‘Presencia’, un drama familiar fantasmagórico
Steven Soderbergh presenta una propuesta inusual.
Reseña | Presencia
No hay director que trabaje tanto como Steven Soderbergh y es que su método de realización es siempre buscar la forma más sencilla de realizar una película, ya sea filmar con Iphone o cosas por el estilo. Sus propuestas son interesantes y ha pisado una amplia gama de géneros a lo largo de décadas de carrera y aún así tiene espacio para seguir sorprendiéndonos como lo hace con Presencia que es su incursión en el género del terror con una historia de fantasmas contada desde la perspectiva del espectro.
Después de la pérdida de su mejor amiga, Chloe y su familia se mudan a una nueva casa en los suburbios donde van a iniciar un nuevo rumbo para sus vidas. En esta casa los espera una presencia que los acompaña a todos los cuartos del hogar sin que ellos puedan sentirla, excepto por Chloe, quien poco a poco se va dando cuenta de que la presencia está cerca de ella y está tratando de comunicarse con ella.
Se puede decir que Presencia es una película de terror, pero no es para nada una película de terror genérica, de hecho hay muy pocas a las que se le pueda comparar porque realmente tampoco se puede considerar dentro del terror psicológico o elevado. Hay que advertirlo, cualquiera que entre a ver esta cinta esperando que en algún punto haya un susto, que suceda algo sorprendente saldrá muy decepcionado porque eso no es lo que Soderbergh ni el guionista David Koepp están trabajando.
Presencia es más bien una forma muy diferente de experimentar un drama familiar, Soderbergh nos posiciona en la perspectiva de este fantasma para poder presenciar las interacciones más importantes de los personajes, los conocemos íntimamente sin que ellos sepan que hay alguien más junto a ellos, adquiriendo así la película rasgos de voyerismo. La audiencia y la Presencia estamos invadiendo la privacidad de los personajes ¿Con qué propósito? La audiencia no lo sabe y lo va descubriendo poco a poco con la Presencia que parece no saber mucho más que nosotros. Con largas tomas que funcionan como una viñeta por sí solas, Soderbergh nos va revelando información poco a poco y es ahí es cuando la tensión se va formando, pues la Presencia y nosotros descubrimos cosas de algunos personajes que el resto desconocen y que somos incapaces de comunicar.
Así la película se vuelve una experiencia particular en la que la audiencia debe decidir entre rendir toda necesidad de poder hacer algo al respecto de lo que está por suceder en la trama o seguir sufriendo por la impotencia de no poder actuar. Sin que pudiéramos predecirlo, Soderbergh y Koepp nos estaba conduciendo a través de una tragedia, obviamente no entraremos en detalles, pero se debe señalar que este gimmick de la cámara en primera persona es efectivo porque se forma una conexión con los personajes y para el final esto es esencial, pues nos llega como un golpe al corazón.
Presencia es un ejercicio fascinante dentro de la filmografía de Soderbergh, puede que sea un tanto complicado acostumbrarse a su aspecto visual, tal vez no se conecte rápidamente con los personajes o quizá cause un poco de desesperación no saber muy bien que historia nos están contando, sin embargo cuando uno logra dejarse capturar por las imágenes, se encuentra con una experiencia satisfactoria y hasta conmovedora.
Título original: Presence
Dirección: Steven Soderbergh
Elenco: Callina Liang, Lucy Liu, Chris Sullivan, Eddy Maday, West Mulholland y Julia Fox
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


