mickey17_reseña

Reseña | Mickey 17

Ya han pasado seis años desde el día en que el director Bong Joon-ho hizo historia con Parásitos, la primera película no estadounidense en ganar el premio a Mejor Película en los premios Oscar. Un recorrido de elogios y premios que comenzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes y que culminó con el Oscar, no es una exageración decir que a causa de este hecho, la industria cinematográfica no ha sido la misma. Durante toda esta transformación ¿Dónde ha estado Bong? ¿Qué ha estado haciendo? ¿Qué proyecto le seguiría a la que para muchos es su obra maestra? Pues durante estos años ha estado trabajando en Mickey 17 y lidiando con sus constantes retrasos debido a una serie de diversos problemas que se pusieron en el camino, pero al fin este fin de semana ha llegado a cines de todo el mundo. ¿Qué preparó Bong para nosotros en esta ocasión?

Después de ser incapaces de pagar un préstamo de la mafia para financiar un negocio, Mickey y su amigo Timo pretenden escapar de la Tierra y para lograrlo se unen a la expedición del político Kenneth Marshall para colonizar el planeta Nilfheim. Sin saber realmente lo que implica, Mickey se enlista en la tripulación como un ‘Prescindible’, un puesto al que se le asignan exclusivamente las tareas más peligrosas ya que en caso de que el sujeto pierda la vida, este es reimpreso para seguir realizando su trabajo. Una vez que la colonia se ha establecido, Mickey ya se encuentra en la decimoséptima copia de su cuerpo y está acostumbrado a perder la vida constantemente, por eso no le da mucha importancia a que Timo lo deje morir después de un accidente. Sin embargo Mickey 17 sobrevive y al regresar a la colonia descubre que Mickey 18 ya ha sido impreso, lo que significa que si el error es descubierto, ambos serán ejecutados y Mickey morirá definitivamente.

A pesar de compartir rasgos entre sí, ninguna de las películas de Bong Joon-ho es igual, nunca repite un estilo fijo y más bien parece fluctuar de uno a otro, incluso sucede cuando pasa de trabajar en su natal Corea del Sur a Estados Unidos. Mientras que a veces es capaz de entregar thrillers sobrios como Memorias de un Asesino, también puede darnos una comedia absurda y de ciencia ficción como El Huésped, estilos diferentes con los que ha seguido jugando de una u otra forma o combinándolos y han dado paso a películas como Okja o la mismísima Parásitos. A partir de esto ¿Qué estilo podemos esperar ver en Mickey 17? ¿Qué Bong es este? Pues el de siempre y uno totalmente nuevo.

Después de una larga introducción en la que Mickey nos cuenta como ha llegado a este punto de su vida (¿vidas?), el cineasta deja que la historia quede en un segundo plano y se dedica a descubrir cual es el alma de esta película. Es así que Bong nos pone al igual que a sus personajes en situaciones extremadamente ridículas y tortuosamente incómodas, más de una vez te preguntarás ¿Qué estoy viendo? ¿A dónde va esto? No te preocupes, solo se pone peor mientras más avanza la película y lo decimos en un buen sentido porque Mickey 17 es una película extremadamente graciosa de principio a fin. No es exactamente en la comedia bizarra donde se encuentra el alma de Mickey 17, es más bien lo que Bong busca transmitir sutilmente a través de esta. El humor que Bong maneja a la hora de presentarnos la historia de Mickey es bastante cruel, parece que su intención es humillarlo hasta el punto en el que la audiencia llegue a deshumanizarlo porque después de todo es una persona dispensable, sin embargo en la forma que Bong retrata al personaje en el fondo prevalece un sentimiento de compasión por él. Tarde o temprano te darás cuenta de que te sientes conectado a Mickey, por su ternura, por su carisma, por su actitud tan sencilla, por sus ganas de seguir viviendo a pesar de todo lo malo que está viviendo, hay algo muy universalmente humano en lo que experimenta y por lo tanto empatizable.

Si hay algo que las películas de este director comparten es que este nunca desaprovecha la oportunidad para criticar el sistema capitalista en el que vivimos y las diferentes formas pequeñas en las que se manifiesta su opresión. En Mickey 17 nos lleva al punto contrario, nos lleva a la máxima expresión de lo que podría llegar a ser el sistema en el que vivimos en unos cuantos cientos de años, donde la vida humana ya no tiene prácticamente ningún valor más allá de lo que pueda aportar laboralmente o biológicamente. Y ya ni siquiera se diga de otros tipos de vida. Bong no es para nada sutil en lo que nos está diciendo en esta película, además de que con hechos recientes que están sucediendo en nuestro país vecino del norte parece que no hay película más importante en el momento que esta, pues si bien a veces parece que no hay solución, aquí Bong nos dice que claro que sí la hay, incluso si es una violenta. Lo más admirable de Bong es que por más que busca entregar un mensaje positivo, no se pone límites a la hora de retratar la crueldad del mundo que ha creado para esta cinta y es que quizá un mensaje tan valioso solo puede ser expresado así, sin ignorar la realidad.

Mickey 17 esconde su sensibilidad y su crudeza debajo de esta capa de comedia absurda, es efectiva, pero no le quita poder a lo que realmente está sucediendo en la historia. Esta forma de expresar la vemos reflejada en prácticamente todo aspecto de la cinta, nada es lo que parece a simple vista, siempre hay algo detrás que es mucho más importante. Esto lo vemos mejor representado en el trabajo del elenco, pues cada actor tiene la tarea de interpretar a un personaje que en la superficie es una total caricatura y a la vez deben mantener una figura humana en su núcleo. Lo que hacen Mark Ruffalo, Toni Collette, Naomi Ackie, Steven Yeun, es especial cada uno a su manera, pero ya sabemos que la película recae en nadie más que Robert Pattinson y este peculiar actor está más que a la altura. Pattinson interpreta a Mickey, pero cada Mickey que interpreta por más pequeña que sea su aparición no es el mismo Mickey de siempre, especialmente cuando se trata de Mickey 17 y 18 porque son personas tan radicalmente diferentes y Pattinson nos comunica esas diferencias a través de pequeños cambios en su expresión y postura. Simplemente no hay momento en el que no sepas quien es quien y es más, tal vez hasta te olvides que es un solo actor interpretando dos papeles al mismo tiempo y veas a dos personas interactuando naturalmente, porque además de todo, Pattinson tiene una química fascinante consigo mismo ¿Quién más puede hacer eso?. Él es el corazón de la película y por quien esta logra aterrizar incluso en los momentos que se tambalea.

¿Mickey 17 llega a la altura de Parásitos? No y no Bong no tenía intención de hacerlo y hasta preguntarlo es un tanto inútil. En este caso lo hago porque es necesario remarcar que un director como Bong actúa consistentemente con los ideales que refleja en sus cintas y por eso no deberíamos esperar de él una búsqueda de superación. Mickey 17 es una película que primero que todo está hecha para divertir a la audiencia y lo que cada uno logre llevarse de lo que Bong ha puesto en sus imágenes pues ya es una ganancia. Siempre se dice que necesitamos más películas comerciales que puedan cargar con ideas trascendentales y no solo ser puro entretenimiento, tal vez hacia falta que un cineasta como Bong trabajara a esta escala para entender lo que realmente significa eso.

Dirección y guión: Bong Joon-ho
Elenco: Robert Pattinson, Naomi Ackie, Steven Yeun, Anamaria Vartolomei, Patsy Ferran, Toni Collette y Mark Ruffalo

Interacción

Deja un comentario

Descubre más desde CineMedios

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo