29 de agosto de 2026

[lwptoc]

Reseña | Cumbres Borrascosas

Desde el día que se anunció que Emerald Fennell estaba preparando una adaptación de Cumbres Borrascosas, el clásico gótico de Emily Brönte, el proyecto ya estaba lleno de polémicas. Empezando por la elección de Fennell para sus protagonistas: Jacob Elordi para interpretar a Heathcliff, personaje cuya ambigüedad racial es central para los temas de la novela de Brönte, y Margot Robbie como Cathy Earnshaw, quien es casi veinte años mayor que lo que era el personaje.

Además el nombre de Fennell por si solo no era señal de confianza, sus películas Hermosa Venganza y Saltburn han sido tema de debates por la forma en que retrata la lucha feminista y dinámicas de clase, hay quienes adoran estas cintas y quienes las desdeñan con pasión. Sea como sea, no es posible juzgar una película que no hemos visto y después de una larga espera, por fin Cumbres Borrascosas ha llegado a salas de cines y podemos confirmar que darle el beneficio de la duda a Fennell no ha valido mucho la pena.

¿De qué trata ‘Cumbres Borrascosas’?

Cathy Earnshaw es una niña que vive con su padre, su dama Nelly y sus sirvientes en la casa Cumbres Borrascosas que se encuentra en los páramos de Yorkshire. Un día, inesperadamente el Sr. Earnshaw trae a casa un niño que le fue regalado por su verdadero padre, Cathy rápidamente se encariña de él y decide llamarlo Heathcliff, igual que su hermano fallecido. Cathy y Heathcliff se vuelven inseparables desde ese momento y así se mantienen hasta la adultez, incluso cuando sus diferentes papeles dentro del hogar marcan una diferencia entre ellos. Cuando el comportamiento errático de su padre lleva cada vez más rápido a Cumbres Borrascosas a la ruina, Cathy deberá elegir entre Heathcliff y su nuevo vecino, Edgar Linton, quien es sumamente rico y podría sacar adelante a su familia si acepta a casarse con él.

Una visión a medias

Desde que se inventó el cine existen las adaptaciones de novelas clásicas y estas se han tomado grandes libertades con sus interpretaciones del material, unas más fieles que otras, otras que lo ignoran casi por completo y otras que tuercen su discurso. ¿Qué clase de adaptación es Cumbres Borrascosas de Fennell? Desde que los tráilers ya nos la vendían como ‘La historia de amor más grande de la historia’ ya sabíamos que esta película poco iba a tener que ver con la novela de Brönte que sí, incluye amor, pero más que nada es una historia de venganza y trauma generacional, además el amor es tóxico y violento.

Cumbres Borrascosas tiene más en común como adaptación con películas como Clueless, 10 Cosas que Odio de ti, la saga de Bridget Jones, que si bien están inspiradas en clásicos de la literatura, sus historias son tan únicas que deben ser juzgadas por sí mismas. Es entonces que así debemos juzgar Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell, por sus propios elementos y no los de la novela, entonces ¿Se sostiene por si sola? La respuesta es un rotundo no.

La primera escena de Cumbres Borrascosas hace una promesa interesante y es quizá el momento más provocador de la cinta. Escuchamos los gemidos de un hombre que se queda sin aliento, parecen ser de placer, pero cuando la imagen aparece en pantalla nos damos cuenta que es un criminal siendo ahorcado. Cuando finalmente su vida se desvanece, su cuerpo también llega al orgasmo, el cual es perfectamente visible para todos los asistentes del evento, incluyendo a la joven Cathy, quienes entran en un estado de euforia y extásis. Fennell sienta las bases para hacer una relación entre el placer y el dolor, de la muerte como un propulsor del deseo. ¿A dónde lleva Fennell estas ideas? A ningún lado, por supuesto, pues nunca se compromete a explorarlas de lleno, cosa que se convierte en un constante a lo largo de la cinta, Fennell plantea ideas y después decide no llevarlas más allá de la superficie.

Con una estética extravagante llena de anacronismos y un tono satírico, Fennell nos presenta que su historia se desarrolla en un mundo fantástico, de ensueño, colorido y maximalista, justo lo que ella se imaginó cuando leyó la novela de Brönte en la adolescencia. Sin embargo cada vez que la película está por adentrarse en cualquiera de estos rasgos, Fennell decide dar tres pasos atrás y rebajar su tono a la realidad, lo cual nos lleva a una película inconsistente en su tono, que no sabe si quiere ser seria o no.

Lo que Fennell no parece entender es que se puede tener ambas cosas, se puede vivir en un mundo fantástico y absurdo sin perder la seriedad que se necesita para enganchar emocionalmente al público, cineastas como Tim Burton (en su mejor forma) son capaces de hacerlo y han sido alabados por ello. Fennell no quiere ir lejos en ningún aspecto, pero esto no solo afecta los elementos técnicos de la película, también tiene impacto en el texto.

Una relación sin trasfondo

Fennell nos presenta a la pareja principal desde su infancia y nos establece una relación que no es de hermandad, sino más bien entre una niña y su juguete ¿A dónde va esto? De nuevo, a prácticamente nada. Nos presenta que ambos han sufrido abusos por parte del patriarca de la casa ¿Y eso como les afecta? Ni idea, Fennell apenas y hace hincapié en como este trato ha formado a Heathcliff, mucho menos en como ha formado a Cathy.

Casi todo lo que sabemos de la relación de Heathcliff y Cathy, la cercanía tan íntima entre ellos, la obsesión del uno por el otro, lo sabemos porque se nos dice constantemente que así es su relación, no porque realmente podamos verlo en las imágenes de Fennell. Ninguna de sus decisiones tienen peso real, no tienen un trasfondo en el que podamos encontrar una raíz precisa, simplemente suceden porque así lo dicta la trama.

La directora y guionista espera que el público acepte la conexión de los protagonistas porque sí, que la química deficiente de Margot Robbie y Jacob Elordi, ambos malas elecciones para sus respectivos personajes, hará todo el trabajo que su guión no puede, que ellos pondrán el amor, la pasión y el deseo que se necesita para que la cinta funcione. Lo único que logran es recitar a la perfección varios pasajes de la novela cuya calidad de escritura contrasta bastante con la de Fennell.

Lo que la directora nos deja es una película en la que realmente no sabes porque suceden las cosas que suceden, dejándonos a la deriva con una fotografía hermosa que no nos indica ningún significado, música de Charli XCX que desentona, una estética burda, un montaje de escenas de sexo nada provocativas, y lo peor de todo, un ritmo que apenas y la hace aguantable. Al final la idea es que llores ¿Por qué? Porque los personajes están llorando, nada más.

Una adaptación temerosa

Así que como película por sí sola no se puede decir que Cumbres Borrascosas sea particularmente conmovedora, emocionante, graciosa, provocadora, ya ni siquiera entretenida y mucho menos memorable. Aunque al inicio dije que calificaría a esta película solo por su cuenta, se me hace casi imposible no hacer una comparación con la novela, pues muchos de los problemas de esta se remiten a las omisiones que Fennell hace con su adaptación.

El primer cambio y que más ha generado controversia es el casting de Jacob Elordi, una vez más el personaje de Heathcliff es interpretado por un hombre blanco cuando en la novela su descripción varia dependiendo del personaje que le observa, pero todos coinciden en que su aspecto es de una persona de piel oscura, de rasgos del sureste de Asia e incluso utilizan varios términos peyorativos que se usaban contra estas personas para referirse a él.

La ambigüedad racial de Heathcliff es el punto de partida para todo el discurso de la novela de Brönte, es así como ella hace una disección de la sociedad británica a mediados del Siglo XIX que estaba lidiando con las consecuencias de la abolición de la esclavitud (Heathcliff es encontrado en el puerto de Liverpool que fue de suma importancia para la ruta transatlántica) y los estragos de su expansión colonialista.

El trato discriminatorio que sufre Heathcliff es el temor de los opresores de que los extranjeros que han subyugado por siglos lleguen a reclamar sus propiedades, que irónicamente ese trato es lo que lleva a Heathcliff a querer y tomar esas propiedades por la fuerza. ¿Dónde podemos ver aunque sea una pizca de ese nivel de introspección social y política en la película de Fennell? No la hay, y aún si Fennell no quisiera adentrarse en las cuestiones raciales, podía hacerlo en las dinámicas de clase, pero ni ese tema quiere tocar.

Fennell no quiere hacer de Heathcliff el gran villano que es, cada decisión que Fennell toma acerca de este personaje la hace con la intención de no convertirlo en un personaje por el que la audiencia, en especial quienes se sientan atraídas y atraídos a Elordi, no tenga sentimientos complicados hacia él. Incluso minimiza el abuso de Isabella, intercambiándolo por una relación BDSM para que Heathcliff no salga mal parado de este pasaje que es uno de los más brutales de la novela.

La propuesta de Fennell sobre la relación de estos personajes pudo haber sido desarrollada de forma interesante, sin embargo la directora no tiene la valentía de verdaderamente incomodar a la audiencia con algo con tantas matices. Hablando de incomodar, Fennell siendo la gran provocadora (del cine comercial) tampoco toca otro tema de la novela que podría ser bastante controversial de desarrollar: Incesto. La posibilidad de que Cathy y Heathcliff sean medios hermanos implica que hay algo aún más retorcido en su conexión, algo de lo que nadie quiere hablar, literalmente tabú. Eso es lo que caracteriza al romance gótico, el deseo a lo prohibido, del lado más oscuro de nuestro ser.

¿Es deber de la cineasta explorar estos temas? No, pero como mínimo nos merecemos conflicto y Brönte le dio miles de razones, externas e internas, por las que el amor entre Cathy y Heathcliff no puede consumarse, razones que añadirían tensión y pasión a la historia, sin embargo Fennell no quiere lidiar con nada que le tomaría a la audiencia más de dos segundos para procesar.

La prioridad de la cineasta es que el público sienta, no que piense y en cierto grado eso está bien, pero para sentir necesitamos conocer algo más que el nombre de los protagonistas y un poco de sus infancias. ¿Por qué Fennell se cierra a tratar aunque sea un solo tema serio en su Cumbres Borrascosas? Uno podría argumentar ignorancia, pero sería insultar a la directora, quien de hecho es una persona bien estudiada que obviamente conoce perfectamente la novela y sabe todos los temas que trata.

Despolitizando la obra de Brönte

La respuesta es algo mucho peor, es una decisión consciente de despolitizar una de las obras literarias más políticas de la historia, de reducir su discurso a sentimentalismo barato, quitándole todo lo que la hacia transgresora y bastante progresista para el tiempo en que fue escrita y que el temor de Fennell de abarcarla aunque sea por sus temas demuestra que quizá aún lo es. Por eso decisiones como que los únicos actores de color en el elenco, Hong Chau y Shazad Latif, interpretan a los antagonistas de la historia, son aún más insidiosas, pues añade una capa de racismo al discurso de la cinta que apenas y se puede excusar como una coincidencia desafortunada.

Fennell trata su Cumbres Borrascosas con la profundidad de una película basada en una novela de wattpad, lo cual no es en si malo (he llegado a disfrutar algunas de esas películas consciente de que están podridas moralmente), pero si ese es el tipo de historia que buscas y el tipo de público al que quieres llegar, entonces dirige una de esas películas y no te cuelgues de una novela cuyos temas siguen siendo de gran relevancia en estos días.

La adaptación de Fennell es un bonito cascarón que en el interior está completamente vacío, el único mensaje que nos envía es siéntate, cállate, no cuestiones y disfruta. Claro que quien acepte esos términos se la pasará bien con la película y están en todo su derecho, ún así no se puede dejar de señalar que películas como esta son un síntoma de la oleada de anti-intelectualismo que azota al cine y el arte en general.

La visión cínica, el desdén por el simbolismo, por explorar temáticas complicadas, la supresión de la curiosidad, rasgos que se han impregnado en el público general para que vean las películas no como algo que hay que analizar (incluso si es meramente entretenimiento), sino para consumir; más que un escape de la realidad, una invitación a ignorarla y aislarse en la ficción donde nada malo pasa.

Con su elaborada estética y provocaciones juveniles, Fennell probablemente quisiera que su Cumbres Borrascosas estuviera entre las obras que vale la pena desmenuzar para extraer su discurso, sin embargo sus habilidades demostradas apenas y dan para ser desechada una vez que ha sido procesada. Si tan solo se sintiera capaz de hablar de algo más de lo que su entorno le permite o mejor aún, que admitiera que no puede, algo más interesante saldría de su cine.

Conclusión

Cumbres Borrascosas podrá satisfacer a muchas personas que no están buscando más que pasar un buen rato en el cine (de nuevo, nada malo con ello), sin embargo mientras haya gente que se resista a ver el cine y el arte como imágenes inertes de las que no podemos aprender absolutamente nada de nuestra realidad, entonces películas como estas seguirán sin ser elogiadas y cineastas como Fennell no alcanzarán el estatus de prestigio que tanto buscan.

Tal vez un día tendremos una adaptación de Cumbres Borrascosas que entre en una genuina conversación con ella (no necesariamente fiel), no solo la mitad de sus páginas y sin centrarse en el romance, eso sería mucho más provocador que lo que Fennell podría imaginar en sus mejores días. Por ahora nos queda volver a leer la maravillosa obra de Brönte, que a final de cuentas es intocable.

Título original: «Wuthering Heights»
Dirección y Guión: Emerald Fennell
Producción: Margot Robbie
Elenco: Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chao, Shazad Latif, Alison Oliver, Ewan Mitchell, Amy Morgan, Charlotte Mellington, Owen Cooper y Martin Clunes

Sobre el autor

Interacción

Deja un comentario

Descubre más desde CineMedios

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo