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En una granja aislada en un pequeño pueblo, un hombre esta muriendo lentamente. Ante tal situación toda la familia se reúne para llorar y despedirse pero pronto crece una oscuridad, invadiendo de pesadillas a todo el que entra a la casa y una creciente sensación de que algo maligno se está apoderando de la familia. La presencia se da a conocer de formas cada vez más aterradoras y mortales llevando a cada uno al limite. El terror, la angustia y algo inexplicable invadirá a toda la familia.

El cine de terror al que se le suele llamar elevated horror causó que muchos cineastas se aventurarán en crear películas de terror más “serias” que de lo normal con tal de ponerse a la par de los pioneros de esta tendencia. Este es el caso de Bryan Bertino, reconocido por su trabajo en Los Extraños, quien regresa a la dirección con Demoniaca, una película que cumple con todas las características del elevated horror y que llega este fin de semana a salas de México.

Demoniaca entonces no es una película que busque asustar con simples trucos, sino que su enfoque se encuentra en crear una atmósfera sórdida que mantenga al espectador en suspenso. Bertino lo logra usando los elementos del espacio en el que se desarrolla su historia, su lejanía con el resto del mundo, su inmenso silencio, la decadencia de este entorno rural. Utilizando la tensión creada por la atmósfera, Bertino se atreve a apuntar a asustarnos con un jumpscare bien construido, son escasos y por eso cada vez que llega uno cumple perfectamente con su objetivo. La atmósfera funciona y los sustos están ahí, pero ¿Para qué sirven?

Así como el resto de las películas de elevated horror, Demoniaca busca que su trama sea una alegoría o metáfora sobre algún tema como el duelo y el trauma. Pero es justo aquí donde la mayoría de los que tratan de incursionar en el subgénero fallan y lamentablemente esto es lo que sucede con Bertino, pues parece que no le preocupa desarrollar demasiado este aspecto de la película y se limita a cumplir con lo básico para que funcione. Eso significa que no sentimos conexión o empatía profunda por los personajes y por lo tanto vemos lo que les sucede desde un punto de vista externo, nada que realmente nos afecte emocionalmente.

Si no fuera por los protagonistas Marin Ireland y Michael Abbott Jr. quienes hacen lo que pueden con el material, realmente no habría nada que sentir por estos personajes, pues al menos con sus actuaciones logran darles la suficiente dimensionalidad para que sintamos un poco de lástima, lo cual tampoco es idea, pero es mejor que nada. Tan solo por el hecho de desarrollar concretamente a sus personajes, la supuesta metáfora o alegoría que Bertino quiere transmitir se tambalea y nos deja con una película que el espectador apenas y tiene una pequeña idea de lo que está sucediendo o hacia donde se dirige. 

Al final, Demoniaca tiene lo suficiente para mantener al público con una sensación de terror, pero no lo suficiente para que se vuelva una emoción duradera, se puede decir que se encuentra en uno de los peores limbos para una película de este género: No es mala como para ser risible, pero no es tan buena que de verdad impacte al espectador, está en el medio donde lo más probable es que una buena parte de la audiencia se aburra incluso cuando es capaz de apreciar los mejores valores de la película.

Título original: The Dark and the Wicked
Dirección y guión: Bryan Bertino
Elenco: Marin Ireland, Michael Abbott Jr., Lynn Andrews, Tom Nowicki, Xander Berkeley, Ella Ballentine y Justine Oliver-Touchstone

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