29 de agosto de 2026
Los Pilares de la Creación observados por el telescopio espacial James Webb con NIRCam.
Ciencia y TecnologíaJames WebbInfrarrojo

Por qué las imágenes del James Webb tienen colores que nuestros ojos nunca verían

Webb observa gran parte del universo en longitudes de onda infrarrojas, invisibles para nosotros. Para convertir esos datos en imágenes comprensibles, cada filtro se traduce a colores visibles siguiendo una lógica científica.

Las imágenes del telescopio espacial James Webb parecen hechas para una pantalla enorme: nebulosas teñidas de naranja, galaxias azules, polvo púrpura y estrellas que sobresalen entre estructuras que antes parecían opacas. El detalle es real. Los colores requieren una explicación.

Webb observa principalmente luz infrarroja, una parte del espectro electromagnético que nuestros ojos no pueden detectar. Sus imágenes a color empiezan como exposiciones monocromáticas tomadas a través de filtros distintos. Después, los equipos de procesamiento asignan colores visibles a esas longitudes de onda para convertir información invisible en una imagen que podamos leer.

Antes del color

Webb no recibe del universo una fotografía terminada

Cuando los datos del telescopio llegan a la Tierra, no aparecen de inmediato como esas composiciones que circulan en redes o encabezan comunicados de NASA. La información viaja como datos digitales y pasa por el Barbara A. Mikulski Archive for Space Telescopes, conocido como MAST.

NASA explica que esas observaciones se convierten primero en imágenes en blanco y negro. Cada exposición corresponde a determinada región del espectro observada mediante uno de los filtros de los instrumentos de Webb. En el caso de NIRCam, por ejemplo, el instrumento dispone de 29 filtros capaces de aislar distintas bandas del infrarrojo cercano.

Antes de añadir color, los especialistas ajustan el rango tonal, alinean las exposiciones y revisan artefactos producidos por detectores, saturación o rayos cósmicos. El resultado sigue siendo información científica: cada píxel contiene una medición de la luz recibida por el instrumento.

NIRCam

Observa el infrarrojo cercano y permite atravesar parte del polvo para revelar estrellas jóvenes y estructuras ocultas.

MIRI

Trabaja en el infrarrojo medio, donde el polvo y otros componentes pueden dominar la escena de una forma muy distinta.

Color representativo

Los tonos visibles funcionan como una traducción ordenada de longitudes de onda que el ojo humano no puede percibir directamente.

Traducir lo invisible

Las longitudes de onda se ordenan como si fueran colores visibles

El criterio no consiste en escoger un color porque “se vea bonito”. NASA y STScI describen un sistema cromático: las longitudes de onda más cortas suelen asignarse hacia el azul, las intermedias hacia verde y las más largas hacia rojo. Cuando una composición utiliza más de tres filtros, pueden incorporarse púrpura, cian, amarillo o naranja para conservar ese orden.

La lógica recuerda a un mapa. El mapa no tiene el tamaño ni la textura del territorio, pero conserva relaciones que permiten interpretarlo. Aquí, el color conserva una relación entre distintas longitudes de onda y ayuda a reconocer qué estructuras aparecen con mayor intensidad en cada filtro.

Comparación del primer campo profundo de Webb observada con NIRCam y MIRI.
El mismo campo profundo cambia al observarse en infrarrojo cercano y medio. Cada instrumento utiliza filtros distintos y, por lo tanto, una traducción cromática diferente. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI.

Una imagen con color representativo sigue partiendo de datos reales

Los colores no son lo que vería una persona mirando por una ventana espacial, porque el ojo humano no detecta esas longitudes de onda. Lo que sí proviene de la observación es la posición de los objetos, su estructura, la intensidad registrada y la forma en que responden a cada filtro. El color convierte esas diferencias en algo que nuestro sistema visual puede distinguir.

Un objeto, dos instrumentos

Los Pilares de la Creación cambian cuando Webb cambia de longitud de onda

La comparación entre NIRCam y MIRI deja el proceso expuesto con una claridad poco habitual. En la imagen de infrarrojo cercano de los Pilares de la Creación aparecen miles de estrellas y muchas estrellas jóvenes resaltan alrededor de las columnas de gas y polvo. NASA construyó esa composición utilizando seis filtros de NIRCam: F090W, F187N, F200W, F335M, F444W y F470N.

La asignación va del púrpura para F090W hasta el rojo para F470N, pasando por azul, cian, amarillo y naranja. El orden permite que diferentes regiones de la observación puedan distinguirse en una sola imagen.

Los Pilares de la Creación observados por MIRI, instrumento de infrarrojo medio del James Webb.
En MIRI, muchos de los puntos estelares que dominan la vista de NIRCam se atenúan y el polvo gana protagonismo. Para esta imagen NASA asignó azul a F770W, verde a F1130W y rojo a F1500W. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI; procesamiento: Joseph DePasquale y Alyssa Pagan (STScI).

MIRI cuenta otra versión de la misma región. Su imagen utiliza tres filtros del infrarrojo medio y la distribución cromática vuelve a respetar el orden de longitud de onda: F770W en azul, F1130W en verde y F1500W en rojo.

El objeto no cambió entre una fotografía y otra. Cambió qué parte de su luz estamos utilizando para describirlo.

El procesamiento también es lectura científica

La imagen final necesita conservar información sin volverse ilegible

Webb tiene un rango dinámico enorme. NASA señala que cada píxel puede representar más de 65 mil niveles de gris antes de convertir los datos en una imagen que podamos visualizar con comodidad. Los procesadores necesitan comprimir ese rango sin borrar detalles en las zonas más tenues ni perder la estructura de las regiones brillantes.

Después viene la revisión. Se identifican artefactos, se comparan filtros, se ajusta la composición y el producto pasa por una evaluación científica antes de publicarse. La belleza de muchas imágenes es consecuencia de hacer legible información compleja, aunque esa belleza haya terminado convirtiéndose en una de las mejores herramientas de divulgación de Webb.

Comparación de la nebulosa Exposed Cranium observada con NIRCam y MIRI por el James Webb.
La nebulosa Exposed Cranium en observaciones de NIRCam y MIRI. La comparación permite ver cómo distintos rangos del infrarrojo separan estrellas, polvo y estructuras que pueden mezclarse en una sola lectura. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI.
Ver también significa interpretar

Las imágenes de Webb son una traducción, no una decoración

Preguntar cuál sería el “color real” de una imagen infrarroja conduce a un pequeño problema: para nuestros ojos, esas longitudes de onda sencillamente no tienen color. La retina humana no puede asignarles rojo, azul o verde porque no las detecta.

El trabajo de visualización crea un puente entre una medición física y nuestra percepción. El orden cromático ofrece una forma de conservar diferencias de longitud de onda, mientras el contraste y la composición permiten reconocer estructuras que quedarían escondidas en archivos de datos o exposiciones monocromáticas.

Quizá por eso las imágenes del Webb resultan tan extrañas y familiares al mismo tiempo. Representan lugares reales y luz real, pero nos obligan a aceptar que observar el universo también requiere aprender a traducirlo.

Documentación

Fuentes

NASA Science · James Webb Space Telescope
How Are Webb’s Full-Color Images Made?

Sobre el autor

Interacción

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