“Pecadores”, una experiencia inigualable
Ryan Coogler+Michael B. Jordan=Absolute Cinema
Reseña | “Pecadores”
Los hermanos Moore han regresado de Chicago a su pueblo natal en Mississippi para cumplir su mayor sueño, abrir una cantina para afroamericanos, la gran inauguración de la cantina irá viento en popa hasta que, en medio de la noche lleguen tres vampiros con sed de sangre y dominar el mundo a convertir la fiesta en una pesadilla.
¿Podrán los Moore sobrevivir?
Opinión general.
«Pecadores» es una aventura electrizante de inicio a fin, su atmósfera con aire de película de gángsters, combinada con un aura paranormal de misterio es sumamente sólida y se puede percibir desde la primera escena que esta no es una historia más de vampiros, la emoción va aumentando conforme la historia avanza, establece las motivaciones y el desarrollo de sus personajes magistralmente y logra hipnotizar al grado de mantener al espectador al borde del asiento en todo momento.

Lo bueno.
Las actuaciones, Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Miles Caton, Delroy Lindo y Wunmi Mosaku quienes interpretan a los personajes principales, entregan interpretaciones cautivadoras, cada gesto, cada movimiento, cada mirada se encuentra colocado en el momento y con la intencionalidad perfecta, en especial Michael B. Jordan que interpreta a los gemelos Moore pues, cada uno tiene su propia personalidad y su propio carisma, en verdad logra una interpretación exquisita y muy disfrutable. Otro miembro del elenco que brilla por su excelente trabajo es Miles Caton que interpreta al primo de los gemelos, Sammie Moore, su actuación y talento para cantar son tan potentes que en verdad el espectador queda atrapado con su presencia en pantalla, transmite a la perfección inocencia, optimismo, rebeldía y pasión siendo el contraste perfecto para la doble interpretación de Michael B. Jordan quien se roba la pantalla cada que aparece, pero su trabajo se ve muy bien complementado con lo realizado por Caton.
Su trama, la tesis de sobrevivir a la amenaza de los vampiros, aunque ya la conocemos por otras películas de este estilo, tiene su propia personalidad que sin duda gracias a su buen planteamiento y a su buena ejecución la hará destacar por encima del resto, el mensaje social contra el racismo y el deseo de cada personaje principal por ser mejor y salir adelante, aderezado con la tensión que crece a cada minuto y ese aura paranormal y siniestro que va aumentado de tamaño, le dan una personalidad inigualable a esta batalla entre seres infernales y gente común y corriente sin ningún tipo de habilidad sobrehumana, la manera en que se ejecuta la trama es sumamente satisfactoria y sorpresiva, pues además, en ningún momento es predecible.
Su clímax, lleno de emotividad, acción y sangre, el mejor momento de la película es un deleite, cada personaje brilla y demuestra su valor en pantalla, es sumamente divertido y dura lo justo y necesario, no es cortado abruptamente ni alargado de manera innecesaria, se siente épico y enorme a pesar de que se presenta en un poblado pequeño y es mayormente un conflicto local, cuenta con grandes diálogos y acontecimientos que harán querer ver la película nuevamente solo para revivir su extasiante gran batalla, las peleas cuerpo a cuerpo están muy bien coreografiadas y filmadas, el maquillaje y uso de sangre también destaca pues no es excesivo ni repulsivo, la sangre es la justa y necesaria, además al ser una película donde los villanos son vampiros, queda bien justificado que haya tanta sangre durante el clímax.
Su ambientación, al estar situada en el periodo post-primera Guerra Mundial, cada detalle histórico de racismo contra los afroamericanos, el comienzo del auge del blues, las semillas de una organización tan horrible como el Ku Klux Klan y el fuerte fervor religioso, dotan de tantos matices y tanta profundidad a la película que uno olvida por momentos que es una película de vampiros, logra que la audiencia empatice con el dolor y la ira de los protagonistas, sin dejar de lado su lado paranormal que esta constantemente presente y que no es puesto de lado en ningún momento, por lo que, en ese sentido, el mensaje social y el motor de la historia se encuentran bien entrelazados y su desarrollo queda bien balanceado.
La propuesta de la cámara, las grandes tomas panorámicas de amaneceres, los campos de algodón, la iluminación de los sets, los movimientos sutiles durante el clímax y los momentos de atmósfera sombría, pero también las tomas estáticas en verdad dotan de un sello único a la cinta, además durante el clímax escapa de moverse constantemente y en lugar de ello nos deja disfrutar de cada batalla cuerpo a cuerpo haciendo cortes para darle su tiempo a cada enfrentamiento, pues tenemos a varios personajes peleando en simultáneo, además, la edición juega muy bien con los pocos jump scares que tiene la cinta al sobreponer esos momentos fugaces y oscuros contra los optimistas y luminosos.
Los villanos, los vampiros, los simbolismos religiosos, el racismo, la avaricia, la lujuria y la leyenda que dice que el blues es la música del diablo, vuelven a los chupa sangre de esta cinta una amenaza más allá de la eterna pelea entre el cielo y el infierno, no se explica de dónde vienen, pero ello no resulta necesario en lo absoluto, son intimidantes e imponentes, tienen poderes pero nada inverosímil ni que rompa con la estética y la lógica de la cinta, su aparición resulta orgánica y logran dar miedo, son una amenaza real y no los ejecutan con medias tintas, son maldad pura, causan daño y terror tanto psicológico como físico, tienen una pequeña debilidad en cuanto al maquillaje pero de eso hablaré a continuación.

Lo Regular
El maquillaje, este punto flaquea bastante debido a la iluminación de la película, ya que al llevarse a cabo mayormente de noche, dicho aspecto no se logra apreciar bien, los sets con iluminación muestran el gran trabajo que se llevó a cabo para realizar las mordeduras de los vampiros, pero al momento del clímax cuando se les llega a hacer daño a los vampiros, al estar en exterior y con luz nocturna, los prostéticos que asemejan disparos, quemaduras o desmembramientos no se logran apreciar bien y esto repito, se debe a la iluminación, por lo cual queda la duda si con mayor iluminación se habrían notado falsos los prostéticos o se habrían percibido convincentes.
La banda sonora, este aspecto es espectacular, tanto la música ambiental como la interpretada por el elenco son excelentes, pero la canción principal de la película eclipsa todo eso, pues, si bien se explica que el blues es tan puro que conecta pasado, presente y futuro, además de trascender barreras de tiempo y espacio, la extensión de dicha canción aunado a una saturación y muy mala mezcla de géneros musicales de origen afroamericano (rock, hip-hop, soul, música africana, etc.) conviviendo todos en una sola canción, hacen que dicha secuencia deje al espectador con un sabor de boca agridulce, se percibe mal ejecutada y por momentos innecesaria, pues solo alarga la llegada de los villanos ante los protagonistas.

¿Tiene escenas post-créditos?
Por sorprendente que parezca, la respuesta es sí, “Pecadores” cuenta con dos escenas post-créditos, así que en cuanto acabe la película no se salgan de la sala y esperen unos cuantos minutos.
Conclusiones
“Pecadores” es una historia de misterio alucinante, llena de emoción, personalidad, profundidad en su trama y personajes, sostenida por una ejecución impecable y actuaciones de primer nivel, una experiencia cinematográfica que sí o sí deben de vivir en salas de cine, especialmente en el formato IMAX, en el cual fue filmada, es una película sumamente hipnotizante y bastante divertida, la cual llegará a todas las salas de cine este próximo 17 de abril.
Como siempre les doy las gracias por su atención y preferencia, no olviden reaccionar y compartir esta reseña, además de contarnos en los comentarios qué les pareció «Pecadores».

Título Original: Sinners
Dirección: Ryan Coogler
Productores: Ryan Coogler, Michael B. Jordan, Ludwig Göransson
Elenco: Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Miles Caton, Wunmi Mosaku, Jayme Lawson, Jack O’Connell, Li Jun Li, Yao con Saul Williams y Delroy Lindo
Un mago jamás llega tarde, Frodo Bolsón, tampoco temprano, sino precisamente cuando es el momento.
