiator II.
Dirección: Ridley Scott.
Guion: David Scarpa, Peter Craig.
Elenco: Paul Mescal, Pedro Pascal, Connie Nielsen, Joseph Quinn, Fred Hechinger y Denzel Washington.
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Excelente descripción de está segunda entrega , tuve la oportunidad de ver la primera parte ..y coincido totalmente en varios de los puntos mencionados , es decir es una narrativa que depende todo el tiempo de «Máximo» , y en lo personal extrañe la maldad la ira la envidia y el morbo del Cesar «Cómodo» (Joaquín Phoenix), a quien termine odiando y amando al mismo tiempo en la primera entrega , en mi opinión, película para entretenerse un buen rato sin llegar a ser uns entrega extraordinaria.
Saludos!!
¡Hola Alfredo! De acuerdo contigo. Coincido y creo que es una película palomera. Si sueltas toda la parte en la que tienes que analizar más a detalle, entras, te diviertes un buen rato y no necesitas más. ¡Gracias por comentar!