FICUNAM 15 | ‘A la Deriva’, el tiempo materializado en imágenes
Forma parte de la sección Atlas.
El director Jia Zhang-ke presenta esta cinta que por encima es un ejercicio de edición de material filmado a lo largo de dos décadas, pasando por diversos formatos de lo análogo a lo digital. Sin embargo debajo de esta curiosa superficie se encuentra una historia sentimental que se transforma junto a estos aparatos técnicos.
En la primera sección de la película, Jia junta material de sus películas anteriores, escenas eliminadas, pruebas de cámara, archivos, etc. y lo que obtiene es un interesante retrato de el estado sociocultural de China a inicios de este siglo. Una idea interesante y una ejecución impecable para un buen documental, pero entre estas viñetas Jia va dejando rastros de una historia que rompe con el aparente formato, pues parece que A la Deriva nunca fue un documental.
De forma sutil o más bien abstracta, Jia nos presenta a Qiao Qiao, una mujer que aspira a ser cantante y para lograrlo se dedica a cantar en clubes por propinas, modelando y participando en eventos promocionales que son conseguidos por su manager Guao Bin, quien también es su pareja. Guao Bin no parece estar tan interesado en la relación como Qiao Qiao y un día decide dejarla en la ciudad en la que viven para apostar por una mejor vida en otra zona, con la promesa de que un día cuando ya esté establecido, se la llevará a vivir con él.
En las siguientes dos secciones de A la Deriva, Jia nos muestra las consecuencias de esta promesa no cumplida. Si bien estas secciones ya son claramente ficción, el director no hace del todo a un lado el factor documental, pues es a través de este que podemos ver como a la par de que crecen los personajes, los entornos cambian, la gente cambia, incluso los actores envejecen. En menos de dos horas, la audiencia siente que ha hecho un verdadero viaje en el tiempo, pues no se trata solo de ver el cambio de formato si no de ver todo lo que abarcan las imágenes cuya textura no se encuentra en el grano, sino en los lugares que retrata, la gente que los habita, los sonidos que las rodean. Cada fragmento de esta película se siente, como ya lo había dicho, como un retrato muy específico del momento en el que el material por el que se conforman fue tomado. No hay trabajo de diseño de producción, de ambientación ni fotografía que podría replicar la veracidad de estas imágenes.
Haya sido o no esa su intención, al unir este material Jia va construyendo una historia sobre las apariencias, si bien el cambio de formatos y de entornos es radical, esto es meramente superficial. No hay que dejarse engañar, las dificultades a las que se enfrenta el pueblo Chino son las mismas que hace 20 años, simplemente lucen distinto. Esta idea se refleja en la historia de la pareja protagonista, sin embargo ahí Jia ofrece la posibilidad de encontrar un mejor camino para salir de este ciclo de toxicidad.
La actriz Zhao Tao hace una actuación monumental a lo largo de 20 años y sin saber en donde iba a terminar este material. Fuera de su canto, Qiao Qiao se distingue por su silencio y Zhao en cada sección hace una grave distinción en el por qué de su silencio con el uso de su rostro. Primero la vemos ser silenciosa por una profunda tristeza, luego por un creciente enojo y finalmente ese silencio es una proyección de su resiliencia.
Pocas veces en el cine se había visto al tiempo representado de una forma tan material, sólida, palpable. Lo que Jia ha logrado con A la Deriva va mucho más allá de un ejercicio de montaje para resignificar imágenes inconexas, porque más que eso les ha dado una valor emocional que no existía antes de ser manipuladas. A final de cuentas esa es la esencia del cine, pero Jia Zhang-ke lo ha elevado a otro nivel.
Título original: Feng liu yi dai
Dirección: Jia Zhang-ke
Guión: Jia Zhang-ke y Jiahuan Wan
Elenco: Zhao Tao, Zhubin Li, Pan Jianlin y Zhou Lan
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


