Apasionada y compleja deconstrucción de la pareja, la familia, la maternidad y el amor.

Ema (Mariana di Girolamo) y Gastón (Gael García Bernal) son un matrimonio que se encuentra en crisis, luego de devolver a un niño que habían adoptado. Tanto su relación personal como laboral, ella es bailarina y él es coreógrafo, se ven afectadas por este suceso, el cual Ema se encuentra decidida a solucionar.

La octava película de Pablo Larraín es quizás la más arriesgada, en su propuesta y en su historia. Al ritmo de reggaetón, es que vemos a esta mujer libre, fuerte e inteligente maquinar su plan para lograr su propósito. Larraín deconstruye de la mano de su protagonista, términos que son de por sí ya complicados, mostrando su propia definición. Ema es la heroína de su propia historia, es maquiavélica y encantadora, seductora, y aunque en muchos momentos quisieras no apoyarla en su modo de hacer las cosas, se hace imposible no caer en su juego.

Con un ritmo que se ajusta perfectamente a las canciones que suenan, la misma cinta es una coreografía que no se muestra condescendiente con el espectador y lo reta a entrar a este baile, entre hipnotizantes secuencias. Y es así que vemos como nuestra percepción de lo que es una familia o una pareja, se ven alterados por estos personajes, su entorno y su propia voz.

Mariana di Girolamo se entrega de lleno al personaje que guía el relato, encarnando a una mujer tan frágil como poderosa, tan tierna como peligrosa. Esta dualidad está presente en todo momento, brindándole a Ema una personalidad única que quizás no entendamos, pero que provoca a intentarlo.

A Mariana la acompaña Gael García, quien brinda una gran actuación, necesaria para darle réplica a la complejidad de la protagonista, muchas veces contraponiéndose a ella y otras tantas, uniéndosele. Por igual, las actuaciones del resto del elenco son buenas, pero están allí para hacer brillar a Ema, como en un correcto número de baile.

El sexo es también mostrado aquí como una coreografía, un baile en el que los involucrados deben entregarse con pasión y sin miedos, logrando secuencias fuertes, eróticas y elegantes.

Con una bella fotografía y simbolismos como el mar y el fuego, la cinta de Larraín entrega también momentos de calma al mostrarnos el silencio de sus personajes, completando con ello la tridimensionalidad de su relato. Momentos que son necesarios para terminar de mostrarlos como seres humanos.

Ema es una cinta retadora y provocativa que debe apreciarse con todos los sentidos.

Título original: Ema
Dirección: Pablo Larraín
Guion: Guillermo Calderón, Alejandro Moreno & Pablo Larraín
Elenco: Mariana Di Girolamo, Gael García Bernal, Santiago Cabrera, Giannina Fruttero, Catalina Saavedra, Eduardo Paxeco, Mariana Loyola, Paola Giannini, Antonia Giesen, Josefina Fiebelkorn & Susana Hidalgo

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