«¡Traes un ritmazo, maestro, que te ca… !»; Rhythm Heaven Groove
El regreso de un título de culto con una seria dificultad que demanda buen compás
Cuando pienso en juegos de ritmo, lo primero que se me viene a la cabeza son esos arcades con paneles de flechas retroiluminados que jóvenes pisoteaban efusivamente, muchas veces sudados por seguir el orden exacto de los botones. Eran otros tiempos, ya casi no se ven esas maquinitas. Eventualmente ell concepto del ritmo se mezcló con bandas populares y nacieron Guitar Hero y Rock Band, que para muchos fueron la puerta de entrada al género, aunque quizá nunca los relacionaron con quienes empezaron todo.

En mi caso no conocía Rhythm Heaven —o Rhythm Paradise, según la región—el cual nació en Japón como Rhythm Tengoku para el Game Boy Advance. La segunda entrega llegó al Nintendo DS, luego vino Rhythm Heaven Fever en la Wii, y más adelante Rhythm Heaven Megamix en la 3DS. Y fue en el Nintendo Direct de marzo del año pasado cuando anunciaron la entrega que nos tiene aquí hoy: Rhythm Heaven Groove.
Lo que siempre me ha gustado de esta serie es que su premisa suena facilísima, pero en la práctica puede ser un caos delicioso: seguir el ritmo de la música para hacer distintas cosas según el microjuego. Cada etapa tiene su propia temática, muy al estilo de WarioWare, lo cual no sorprende considerando que uno de los desarrolladores originales trabajó en ese proyecto después del primer Rhythm. Por eso hay similitudes, aunque siento que RHG y sus entregas previas tienen un poquito más de sentido dentro de su propio espacio.
Entre los microjuegos del inicio, me encontré con unos personajes redondos que saltan aros mientras cantan un coro que hace la vez de guía; una chica y su perro jugando con un frisbee que el lomito debe atrapar; paraguas que se abren y cierran siguiendo un patrón coral bajo la lluvia; o un monstruo que come corazoncitos que salen disparados de unas plantas mientras avanza el día. Todo muy raro, muy adorable pero siempre rítmico.
El arte y la música son otro punto fuerte. El juego evita los indicadores visuales, así que cada microjuego usa humor y una interfaz súper amigable para ayudarte… aunque eso no significa que sea fácil. Si no eres consistente con el ritmo, puede convertirse en una tortura. El compositor principal, Mitsuo Terada —Tsunku—, regresa para esta entrega y compone la mayoría de las piezas. También hay colaboraciones de artistas como Ado y Sakurai Yui, de la agrupación femenina de J-Pop Fruits Zipper.
Algo que me sorprendió fue la cantidad de fans que estaban esperando este juego. Y también me llamó la atención cómo este tipo de propuestas pueden ayudar con la coordinación, las reacciones y hasta el sentido del compás, que muchos no tenemos tan desarrollado. Es bonito cuando un juego te divierte y, sin querer, te mejora una habilidad útil. Como punto negativo, diría que la dificultad puede ser engorrosa y bastante estricta, pero con práctica se domina. Al final, Rhythm Heaven Groove se convierte en una de las entregas más originales y entretenidas en lo que va del año para la Nintendo Switch 2.

