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Reseña | Romería

Toda familia, por más grande o pequeña, unida o distante, tiene historias que por mantener una imagen o una percepción de paz se ha pactado silenciosamente no hablar más de ellas. ¿Qué pasa con esas historias? ¿Ya no sucedieron? ¿Se olvidan? ¿Que sería lo peor que podría pasar si salen a la luz? Estas son preguntas que Carla Simón hace en su tercera película, Romería, la cual se está presentando en la 78 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional de México.

¿De qué se trata Romería?

Para recibir una beca y entrar a la universidad, Marina necesita poner unos papeles en orden y para ello requiere la ayuda de sus abuelos paternos. El problema es que después de la muerte de sus padres en su infancia debido al SIDA, Marina fue adoptada por la familia de su mamá y no ha tenido contacto en absoluto con el lado paterno. Marina emprende el viaje a Vigo para conocer a sus abuelos, tíos y primos por primera vez y así aprender más de la persona que fue su papá. Sin embargo las historias de cada persona no cuadran unas con otras y Marina descubrirá que la verdad es más complicada de lo que creía.

La mirada de la incomodidad

Al inicio de Romería, Carla Simón nos lanza a la trama con casi la misma cantidad de información que tiene la protagonista sobre su familia paterna, al igual que ella somos recibidos con los brazos abiertos en su entorno y tratamos de acaparar la mayor cantidad de información que sea posible de cada palabra, cada mirada, cada objeto. Sin embargo Simón en la cámara deja de enfocarse tanto en lo que hay en el espacio para observar casi únicamente a Marina y en sus expresiones podemos ver una creciente incomodidad que hace todo lo posible para no expresar de ninguna manera; los personajes no lo captan, pero para la audiencia es más que evidente. Esto se da gracias a la impresionante actuación de Llúcia García, quien en su primera película expresa una gran sensibilidad que conecta rápidamente con el público.

Así es como Romería pasa de ser una película sencilla de una reconexión familiar a una donde debajo de sus cálidas imágenes se siente una extraña distancia entre los personajes que rodean a la protagonista y ella, de quienes somos sus silentes acompañantes. La incomodidad se hace más evidente cuando Marina comienza a pedir información sobre sus padres, pues ahí las historias que cuentan sus tíos, tías y primos no coinciden del todo y tampoco coinciden con el diario de su madre que ha estado leyendo durante el viaje y lo que ese lado de la familia le ha contado.

Una historia sumamente personal y trascendental

Esta película, como las anteriores, es sumamente personal para la cineasta, por no decir prácticamente autobiográfica y en ella trata de reconciliarse con la imposibilidad de conocer a sus padres a partir de lo que conoce a través de otras personas, lo único que le queda es un concepto de quienes eran. En ese camino se encuentra con una idea que le parece aún más valiosa y es que el hecho de que para tan solo tener este concepto de sus padres es necesario tener toda la información a la mano ¿Cómo conseguirla si nadie quiere decirla? O si la dicen, la dicen a medias, ¿Cómo pasar a través de décadas de vergüenza y traumas? Que no se hable de algo no significa que no haya sucedido, pero esa indiferencia es indistinguible del olvido.

La historia que Simón cuenta en Romería es personal y aún así sus implicaciones van mucho más allá de su entorno, pues en ella cuenta también los cambios de generación a generación de finales del siglo pasado a inicios del presente. Es el retrato de de como el silencio trataba de esconder una era de la historia mundial que estuvo llena de enfermedad, penas, discriminación, vergüenza y pérdidas. Y finalmente es una disección de las dinámicas familiares, que casi cualquiera podrá sentirse identificado. Para Simón es encontrar la raíz de la artista que es hoy.

Conclusión

Romería es una película que muestra la importancia de afrontar la realidad del pasado, por más distorsionada que este con el pasar de los años, ya que reconocer un hecho es el primer paso a verdaderamente lidiar con sus estragos. Es quizá ese el paso clave para comenzar a sanar cualquier relación, incluso con quienes ya no están, Simón lo hizo y tal vez espera que cualquiera que vea esta película se sienta impulsado a ponerlo en práctica.

Romería aún se presenta en la Cineteca Nacional de México y próximamente en otras sedes de la 78 Muestra Internacional de Cine como la Cineteca Nacional de las Artes y Chapultepec, CCU y el Cinematógrafo del Chopo. Consulta la cartelera en el sitio oficial sitio oficial de la Cineteca.

Dirección y guion: Carla Simón

Elenco: Llúcia García, Mitch Martín, Tristán Ulloa, Celine Tyll, León Romagosa, Hans Romagosa, Myriam Gallego, Sara Casasnovas, Marina Troncoso y José Ángel Egido

 

 

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