‘Vidas Pasadas’, entre el amor y la realidad
El debut de Celine Song nos lleva a reflexionar sobre las almas gemelas.
Reseña | Vidas Pasadas
Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia profundamente conectados se separan cuando la familia de Nora emigra de Corea del Sur. Décadas más tarde, se reencuentran durante una fatídica semana mientras enfrentan el destino, el amor y las decisiones que marcan la vida.
Tal vez sea una experiencia común del ser humano tener una persona a la que conoció en su infancia o adolescencia a la que recuerda como su primer amor, algunos logran una vida con esa persona, pero la experiencia, que de una u otra manera, buena parte de la población mundial ha vivido es que por diferentes circunstancias no han podido formar una relación con esa persona y lo único que queda es la idea de lo que pudo ser. Entonces a todos nos queda en la mente la pregunta ¿Existen las almas gemelas? Ese sentimiento es lo que la Celine Song retrata en su debut como directora en largometraje, Vidas Pasadas, que es una de las películas nominadas a Mejor Película en el Oscar del 2024 y que llega a cines de México este fin de semana.
Se dice que las personas recordamos con emoción, nuestras memorias son abstractas, lo curioso de las imágenes de Song y su fotógrafo Shabier Kirchner es que parecen estar construidas en un proceso contrario a esto, ya que en su estructura de tres capítulos que transcurren a lo largo de 24 años, las escenas que suceden en el pasado son más abiertas, naturales, limpias y en general sencillas, mientras que las otras dos partes al acercarse más al presente las imágenes se vuelven de composiciones más complicadas, oscuras, ruidosas y de planos que más y más nos acercan al rostro de sus protagonistas. A través de la transformación de sus imágenes, la cineasta nos está llevando sutilmente por las emociones de sus personajes que cada vez son más complicadas y volátiles, pero la intimidad de las mismas imágenes llevan a la audiencia a experimentar las mismas emociones que ellos, observamos de cerca su relación aunque no de forma invasiva, sino inmersiva.
La audiencia es capaz de sentir el sube y baja de sentimientos entre Nora y Hae Sung que van al deseo, la añoranza, tentación, a la tristeza, a la desconfianza y la inseguridad, Song es bastante directa con el uso de la distancia para hacernos saber inconscientemente cuales son los sentimientos que nos quiere transmitir. Además tiene a sus actores principales, Greta Lee y Teo Yoo, quienes detrás de sus miradas esconden ese océano de emociones y entre ellos se siente un potente magnetismo al que constantemente tienen que resistirse. Las imágenes de Song cumplen con su propósito, pero es al final Lee y Yoo quienes capturan la empatía de la audiencia. Song, como ya lo mencioné, va complicando el lenguaje de sus imágenes y deja a la audiencia conflictuando entre sentimientos contradictorios y así como los mismos personajes verse forzados a tomar una decisión muy importante: Creer que el destino los ha juntado como almas gemelas o que la realidad es que no hay forma de que puedan estar juntos.
Song no está aquí para hacernos cambiar nuestra propia percepción de lo que es el amor, de hecho la razón por la que Vidas Pasadas resulta tan conmovedora o desgarradora es porque cada persona puede interpretar la conclusión de esta historia a partir de lo que cree que es el amor o tal vez sí, de lo que ha llegado a creer que es después de haber visto la película. En Vidas Pasadas, Celine Song no tiene una historia con la que cualquiera puede identificarse por sí misma, pero lo que sí tiene es una destreza con la poesía visual que hacen sentir a cada miembro de la audiencia que le está hablando personalmente, que está hecha a la perfección para reflejar lo que ha sentido y quizá lo que sentirá. Esta es tan solo la primer película de Song como directora y ya podemos ver a una artista completa, con una visión y voz especiales que ojalá en el futuro nos vuelva a regalar otras obras igual de emocionalmente profundas y trascendentales.
Dirección y guión: Celine Song
Elenco: Greta Lee, Teo Yoo y John Magaro
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


