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8 de febrero de 2023

Después de que una vieja amenaza regresa a perseguirlos, Jake Sully, Neytiri y su familia deberán dejar atrás su hogar en búsqueda de un refugio. Este lo encuentran en una aldea a la orilla del mar, donde tienen que aprender de una diferente cultura Na’avi para ser aceptados. Cuando los Sully comienzan a adaptarse a su nuevo hogar, la guerra que dejaron atrás vuelve a acecharlos.

Hace 13 años, James Cameron trajo al mundo Avatar, película que él aseguraba cambiaría el rumbo de la historia del cine. En muchos sentidos lo hizo, incluyendo que es aún la película más taquillera del mundo. Eso no bastó para disuadir las dudas de sus detractores, argumentando que la su falta de originalidad no le dejarían tener un impacto cultural y por lo tanto seguir con los planes de una saga sería un increíble fracaso. Cameron ni siquiera tenía la necesidad de responder a quienes quisimos demeritar su obra, él simplemente siguió trabajando y 13 años después, Avatar: El Camino del Agua ha llegado a cines.

En los primeros minutos de esta secuela, Cameron nos trae de regreso al Pandora que conocimos hace años, nos sigue impresionando con la belleza de su territorio y las criaturas que lo habitan. Sin embargo Cameron no quiere pasar mucho tiempo gastando los mismos espacios, los mismos trucos, pues asume que aún con el paso del tiempo ya conocemos Pandora muy bien.

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Así que tan pronto como puede, el cineasta nos lleva a nuevos lugares para explorar y es ahí cuando comienza la verdadera maravilla de El Camino del Agua. Cameron nos pone en el punto de vista de sus protagonistas, vemos con los mismos ojos de curiosidad estos nuevos territorios y animales, aprendemos de una nueva cultura, diferentes tradiciones. Cameron expande su universo de una forma tan sencilla y natural que uno no puede evitar sentir que está viendo algo real, que es tan vasto como el mundo que habitamos.

La inmersión se completa al ver la película en 3D o aún mejor en IMAX 3D que seguro es la experiencia óptima, pues los planos de Cameron son tan bellos e imponentes que se merecen ser vistas en las mejores pantallas posibles. La cuestión técnica merece ser alabada, el trabajo en el CGI es impecable, Cameron balancea sus imágenes entre lo caricaturesco y lo hiper-realista, logrando que la audiencia asimile estos rasgos como algo natural. ¿Más de 3 horas de duración? Cuando el público está tan perdido en lo que suceden en pantalla el tiempo ni siquiera se resiente.

Sí, mucho que decir del espectáculo y de la proeza visual y estoy seguro que más de uno se pregunta ¿Y la historia? Pues yo pregunto ¿importa? Por alguna razón la gente tiene una fijación con las ‘historias’, Cameron no está aquí para darnos una ‘historia’ sino una experiencia. De seguro se le acusará que es una experiencia vacía, carente de emociones, pero es una acusación sin fundamentos.

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El gran acierto de El Camino del Agua es que no, no hay historia como tal, la trama se reduce a unos cuantos puntos claves esparcidos a lo largo del metraje. Así Cameron solo se enfoca en lo más importante, que es la familia que ha formado a partir de sus personajes principales de la película original. De hecho a estos los hace un poco a un lado, Jake y Neytiri tienen participaciones un tanto reducidas con tal de que podamos conocer mejor a sus hijos, encariñarnos con ellos y entender las dinámicas de esta familia disfuncional.

Para la mitad de la película estaremos sufriendo al igual que sus padres por querer ver a estos niños seguros, aún más en el acto final donde el riesgo está al máximo. Cameron hace algo mejor que contar una historia, transmite emociones, lo que nos muestra es tan personal e íntimo para sus personajes que es imposible no sentir una conexión con ellos. Y esto incluye hasta al antagonista de la película, el regreso del Coronel Quaritch trae consigo viejas heridas que ponen a prueba la fuerza de Jake y Neytiri. El conflicto es pequeño en proporción, pero en sentimiento es muy potente.

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Podríamos pensar que las actuaciones se pueden desaparecer en el CGI, pero no es así, el trabajo de Zoe Saldaña, Sam Worthington, Sigourney Weaver y en especial Stephen Lang, es excelente, mientras que los nuevos miembros del elenco como Britain Dalton, Jamie Flatters, Trinity Jo-Li Bliss, Jack Campion y Bailey Bass también hacen buenas interpretaciones. Si bien no podemos verlos como tal, sus expresiones se siguen transmitiendo perfectamente en los rostros y cuerpos de sus personajes, es un trabajo físico poderoso. Aún y con toda la tecnología y el ojo de Cameron, son estos actores y el elenco en general el verdadero corazón de El Camino del Agua.

La larga espera ha valido la pena, James Cameron hizo lo prometido, nos trajo una épica cinematográfica de una magnitud que ya no vemos en el cine comercial actual, un espectáculo audiovisual gigantesco que no pierde su lado humano. Por eso Avatar: El Camino del Agua es tan impresionante, tan memorable y tan satisfactoria, es una experiencia que te deja sin palabras y con muchas ganas de volver a visitar Pandora lo más pronto posible.

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Título original: Avatar: The Way of Water
Dirección: James Cameron
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver y James Cameron
Elenco: Zoe Saldaña, Sam Worthington, Sigourney Weaver, Britain Dalton, Jamie Flatters, Trinity Jo-Li Bliss, Jack Campion, Bailey Bass, Filip Geljo, Dileep Rao, Cliff Curtis, Dileep Rao, Joel David Moore, Brendan Cowell, Jamaine Clement, CCH Pounder, Kate Winslet y Stephen Lang

 

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