Moana: otro live-action hueco, innecesario y sin vida
Una copia al calce de su contraparte animada que carece de color, alma y magia.
- Colorimetría sumamente fría y sombría que le resta vida a la película.
- Protagonistas carismáticos, pero incapaces de levantar el resultado final.
- Otra adaptación de acción real innecesaria y sin propósito.
¿De qué se trata Moana?
Han pasado mil años desde que el semidiós Maui robó el corazón de la diosa Te Fiti, condenando al océano y a las islas a marchitarse poco a poco.
En la isla de Motunui, Moana, la hija del jefe, está a punto de alcanzar la mayoría de edad, lo que significa asumir su lugar como la nueva líder de su pueblo. Sin embargo, su espíritu pertenece al mar y la maldición de Te Kā, el demonio de lava y fuego surgido tras el robo del corazón de Te Fiti, finalmente ha llegado a Motunui. Esto obligará a Moana a cruzar el arrecife en busca de Maui para devolver el corazón a la diosa y restaurar el equilibrio del océano, la prosperidad de su isla y el futuro de su pueblo.

Reseña | Moana
Esta nueva adaptación de acción real de Disney tiene muy pocas virtudes que destacar. El carisma de Dwayne «The Rock» Johnson y la solidez interpretativa de Catherine Laga’aia, así como la química que ambos comparten en pantalla, resultan entrañables y magnéticos, pero no tienen la fuerza suficiente para que el espectador pase por alto la espantosa colorimetría de la cinta, sus mal logrados efectos visuales y su absoluta falta de identidad.
Al tratarse de una adaptación cuadro por cuadro, diálogo por diálogo y escena por escena de su contraparte animada, la película termina sintiéndose como una pérdida de tiempo innecesaria, especialmente cuando ese esfuerzo pudo haberse destinado a impulsar la ya confirmada tercera entrega animada de la franquicia.

¿Qué es lo malo?
Solo para empezar, y porque es literalmente lo primero que percibe el espectador al iniciar la película, hay que hablar de su espantosa colorimetría.
La paleta de colores de la cinta es, en teoría, muy amplia. Cuenta con tonos vibrantes y escenarios que, en la versión animada, destacaban por su belleza y la vitalidad que transmitían. Sin embargo, en esta adaptación todo ese color parece haber desaparecido. A pesar de la riqueza cromática del diseño original, el filtro aplicado hace que la película luzca fría, opaca y melancólica, una decisión que choca por completo con el espíritu de una historia construida alrededor de la aventura, la fantasía y la emoción. Como consecuencia, gran parte del potencial de su vestuario, sus escenarios y sus efectos digitales termina desperdiciado por una decisión visual que le arrebata la vida a cada escena.
Los efectos visuales tampoco salen bien librados. En varios momentos resulta imposible ignorar el evidente uso de pantalla verde, mientras que la interacción de los actores con elementos generados por computadora luce artificial y termina sacando al espectador de la historia. A ello se suma el pobre acabado de los personajes incidentales, especialmente las mascotas de Moana, cuyo aspecto dista mucho de la calidad que uno esperaría de una producción de Disney.
El diseño de producción presenta algunos aciertos, como la canoa de Moana, el vestuario y la recreación de Motunui. Sin embargo, estos quedan opacados por otros elementos que lucen sorprendentemente descuidados. El anzuelo de Maui, los tatuajes tanto del semidiós como de la tribu de Moana y varios de los escenarios fuera de Motunui presentan un acabado poco convincente. En algunos casos parecen efectos digitales mal terminados y, en otros, la utilería evidencia una manufactura de baja calidad. Basta observar la secuencia en la que una enorme estatua de piedra se derrumba durante una persecución: en lugar de transmitir peso y realismo, la estructura deja al descubierto su construcción por segmentos preparados para caer en un orden predeterminado, rompiendo por completo la ilusión cinematográfica.
Y, finalmente, el mayor problema de todos: su propia existencia. Sí, puede sonar exagerado, pero considero que este live-action de Disney nunca tuvo una verdadera razón de ser. La película original apenas tiene diez años de haberse estrenado y la compañía jamás ha dejado de explotar la propiedad con cortometrajes, una segunda entrega animada e, incluso, una tercera ya confirmada.
Además, al igual que ocurrió con El Rey León, El libro de la selva, Aladdín, La dama y el vagabundo o Pinocho, esta versión reproduce la historia cuadro por cuadro, diálogo por diálogo, escenario por escenario y chiste por chiste. Es, en esencia, una copia casi idéntica de la película animada de principio a fin. La diferencia es que otras adaptaciones, acertadas o no, al menos intentaron aportar algo nuevo, ya fuera mediante canciones inéditas, escenas adicionales o cambios narrativos. Aquí ni siquiera existe ese esfuerzo.
El resultado es una película hueca, sin alma y sin identidad propia. Sí, puede resultar entretenida, pero carece de una propuesta que justifique su existencia o que la haga destacar por encima de su versión animada. Por el contrario, termina hundiéndose en la cada vez más extensa lista de live-actions de Disney tan olvidables como innecesarios.

Conclusiones
Moana será, muy probablemente, un éxito en taquilla gracias al enorme cariño y reconocimiento que el personaje conserva entre las infancias y el público en general. Sin embargo, es una película que no recomiendo ver en el cine. Sus pocas virtudes no son suficientes para justificar el tiempo y el dinero que implica acudir a una sala para verla.
Si buscan una opción para disfrutar en familia, es preferible llevar a las y los más pequeños a ver Minions y Monstruos. Si, en cambio, buscan una propuesta para un público más adulto, Supergirl o Evil Dead: Burn son alternativas mucho más recomendables. Ahora bien, si son grandes fans de Moana y no quieren perderse esta nueva versión, estoy seguro de que encontrarán elementos para disfrutarla. En lo personal, me quedo una y mil veces con la película animada.
Como siempre, agradezco su atención y preferencia. No olviden compartir nuestro contenido, reaccionar a la publicación de esta reseña y contarnos en los comentarios cuál es su momento favorito de Moana.

Título: Moana
Director: Thomas Kail
Productores: Beau Flynn, Hiram Garcia, Dany Garcia, Lin-Manuel Miranda y Dwayne Johnson
Guion: Jared Bush, Dana Ledoux Miller
Elenco: Catherine Laga´aia, John Tui, Frankie Adams, Jemaine Clement con Dwayne Johnson y Rena Owen
Un mago jamás llega tarde, Frodo Bolsón, tampoco temprano, sino precisamente cuando es el momento.
