Una película de zombies genérica.

Cuatro años después del brote de un virus en Corea del Sur, un grupo de refugiados en Hong Kong son enviados de regreso en una misión para extraer millones de dólares. Una misión que más allá de la horda de zombies que habita la ciudad, parece sencilla, hasta que descubren que los infectados no son los únicos que viven en el lugar.

La primera entrega de Estación Zombie fue todo un éxito a nivel mundial, aclamada por la crítica y el público, esto se debió a la forma en que reinventó el subgénero zombie, al localizar su trama en un espacio cerrado como lo es un tren. Pequeña, pero ambiciosa, aterradora, pero con un sutil comentario social. Es una película muy especial en muchas formas, sin embargo una secuela siempre es como lanzar una moneda, o es mejor que la primera o se queda abajo.

Lamentablemente con Península nos tocó la segunda cara. El director Yeon Sang-ho comete el mismo error que muchos otros han cometido a la hora de hacer la segunda parte de una película pequeña, ir por la grande. Ahora no tenemos un tren, tenemos una ciudad desolada, muchos más personajes, más sub-tramas, más lo que sea, la escala es enorme. En pocas palabras, Península es más parecida a cualquier otra cinta de zombies que existe, lejos ha quedado la inteligencia, lo innovador de la primera parte, porque Yeon comete otro gran error de las secuelas, irse por la segura.

En Península, Yeon maneja muchos de los mismos temas que la primera entrega, la supervivencia de uno mismo antes que la de los demás, la familia, el duelo, sin embargo carecen de la misma efectividad, ya que sus personajes carecen de la misma construcción que hizo a los personajes de la primera parte tan entrañables, no es que los personajes de Península estén vacíos, si no que su construcción es más simple y básica. Si la primera parte ya rosaba en el melodrama en algunas escenas, Península cae en ese pozo, tan profundo que llega a ser risible y desesperante. Una idea interesante que introdujo Yeon al inicio es el comentario sobre la vida de los refugiados, situación que al rededor del mundo, por diferentes razones se ha vuelto común, desafortunadamente abandona este concepto tras unos cuantos minutos después de haber comenzado.

Península es menos una película de terror y es un tanto más de acción, los zombies ya no son la amenaza principal de la historia, pues Yeon cae en el cliché de demostrar que los humanos son peores, así que lo que nos queda son secuencias de tiroteos que remiten a John Wick o persecuciones de autos que remiten a Mad Max: Furia en el Camino, con estas últimas Yeon pudo haber demostrado grandes habilidades como cineasta, lamentablemente se apoyó de más en el CGI y lo que en la cinta de George Miller era impactante por ser práctico, aquí resulta falso y plano. Lo que no se le puede negar a Yeon es una increíble capacidad de crear tensión, es quizá lo único que logró replicar, pues Península tiene algunas secuencias que mantienen al espectador aferrado al asiento, en especial en una de sus secuencias iniciales, que sucede dentro de un barco, un concepto muy similar a la primera, que de haberse explorado en toda la película, habría sido mucho mejor.

Esas dos palabras podrían describir a la perfección el aspecto en general de la cinta, los escenarios también están apoyados en CGI, la luz de luna en las secuencias de noche en las que sucede gran parte de la película, es claramente artificial, la fotografía junto a los efectos especiales hacen que Península tenga un aspecto de video-juego, que en cine es un estilo insípido.

Estación Zombie 2: Península no es un desperdicio total, sigue siendo un tanto entretenida, si no estuviera cargando el peso de ser la secuela/spin off de Estación Zombie, seguiría siendo una película de zombies mediocre, arriba del promedio, sí, pero no excepcional.

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Título original:반도, Bando

Dirección: Yeon Sang-ho

Guión: Ryu Yong-jae & Yeon Sang-ho

Elenco: Gang Dong-wo, Lee Jung-hyun, Kim Do-Yoon, Lee Ye-Won & Kwon Hae-hyo

 

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