¿Cuál será la número uno?

El ganador al Oscar por Mejor Director, Bong Joon-ho, es uno de los cineastas más aclamados de los últimos años, por lo que me he dado la tarea de revisar su filmografía desde su ópera prima hasta su más reciente filme, Parásitos. Estas son sus siete películas ordenadas de la peor (si es que se le puede calificar así) a la mejor.

7. Okja (2017)

Mija es una adolescente dispuesta a cruzar el mundo para salvar a Okja, una super cerdo, de la compañia multinacional Mirando que planea utilizarla en su superproducción de carne.

La penúltima cinta del director está lejos de ser una mala película, es excelente en todo aspecto técnico y es una aventura sumamente divertida, emocionante y conmovedora, sin embargo hay algo muy importante que la diferencia del resto de su filmografía y es la visión que se siente más blanco y negro sobre el tema que toca. Se puede decir que la película es una invitación directa a volverte vegetariano o vegano, pues incluso cuando trata de darle profundidad a sus personajes, la división entre héroes y villanos es muy clara. Si eres partidario de no comer carne y eres amante de los animales, esta película es para ti. Si te gusta comer carne o incluso si no, pero te molesta cuando alguien te dice que hacer, esta película no es para ti.

6. Perro que ladra, no muerde (Flanders-ui Gae, 2000)

Yun-Ju es un joven desempleado con una esposa abusiva que es irritado por los constantes ladridos que escucha en el edificio donde vive, por lo que tomará medidas drásticas para deshacerse de los perros que viven ahí.

La ópera prima del director tiene elementos que se van a ver aún más desarrollados en el resto de su filmografía, como los personajes de escasos recursos con moral dudosa pero entrañables. En esta película, los intentos de Bong por darle un giro a los clásicos clichés del cine son efectivos, pero un tanto más obvios que en sus siguientes películas. Aún así la historia es muy singular, extraña e intrigante. Lo que no le permite subir de puesto es que si había algo que Joon-ho no logró, es darle la energía de otras de sus películas, pues tiene unos cuantos tropiezos que no le permiten fluir con libertad. Sin embargo, es sumamente divertida y con una idea tan sencilla nos deja ver el sentimiento de una nación que iba saliendo de la opresión.

5. El expreso del miedo (Snowpiercer, 2013)

En una nueva era de hielo, los únicos humanos sobrevivientes están confinados a vivir en un inmenso tren que le da la vuelta al planeta. Cansados de vivir en condiciones miserables, los habitantes del último vagón inician una revuelta para tomar el control.

En la primera película de Bong Joon-ho fuera de su natal Corea del Sur, esta vez sus ideas acerca de la lucha de clases son muchos más claras. No solo el director se sale de su país, también se sale un tanto de su zona de confórt, pues con esta película se introduce al género de acción. Sin embargo, su acción no estilizada, es cruda, nos hace sentir de verdad el daño y el dolor de la gente involucrada. Sus personajes siguen teniendo una dualidad moral, pero a pesar de que empatizamos con la población más pobre, no hay buenos ni hay malos en una pelea que saca lo peor de cada persona. Para cuando llegamos al final hay un sentimiento de desesperanza o lo contrario, dependerá del espectador decidir y dejarse llevar por la impresión de una película que es inolvidable para bien o para mal.

4. El huésped (Gwuoemul, 2006)

Años después de que un río en Corea del Sur fuera químicamente contaminado, una criatura marina emerge para aterrar a la población.

El tercer largometraje del director, es una película muy especial, pues en la superficie trata de un monstruo que come gente, un poco más al fondo está la historia de un padre que haría todo para recuperar a su hija, pero si nos vamos aún más abajo hay una historia sobre el impacto de las intervenciones internacionales de los Estados Unidos y como sus descuidadas e incompetentes acciones pueden desencadenar eventos desastrosos que ni ellos pueden controlar, además de en la mayoría de los casos, salir impunes. Cabe mencionar que aunque no había un monstruo involucrado, está inspirada en hechos reales. La combinación de géneros la hace aterradora, pero extremadamente graciosa, una forma muy original para exponer un tema osado.

3. Memorias de un asesino (Salinui chueok, 2003)

En 1986, una serie de asesinatos sacuden a la población de Hwaseong. El departamento de policía nunca había visto un caso similar, por lo que un detective de Seúl llegará a implementar métodos mucho más avanzados. El choque entre los detectives complicará la búsqueda del responsable.

El segundo largometraje del director se queda con el tercer lugar. Es la obra en la que demuestra ser un talento en ascenso, su puesta en escena da un gran salto y se siente mucho más madura al reflejar con sutileza las dinámicas entre sus personajes, que a pesar de cometer actos deplorables, fácilmente se ganan la empatía de la audiencia, pues compartimos su obsesión por encontrar al responsable de los asesinatos, además de que sus acciones caen en lo ridículo, Bong utiliza su característica comedia negra para exponer lo incompetentes que son estos detectives, pues más allá de ser una película de un juego del gato y el ratón entre la policía y un asesino serial, es un retrato de una época oscura de Corea del Sur en la que gobernaba la brutalidad y la corrupción.

2. Madre (Madeo, 2009)

Do-Joon es un adolescente poco inteligente y maleable, que es acusado de haber asesinado a una estudiante, ya que varios testigos lo vieron en la escena del crimen. Su madre sin embargo no cree que eso sea posible y tratará a toda costa de probar la inocencia de su hijo.

El segundo lugar le pertenece a la última película que hizo en Corea del Sur, antes de hacer su cambio al inglés. Lamentablemente esta película ha sido olvidada y se merece más reconocimiento del que ha tenido. La premisa es muy sencilla, pero como es usual del director, le da varios giros a la idea y poco a poco se va retorciendo y complicando hasta que no hay forma de regresar. Todo el tiempo estamos siguiendo a esta mujer desesperada y llegamos a sentir lástima por ella, a veces desagrado, pero desde la secuencia inicial en la que aparece bailando en un campo, el espectador se siente conectado a esta mujer por una extraña razón. Esta oscura visión del amor de una madre y cuáles son sus límites se siente un tanto distanciada del resto de la filmografía del director; es un estudio de personaje mucho más profundo del que suele hacer, incluso me atrevo a decir que la actuación de Kim Hye-ja es la mejor interpretación en todas las cintas de Bong. Lo único que me detiene de ponerla en el primer lugar es que algunos giros son fáciles de predecir y por lo tanto le quitan un poco de impacto, que a pesar de eso, sigue siendo una película desgarradora de principio a fin.

1. Parásitos (Gisaengchung, 2019)

Una familia de escasos recursos idea un plan para conseguir trabajo, inflitrandose poco a poco en la vida de una familia adinerada.

Hablando de cosas predecibles, era claro cuál se llevaría el puesto número uno (aunque muy cerca de perderlo). La última película del director se queda con el primer puesto, pues es la cinta en la que todo el conocimiento que ha acumulado por los años y las habilidades como director que ha desarrollado dan frutos. En Parásitos no hay aspecto que Bong Joon-ho no haya cuidado a la perfección, ya que desde el guion le daba a todo su equipo la información necesaria para hacer su trabajo. Por ejemplo, en el montaje Bong le dio material muy limitado a su editor para que los cortes fueran exactamente como él los había planeado, tanto en el guion como en su storyboard. Hay muy poco espacio para la improvisación, el nivel de control que mantuvo Joon-ho sobre la película es altísimo, por lo que su Oscar era mucho más que merecido. La película nos lleva de nuevo a la preocupación del cineasta por hablar de la lucha de clases, a pesar de tener una familia pobre y una rica, no se va por la fácil de posicionarlos como los buenos y los malos, pues como ya he mencionado, sus personajes son más bien grises. La familia Kim está lejos de ser bondadosa, pero aún así estamos de su lado y aunque los Park podrían ser vistos como enemigos, su único crimen es tener una posición económica más alta.

Bong Joon-ho quería hablar de la cultura surcoreana, pero la película se convirtió en un éxito mundial al darnos cuenta de que fácilmente la historia se podría trasladar a un diferente contexto y funcionar de la misma manera. Esta universalidad es lo que hace a su trabajo tan especial, aunque tiene una relación muy particular con México, pues ambos países no hace tanto tiempo salieron de una dictadura y desde su ópera prima, Joon-ho nos ha presentado como con el tiempo su nación se ha transformado. Se puede decir que su filmografía en Corea del Sur cuenta una sola historia y es por eso que considero que sus películas realizadas en aquel país son un tanto superiores a sus trabajos fuera de él y seguramente en sus siguientes proyectos nos contará más sobre este proceso.

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Aunque Parásitos se lleve el primer lugar, no se puede asegurar que siempre será la mejor película de Bong Joon-ho, a quien con tan solo veinte años de carrera, le queda mucho camino que recorrer. ¿Estás de acuerdo con esta lista? ¿Te hace falta ver alguna de las películas? ¿Cuál es tu favorita del director? Coméntanos tu opinión.

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