Este año, las 24 Horas de Nürburgring estuvieron rodeadas de gran revuelo, pues Max Verstappen, tetracampeón de la máxima categoría del automovilismo, la Fórmula 1, correría en el Infierno Verde con su equipo, Verstappen Racing. Al margen del resultado —que no fue el ideal, ya que el equipo tuvo que abandonar la competencia por un problema mecánico—, uno de los aspectos que más trascendió fue parte de la preparación del piloto neerlandés: completar más de mil vueltas al circuito de la Nordschleife desde el simulador de su casa. Esta práctica le permitió sumar los requisitos necesarios para obtener la licencia del circuito, documento indispensable para participar en la carrera. También es sabido que uno de los títulos de simulación que utiliza es iRacing.
Precisamente iRacing Studios hoy nos trae una propuesta que quizá sea de las mejores en su categoría: un simulador de carreras para consolas, pero sin la complejidad que implica la gestión y conducción de un simulador real, con iRacing Arcade. La premisa del juego es muy simple: correr en todas las categorías hasta conquistarlas. Esto significa participar en la mayor cantidad de fechas posible y obtener podios de manera constante, buscando siempre la primera posición. La dinámica de cada carrera depende de la categoría y del nivel del jugador, pues a partir del nivel 5 o 6 la cantidad de vueltas aumenta y, por lo tanto, hay que gestionar neumáticos, combustible y la integridad del vehículo, que funciona como la “salud” de la unidad. Salvo este último elemento, el resto de las gestiones se realizan en los boxes, donde se hacen los cambios de neumáticos y el repostaje.

Cada carrera otorga una compensación o premio en forma de una divisa interna que funciona como recurso económico. Dependiendo de la posición final, todos los participantes reciben una cantidad proporcional: el primer lugar obtiene la suma mayor, mientras que el último recibe una parte reducida. Con este dinero podemos gestionar nuestra sede o campus, construyendo garajes, recintos de investigación y desarrollo, talleres de chasis y bases para el equipo, entre otras instalaciones que permiten subir de categoría y nivel. También es posible comprar vehículos según las categorías desbloqueadas, aunque cada adquisición ocupa espacio en el garaje, por lo que también hay que gestionar su capacidad, ya que las construcciones tienen niveles que determinan cuántos vehículos por categoría se pueden mantener.
En cuanto a las categorías, encontramos Touring, LMP2, GTP, Porsche 911 GT3, cinco tipos de Fórmula (Junior, 4, Turbo, Fangio y GP), Caterham, Mercedes y Big Rig o carreras de tráileres. Cabe señalar que los vehículos no tienen marchas y tampoco son rigurosos en cuanto a tracción o bloqueo de ejes. Respecto a los circuitos, hay 18 trazados modelados a partir de varios icónicos como Imola, Kyalami, Tsukuba, Monza, Baréin, Sachsenring, Misano, Miami y el Autódromo Hermanos Rodríguez, entre otros. Además del modo carrera, se puede jugar en modo libre o en multijugador, ya sea local con soporte para cuatro jugadores o en línea. El título cuenta con cross-platform, lo que permite jugar con usuarios de otras consolas o de PC.
Posiblemente iRacing Arcade sea uno de los juegos de carreras más prácticos, divertidos e interesantes disponibles actualmente en las plataformas de entretenimiento electrónico. Si bien simplifica y hace más amigable el automovilismo competitivo, no es precisamente sencillo. Otro aspecto llamativo es que no existe un título similar en este momento: los juegos de carreras tipo arcade suelen estar ligados a mascotas y personajes de videojuegos o ser estridentes y enfocados en la estética.
Esto no significa que, al completar el juego, podamos acceder a una certificación de la Nordschleife y rentar un Porsche para correr el circuito en la vida real. Ni siquiera es la mitad del camino para convertirse en piloto de simracing; más bien, es la puerta de entrada al interesante mundo de las competiciones virtuales de automovilismo. Para quienes están acostumbrados a correr en simuladores, esta será una forma de abstraerse de lo complejo que puede ser disputar un fin de semana completo sin asistencias de ningún tipo. Si combinamos ambos tipos de práctica con constancia y disciplina, quizá algún día podamos correr en las estrechuras del Infierno Verde como se debe.



