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Reseña | Jugada Maestra

Si estuvieras a solo unas cuantas personas de ser el heredero de una gran fortuna ¿Qué harías? Esperarías a que murieran uno por uno para abrirte paso a ese dinero ¿O tomarías un pequeño y peligroso atajo? ¿Estarías dispuesto a tomar ese riesgo con tal de tenerlo todo? Esa es la pregunta que nos hace John Patton Ford en su nueva película, Jugada Maestra, protagonizada por Glen Powell como un hombre que quiere recuperar su lugar en la élite, si es que alguna vez lo tuvo. Llega a cines de México este fin de semana.

¿De qué trata Jugada Maestra?

Después de reencontrarse con Julia, su primer amor de la infancia, Becket Redfellow decide que quiere tomar la multi millonaria herencia de su familia, de la que su madre fue exiliada antes de que él naciera. Para lograrlo, Becket planea asesinar a los sietes herederos que se encuentran por encima de él. Una vez que hace su primer ataque y nadie parece sospechar de él, Becket se da cuenta de que lograr su objetivo podría ser más fácil de lo que parecía. Sin embargo mientras más se acerca a su objetivo, Becket se da cuenta de que podría conformarse con lo que ya tiene ¿Puede detenerse antes de que sea muy tarde?

Un relato desconfiable

Jugada Maestra empieza en el final, cuando Becket, el protagonista está por pagar las consecuencias de sus actos (de una forma que es mejor no revelar), su intención ahora es confesar todos sus actos ¿Para qué? Obviamente para que los conozcamos, pero al contarnos lo sucedido a través de su punto de perspectiva también implica que busca comprensión. ¿Puede Becket convencernos de que se merece la herencia? ¿Qué no tiene otra manera de conseguirla? Lo más inteligente que hace el director y guionista, John Patton Ford, es dejar a Becket expresarse, sin embargo las imágenes que nos muestra no siempre  son del todo coherentes.

Donde Becket nos cuenta sobre las desgracias que ha pasado, la indignidad en la que vivió, muchos aún así vemos privilegio y seguridad. Cuando nos muestra como tiene que conformarse con trabajar y vivir donde no se merece, solo vemos a alguien hacer lo que la clase trabajadora hace todos los días. Sí hay puntos de la historia de Becket que son trágicos y se puede empatizar con él, no es ni de cerca la vida miserable que nos quiere hacer creer que ha tenido porque le han quitado todo lo que le pertenecía por nacimiento.

Becket es un narrador medianamente confiable, pero también es uno muy consciente de lo que está contando, mientras más avanza la trama, Becket se adelanta a las preguntas de la audiencia y trata de justificar su respuesta para que no perdamos de vista que su objetivo es matar gente rica desquiciada. Y la verdad es que funciona, Becket nos presenta a sus familiares como personas deplorables, patéticas, insoportables, caricaturas de lo que son la élite americana que se ganan nuestro desprecio rápidamente y es por eso que sus muertes no deberían causarnos ningún malestar, por algo se la habrán ganado. Pero todo esto que Becket nos muestra de ellos lo hace con un objetivo en específico, para demostrarnos a la audiencia que él no es uno de ellos, que él no es así de tramposo, despiadado y frío, tampoco es igual de estúpido, descuidado ni prepotente. Según Becket, él sí es humano, y sí, el sujeto que planea una conspiración para asesinar a su familia quiere hablarnos de humanidad.

Glen Powell, el maestro del engaño

Es ahí donde vuelven a entrar las imágenes de Ford a contradecir las palabras del protagonista y nos muestra a una persona que con cada paso va revelando un lado de él mismo que siempre ha querido salir, un lado bastante desagradable. Y aún así parece que no podemos odiarlo, aún con todo lo que conocemos de él, todo lo que nos ha contado y ocultado, es difícil despreciarlo y eso probablemente sea gracias a la actuación de Glen Powell, quien en varios de sus últimos proyectos como Cómplices del Engaño y Chad Powers, se ha dedicado a interpretar personajes que interpretan a otros personajes o personas, y Jugada Maestra es a su manera uno de ellos.

Powell emana carisma como siempre, se funde entre las distintas personalidades de su personaje, pero lo mejor de su actuación es como esconde su fragilidad en una capa de seguridad que poco a poco se desmorona. Para la última parte de la cinta, Powells expresa la incertidumbre de su personaje ante la percepción de su propia persona, perdido en sus identidades. Para sumar a su dudas se encuentran sus intereses amorosos, Jessica Henwick como Ruth, una mujer sencilla con sueños que pueden parecer básicos para muchos, pero que para ella lo son todo y ofrece a Becket una vida simple, pero agradable. Por otro lado está Margaret Qualley como Julia, una femme fatale de presencia imponente que no parece pensar en mucho más que mantener su estatus social y económico. ¿Cuál es la adecuada para Becket? 

Conclusión

Jugada Maestra es un relato sobre el poder y la corrupción que no nos ofrece una perspectiva nueva o especial, pero lo que tiene que decir lo hace de una forma sólida y sumamente entretenida, no hay segundo de su metraje en el que no estés totalmente enganchado con lo que sucede en pantalla y a la espera de sus constantes sorpresas. Pero más que nada es una muestra de que verdaderamente no hay otro actor como Glen Powell en este momento, que podría cargar un proyecto así con tan solo su carisma y aún así, se esfuerza aún más. 

Título original: How to Make a Killing
Dirección y Guión: John Patton Ford
Elenco: Glen Powell, Jessica Henwick, Margaret Qualley, Bill Camp, Topher Grace, Nell Williams, Rafferty Law y Ed Harris

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