‘Hombre Lobo’, una decepcionante reinvención del monstruo clásico
Leigh Whannell no logra repetir el éxito de El Hombre Invisible.
Reseña | Hombre Lobo
En 2020 el escritor y director Leigh Whannell sorprendió al mundo con su segunda película, El Hombre Invisible, una adaptación del clásico de H.G Wells y la película de James Whale que pertenece a la serie de monstruos de Universal Pictures, mismo estudio que produjo esta nueva versión. Whannell reinventó el concepto del personaje para adaptarse a la modernidad, con un discurso con perspectiva de género y todo manteniendo la esencia de lo que es El Hombre Invisible. La cinta fue un gran éxito y quedamos a la espera de lo que Whannell haría después. Se anunció que su próximo proyecto sería una adaptación de El Hombre Lobo y las expectativas comenzaron a subir. ¿Qué tratamiento le daría Whannel a este mito? ¿Qué giro moderno le daría? Esa respuesta la tenemos ahora que Hombre Lobo llega a cines este fin de semana.
Blake es un escritor desempleado que se dedica al cuidado de su hija Ginger mientras su esposa Charlotte pasa sus días enteros trabajando para ser la proveedora de la familia, sin embargo no pasa tiempo suficiente con Ginger. Esto lleva a que la tensión crezca entre la pareja, pero un día Blake recibe una carta avisandole que su padre ha sido declarado muerto después de estar desaparecido por años. Intentando sacar el lado positivo de la situación, Blake propone visitar el hogar de su padre en el bosque para pasar unos días ahí y descansar de la rutina en la ciudad. El viaje toma un giro oscuro cuando la familia tiene un accidente y se dan cuenta que están siendo acechados por una criatura y cuando logra herir a Blake, este comienza a comportarse diferente
En los primeros minutos de Hombre Lobo, Whannell demuestra que se está convirtiendo en un maestro del suspenso. Usando a su favor el profundo silencio y la inmensidad del bosque para crear una atmósfera de peligro presente y a la vez imperceptible, haciendo prácticamente una extensión de lo hecho en su película anterior. Estos primeros minutos tendrán a la audiencia al filo del asiento, a la espera de observar algo (o alguien) que les ataque desprevenidamente. Si esto parece el augurio de una película excelente, no pasará mucho para que la audiencia se de cuenta de que quizá ese no es el caso. Si bien a lo largo de la cinta siguen habiendo momentos en los que el suspenso se usa de forma exitosa, poco a poco la efectividad de la atmósfera se disipa y los trucos para sacarnos sustos se vuelven repetitivos. Los juegos de sombras, los sonidos de fuente imperceptible, todo lo que Whannell usa para crear sustos pierde efecto en las emociones del público y les deja fríos ante lo que sucede.
La caída de la atmósfera de Hombre Lobo no es causada por una carencia de habilidades en cuanto a dirección técnica por parte de Whannell, quien se ha caracterizado por ser un cineasta innovador con la tecnología y siempre aspira a ser lo más dinámico posible. La razón por la que esta película falla la encontramos en la razón por la que El Hombre Invisible es exitosa, pues en esa cinta Whannell tenía en mente un tema principal, el abuso psicológico de las mujeres en relaciones románticas y la narrativa, el aspecto visual y sonoro, las actuaciones, todo estaba diseñado para favorecer el desarrollo de su discurso. En el caso de Hombre Lobo, Whannell se sobre complica pues él y su co-guionista y pareja Corbett Tuck buscaban tocar una gran cantidad de temas dentro de una sola trama; paternidad, violencia intrafamiliar, traumas generacionales, enfermedades degenerativas y aislamiento y aunque seguramente hay un punto donde estos temas podrían colindar para llevar a un tema general, Whannell y Tuck nunca lo encontraron.
Es notable el esfuerzo que ponen en desarrollar los temas, sin embargo son tantos que es imposible lograrlo y por ello Whannell y Tuck recurren a declarar el significado de sus metáforas con tal de no dejar pasar su impacto e irónicamente como consecuencia lo pierden. Esta sobre carga de temas también les impide escoger un protagonista definitivo y tratan de darle el suficiente tiempo tanto a Blake como Charlotte para ser desarrollados, sin embargo la falta de enfoque impide que la audiencia llegue a conectar con siquiera alguno de ellos y ya desde ahí la cinta pierde todo poder emocional. Esto también afecta a las interpretaciones de Christopher Abbott y Julia Garner, actores que se encuentran entre los mejores de su generación, pues deben lidiar con un guión que les obliga a hablar con obviedad, mecánicamente.
Entonces ya que no hay una conexión emocional profunda entre audiencia y personajes y no hay un discurso concreto, el terror, el body horror y el gore, empiezan a perder importancia. Hombre Lobo es un gran ejemplo de lo necesario que es que una película tenga un discurso solido para que pueda funcionar en todos los aspectos y viceversa. Se esperaría que un cineasta tan prometedor como Whannell lo entendería perfectamente, lamentablemente no fue así y esta película quedará como el primer bache en su carrera como director. Porque eso sí, aún hay razones para seguir creyendo que se puede convertir en un gran cineasta del terror con sus próximos proyectos.
Título original: Wolf Man
Dirección: Leigh Whannell
Guión: Leigh Whannell y Corbett Tuck
Elenco: Christopher Abbott, Julia Garner, Matilda Firth, Benedict Hardie, Zac Chandler y Sam Jaeger


