FICUNAM 14: ‘Latino Bar’ y ‘Dollar Mambo’, el baile y la miseria
El cineasta Paul Leduc encuentra lugar para el baile en los contextos más complejos.
En esta decimocuarta edición del Ficunam, se está presentando la retrospectiva Sinfonía Insurrecta: El cine de Paul Leduc que nos presenta varias cintas de este cineasta mexicano que se dedicó a retratar los espacios más reconditos de nuestro país y otros de Latinoamérica. Una retrospectiva especial porque algunas de estas obras nunca han sido proyectadas en su país natal. Aquí tuvimos oportunidad de ver dos de estas películas que conforman la retrospectiva: Latino Bar y Dollar Mambo.
Latino Bar
Una mujer que trabaja en un cabaret caribeño conoce en el puerto a un hombre que acaba de salir de la cárcel. Reconocen en el otro sentimientos comunes de rabia y furia y luego se enamoran en una historia sin palabras.
Inspirada libremente en la novela Santa de Frederico Gamboa, la cual podría ser usada para comprender al menos lo básico de su trama pues Leduc nos lanza a esta sin mucho contexto y a pesar de estar llena de música, no se dice ni una sola palabra. Puede ser difícil o tedioso seguirle el hilo a la trama, sin embargo hay algo tan magnético en la química entre Dolores Pedro y Roberto Sosa que pronto uno se da cuenta que es mejor simplemente seguir sus miradas para comprender la historia de amor que se desarrolla entre sus personajes.
Pero esa ternura que se desprende de las interacciones de los protagonistas no es suficiente para ignorar la cruda realidad en la que se encuentran, Leduc nos vuelve a sumergir en aquella oscuridad que parecía tener fin, que había una salida y sin embargo, quizá esta solo fue una ilusión. Por su contenido y su forma, Latino Bar es una película complicada de ver, pero al final es evidente que sus imágenes dejan su marca en la audiencia, pues aún sin comprender del todo los hechos, la tristeza se queda en la mente.
Dollar Mambo
Narra la irrupción de las tropas militares en el Caribe americano. Está basada en el asesinato de una mujer en un bar, sucedido el 5 de abril de 1990, a manos de marines durante la invasión estadounidense a Panamá.
Una película que en un inicio parece ser una exploración de la vida cotidiana en un club de baile en Panamá, entre decoraciones y vestuarios estrambóticos se derrocha alegría en los movimientos de los bailarines y la audiencia se suma a esta armonía. Sin embargo Leduc guarda algo más siniestro entre líneas, algo que ni siquiera se encuentra en la obvia precareidad en la que habitan sus personajes, pues la amenaza real viene del exterior.
Enmascarados y en uniforme de camuflaje, los invasores Americanos toman el mando del club donde se sitúa la historia y el baile así se convierte en el representante de una lucha de poderes. Leduc camina en el absurdo para que los actos violentos no tengan que ser explícitos sin que estos pierdan impacto. Pero cualquier rasgo de ingenuidad, sin abandonar el absurdo, es abandonado en sus últimos minutos donde Leduc llega al verdadero meollo del asunto. Un final silencioso para una cinta ruidosa, un final en el que no se dice nada, pero se dijo todo.
Cinéfilo, crítico, swiftie y procrastinador profesional.


