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El día de hoy Caifanes regresa al Palacio de los Deportes con su show 360º, por lo que nos parece la oportunidad perfecta para repasar su historia completa.

Caifanes | La historia hasta ahora

En 1984, Carlos Marcovich estaba por graduarse del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), sin embargo, necesitaba recaudar dinero para realizar su proyecto final, por lo que él y su hermano Alejandro decidieron armar una fiesta y tener un grupo de rock en vivo, la excusa perfecta para cobrar la entrada. Graduado de la Escuela Nacional de Música en 1982, Alejandro Marcovich se unió a Alfonso André, amigo de Carlos y baterista, para buscar al resto de los integrantes, entre ellos a Saúl Hernández, quién le había dado clases particulares de batería a la hermana mayor de André y que se unió al grupo dos días antes de la fiesta.

Inspirados en un cuento escrito por Saúl, el incipiente grupo se llamó Las insólitas Imágenes de Aurora y fueron un gran éxito entre la juventud capitalina, por lo que siguieron presentándose en bares y discotecas de la ciudad, dónde vendían casetes con sus canciones, pues desde finales de los años 60 el Rock mexicano era censurado. A pesar de que sus canciones y videos musicales habían aparecido en televisión, el grupo transitaba por problemas económicos que los obligaba a ser banda de playback para artistas como Miguel Bosé ó Laureano Brizuela y para 1986 se les integraron Armando Martín en las percusiones, Alejandro Giacomán en los teclados, Federico Fong en el bajo y Alberto Delgado en el saxofón, sin embargo, los roces entre Hernández y Marcovich terminarían por disolver al grupo.

Alejandro Marcovich, Saúl Hernández y Alfonso André como Las Insólistas Imágenes de Aurora (1984).

Tras la disolución de Las Insólitas, Marcovich siguió tocando junto a Brizuela, André se unió a Bon y los Enemigos del Silencio y Saúl comenzó a formar un nuevo grupo junto al multi instrumentista Diego Herrera, al que se les integraría el bajista Sabo Romo y el baterista Juan Carlos Novelo. El grupo terminaría adoptando el nombre de Caifanes y se presentarían por primera vez en Rockotitlán, dónde Novelo tuvo que ser reemplazado por Jorge Arce, apodado El Gato, y parte de los asistentes quedó fuera del recinto.

Luego de que Novelo dejara el grupo, Alfonso André tomó el puesto de baterista y volvieron a presentarse en los hoyos funky del Distrito Federal, dónde ya tenían una importante base de fans gracias a su trabajo como Las Insólitas y los proyectos previos de Romo, por lo que comenzaron a llamar la atención del público y con unos cuantos ahorros lograron grabar cuatro demos que enviaron a la estación de radio Espacio 59, dónde comenzaron a ser pedidas por los radioescuchas, por lo que visitaron al director de CBS México, quién por su estética gótica fuertemente inspirada en The Cure solo atinó a decirles:

«Parecen putos.»

Aunque al director le habían gustado las canciones, no confiaba en la imagen del grupo, por lo que se abstuvo de ofrecerles un contrato y, en su lugar, la banda fue convocada junto a Neón para abrir los shows de Miguel Mateos en el Hotel de México por ser los dos grupos de mayor eco en la ciudad. La discográfica Ariola quería que Cachorro López, quién había producido el album más reciente de Mateos, produjera grupos mexicanos, por lo que fue idea suya tener a los grupos más populares en el concierto, el objetivo era medir la convocatoria de cada grupo, teniendo como ganador a Caifanes.

Con Cachorro comprometido a producir al grupo, la única condición de Hernández y compañía fue que la disquera también firmara a La Maldita Vecindad y los Hijos de Quinto Patio, otro grupo que llevaba un par de años en la escena underground. Luego de que un primer EP con tres canciones vendiera trescientas mil copias, Caifanes comenzó la producción de su primer álbum, teniendo como invitado a Gustavo Cerati, vocalista y guitarrista de Soda Stereo, como guitarrista invitado en La Bestia Humana.

‘Caifanes’, también llamado ‘Caifanes Volumen I’, tuvo las canciones Mátenme porque me Muero, La Negra Tomasa y Viento como sus primeros y exitosos sencillos, con los que la conquista de la banda se extendió de la capital al resto del país, pues el público necesitaba un referente de rock mexicano contemporáneo con el cual identificarse y sentirse cercanos. Con el éxito de su primer trabajo, la banda llegó a presentarse en el Auditorio Nacional al año siguiente, marcando el inicio de una nueva etapa para el Rock nacional junto a Fobia y La Maldita como sus teloneros y una juventud orgullosa de ser mexicana.

Alejandro Marcovich seguía siendo parte de la banda de Brizuela cuando se reencontró por casualidad con Saúl en un bar, quien le contó que sentía mucha presión siendo el único guitarrista de la agrupación, a lo que Alejandro respondió recomendándole conseguir a un segundo guitarrista y una pregunta de Saúl selló la integración de Marcovich al grupo como un quinteto.

«¿Por qué no tú?»

Conformados como quinteto, el grupo viajó a Nueva York para la producción de su nuevo trabajo, repitiendo la colaboración con Cachorro López e integrando a Gustavo Santaolalla y Daniel Freiberg en la producción, el resultado fue un álbum fuertemente roquero con toques de música popular mexicana gracias a los arreglos en guitarra de Marcovich y la inclusión de instrumentos de viento, como las trompetas a cargo Diego Herrera en La célula que explota, canción que fue el primer sencillo de este nuevo álbum, pues los fanáticos ya la habían escuchado en su presentación en el Auditorio Nacional junto a Antes de que nos olviden, dedicada a los estudiantes del 2 de octubre de 1968. ‘Caifanes volumen II’, popularmente conocido como ‘El diablito’ por incluir este texto en la esquina de su portada, marcó los primeros experimentos sonoros y musicales de la banda así como un crecimiento en su popularidad que los llevó a presentarse junto a Fobia, Neón, Maldita Vecindad y Los Amantes de Lola en la gira ‘Rock de los 90s’ y un show en conjunto con Soda Stereo al interior del Palacio de los Deportes, el cual concluyeron tocando Message in a bottle de The Police.

Saúl Hernández durante la presentación de Caifanes en la UNAM (1991).

Desde principio de los 90, autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habían propuesto un aumento en las cuotas de inscripción, lo que desembocó en una serie de huelgas y debates presididas por estudiantes y apoyadas por bandas de rock. Marcovich es egresado de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, mientras que Hernández había asistido como oyente a clases en la Facultad de Filosofía y Letras, por lo que en 1991 ofrecieron un concierto gratuito en apoyo al movimiento estudiantil.

A pesar de tener una gran popularidad y aceptación del público, volviéndose el rostro internacional del Rock mexicano, al interior el grupo pasaba por muchas tensiones entre sus integrantes, especialmente entre Hernández y Marcovich, mientras que el resto del grupo se mantenía en silencio ante los disgustos y desacuerdos, creando así el concepto en el que orbitarían las letras de su siguiente álbum.

«Ya empezaba a haber como una especie de separación entre nosotros… la única forma de plantear el disco era el silencio. Todo mundo pensaba muchas cosas, pero nadie se decía lo que quería.»

– Saúl Hernández

En Wisconsin, ahora con Adrian Brelew como productor, la banda acordó no hablar entre ellos durante las sesiones de composición para mantener la cohesión creativa, sin embargo, esto solo acrecentó las tensiones entre los integrantes por diferencias no dichas, creando un ambiente hostil que Saúl plasmaría en las letras de ‘El silencio’, un álbum en el que la banda al fin logra fusionar sus referencias internacionales de rock con la amplia gama de géneros nacionales. Canciones como Metamorféame, Nubes ó Piedra presentan un expertis instrumental, principalmente en los teclados de Herrera y la guitarra de Marcovich, mientras que letras como No dejes que…, Vamos a hacer un silencio, Miércoles de ceniza ó Hasta morir expresan las tensiones entre la banda y Nos vamos juntos es una carta de Hernández a sus compañeros, rezando unidad ante la adversidad.

La crítica aplaudió notablemente la musicalidad del nuevo álbum, el cual terminaría por volverse un clásico del Rock en español y llevó al grupo a ganar popularidad en Centroamérica y las comunidades hispanohablantes en Estados Unidos, pues su presentación en el Hollywood Palladium de Los Ángeles tuvo lleno total​. Desde la integración de Marcovich, Sabo Romo se sentía desplazado del grupo y las crecientes tensiones entre el guitarrista y Hernández, los cuales ha catalogado como pleitos de niños, lo llevaron a decidirse por dejar el grupo, despidiéndose de los fanáticos durante la presentación sold out de la banda en el Palacio de los Deportes, y al concluir la gira Diego Herrera también abandonaría el grupo.

Con la salida de Romo y Herrera, Caifanes estaba conformada solamente por Saúl Hernández, Alejandro Marcovich y Alfonso André, quienes habían iniciado Las Insólitas diez años antes, dejándolos con una gran incertidumbre previa a la producción de su cuarto álbum, para el cual tuvieron al bajista Federico Fong y al tecladista Yann Zaragoza como invitados. ‘El nervio del volcán’ siguió el éxito de sus predecesores gracias a los vídeos musicales de Afuera y Aquí no es así, ambos dirigidos por Carlos Marcovich, quien había presentado al trío hace tantos años.

Los vídeos musicales tuvieron una gran popularidad en MTV, por lo que serían el primer grupo latino en presentarse en el MTV Unplugged, aunque lo harían con instrumentos eléctricos ante la negativa de Hernández y Marcovich por adaptar las canciones al formato acústico, algunos aseguran que esto se debe a que ya no soportaban estar en la misma habitación, por lo que se le bautizó MTV Unplugged Eléctrico y Saúl le llamaría un show angústico por la tensión entre los integrantes, así como por una infección de garganta que en un par de meses derivaría en una afección de cuerdas vocales. La deteriorada relación entre Saúl y Alejandro no era secreta, se percibía en las presentaciones de la banda y una entrevista para MTV Noticias en enero de 1995 sería una mirada íntima y reveladora de la dinámica entre ambos músicos en la que se deja entrever una honesta amistad desgastada.

«¿Qué ves cuando me ves?»

Con este antecedente, el 31 de marzo se emitió un comunicado donde Saúl Hernández rompía toda relación laboral, artística y personal con Alejandro Marcovich y Caifanes daría su último concierto en agosto de ese mismo año, entregando una presentación donde ninguno de sus integrantes logra mirarse a los ojos, en un ambiente excesivamente tenso y de agria despedida. En un último intento de reconciliación, Carlos Marcovich intentaría unir a Saúl y Alejandro en un abrazo grupal que ninguno de los dos respondió y terminaría por darle cierre hablando al micrófono declarando «Caifanes se acabó».

Anteriormente Marcovich y André habían registrado el nombre de la banda sin informar a Saúl, por lo que el cantante decidió desistir de la lucha legal por el nombre de la banda y decidió enfocarse en el tratamiento de una bronquitis aguda que había comenzado con la infección en la garganta que lo afectó durante el MTV Unplugged. Ya recuperado, Saúl se reunió con la disquera BMG, quienes le propusieron iniciar una carrera solista, sin embargo, se unió a Alfonso André para crear Jaguares, una nueva banda que funcionaría como un taller creativo sin miembros fijos, funcionando así como una continuación libre de compromisos de Caifanes, pues tanto Sabo Romo como Diego Herrera fueron parte del nuevo proyecto en distintos momentos.

Alejandro Marcovich y Saúl Hernández durante la reunión de Caifanes en el Festival Vive Latino (2011).

En 2010, Alejandro Marcovich fue diagnosticado con un tumor cerebral que fue exitosamente retirado en julio de ese mismo año, mientras que Saúl Hernández llevaba desde 2008 sometiéndose a operaciones para extirpar una serie de tumores en la garganta, por lo que finalmente ambos se reunieron para limar asperezas y regresar como Caifanes para el Vive Latino de 2011. La reunión tendría al quinteto que había consolidado a la banda, teniendo a Saúl como vocalista, Alejandro como guitarrista, Sabo como bajista, Diego como tecladista y Alfonso como baterista, por lo que la euforia de los fanáticos no se hizo esperar y luego de esta presentación iniciaron una nueva gira.

La banda siguió haciendo presentaciones durante los años siguientes, con un par de pausas para que sus miembros continuaran con sus proyectos solistas, hasta que en 2014 se lanzó un comunicado donde Alfonso, Saúl, Diego y Sabo anunciaban el regreso de la banda como un cuarteto, dejando en supuesto la salida de Marcovich, sin embargo, el guitarrista explicó en una entrevista que desconocía las razones de tal decisión. En esta misma entrevista, Marcovich aseguraba que la formación como cuarteto era una mentira, pues tendría que haber alguien que tocara los arreglos que los fanáticos habían escuchado en los álbumes, y así fue, pues Rodrigo Baills se integró como guitarrista de la banda, papel que desempeña hasta la fecha.

«…Ignoro profundamente cual sea el motivo de base ya que no hubo pleito. Esta vez sí no hubo pleito… Lo que sé es que ellos tenían la inquietud de regresar a una formación original… Fue lo mismo que pasó en el ’95; se lanzó un comunicado y no se dan explicaciones.»

– Alejandro Marcovich en entrevista con Caótica Rock.

Como celebración de 30 años de historia e inauguración de la Semana de las Juventudes, la banda se presentó en el Zócalo de la Ciudad de México en noviembre de 2017 frente a 120 mil personas en un concierto gratuito donde se rindió homenaje a los rescatistas del temblor ocurrido en septiembre de ese mismo año. En 2019 lanzaron Heridos, un solo sencillo, y al año siguiente Sabo volvió a dejar la banda argumentando una serie de problemas con el contrato, por lo que fue sustituido por Marco Rentería, desde entonces la banda ha dado presentaciones continuamente por México, Latinoamérica y Estados Unidos y han lanzado un par más de sencillos, sin embargo, la ausencia de Alejandro Marcovich y Sabo Romo ha generado debate entre los fanáticos, mientras que otros presentan un hastío del grupo y algunos incluso afirman que sus presentaciones son sosas, aunque fuertemente nostálgicas.

Este año, Hernandez y compañía se volverían la primer banda en dar un concierto en el Centro Cultural Otomí, sin embargo, por problemas con la seguridad y las condiciones de la región, el show resultó cancelado.

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