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Reseña | Supergirl

Cuando se anunció que James Gunn quedaría a cargo del nuevo universo de DC, aseguró que una de las primeras medidas que tomaría para diferenciarse del universo anterior, del UCM y de la industria de Hollywood en general, es que no se le daría luz verde a ningún proyecto hasta que su guión estuviera en óptimas condiciones. Independientemente de lo que uno piense de Superman (aunque fue recibida positivamente por la mayoría), es claro que Gunn no comenzó a rodar hasta que estaba completamente seguro de que su guión funcionaría y así fue. 

Bajo estas condiciones se dio luz verde a la segunda temporada de Peacemaker y la secuela de Superman que llega el próximo año. Claro que es fácil darse luz verde a si mismo, pero fuera de los propios proyectos de Gunn, también han salido adelante la serie animada Creature Commandos, Clayface y por supuesto, Supergirl, que tiene el honor de ser la segunda entrega para pantalla grande de este universo. ¿Cumple esta película con mantener ese estándar de calidad que propuso Gunn para este universo? Con dolor en el corazón les decimos que no es así. 

¿De qué trata Supergirl?

Kara Zor-el está por cumplir 23 años y para celebrar pasa varios días en un planeta con un sol rojo para poder experimentar los efectos del alcohol, en compañía de su perro Krypto. Sin embargo su celebración es interrumpida cuando una adolescente llamada Ruthye le pide ayuda para buscar al bandido Krem de las Colinas Amarillas para vengar a su familia a quienes ha asesinado. Al no ser su problema, Kara se siente renuente de ayudar a Ruthye, pero cuando la vida de Krypto corre peligro al ser envenenado, se verá obligada a perseguir a Krem por toda la galaxia para conseguir el antídoto, aunque la venganza de Ruthye podría interponerse en su camino.

La imperfección como virtud

Que Supergirl sea la película que sucede a Superman es aparentemente una coincidencia, pero no podía haber sido una mejor elección, pues estos personajes además de compartir los mismos poderes también son familia y sus historias están intrínsecamente relacionadas, aunque en personalidad son bastante diferentes. Mientras que Superman es el estandarte de la bondad, es tranquilo aunque apasionado y se le puede acusar de ser algo ingenuo, Supergirl es más cínica, realista, rebelde, de bajos ánimos, producto de lo que sufrió en su juventud y si bien no tiene la pureza para ser un ejemplo a seguir, no deja de ser buena.

Si bien Supergirl no es una secuela de Superman, se podría decir que ambas películas son parte de una duologia en la que desde diferentes perspectivas se habla de la importancia de la amabilidad en un mundo que se rehúsa a practicarla. En Superman, cada aspecto de la película está diseñado de forma en que representen al personaje y nos transmitan esta temática, que como ya mencionamos antes, fue un éxito. ¿Supergirl está hecha de la misma manera? 

En los mejores momentos de Supergirl, Craig Gillespie demuestra por qué fue escogido como el cineasta encargado de llevar a Supergirl a la pantalla grande, pues en su carrera se ha dedicado a explorar las vidas de mujeres complicadas en duelos de identidad, como en Yo, Tonya, Cruella y las series Physical y Pam & Tommy. Estos momentos son dedicados a observar a Kara como persona, vamos de presente a pasado para verla en diferentes etapas de su vida, de donde viene, la gente que le rodeaba, como suele pasar sus días, que le gusta hacer y que se niega a hacer.

La pregunta que se presenta al ver tantas facetas de Kara es ¿Quién es la verdadera? ¿La niña que creció en Krypton? ¿La mujer joven que perdió a su familia y su pueblo? ¿La alienígena que debe acostumbrarse a la vida en la Tierra? ¿La heroína que Superman quiere que sea? ¿O la mujer que deambula por el espacio en búsqueda de la siguiente fiesta? Gillespie, con el guión de Ana Nogueira, hace lo posible para hacernos saber que este es el conflicto real de la película, encontrar cual es la mejor versión de Kara. Para encontrarse a si misma, Kara se apoya en Ruthye, en ella ve a alguien que le recuerda la razón por la que mantiene bondad en su corazón, incluso cuando deseos como la venganza o sentimientos como el duelo se ponen en su camino. En ese sentido, el viaje de Kara recuerda más al western que al cine de superhéroes.

La conclusión de ese arco queda más que nada a manos de Milly Alcock, quien interpreta a Kara con una naturalidad con la que se apropia del personaje, algo que muy pocos actores pueden hacer en el cine de superhéroes. Alcock pasa por todas las caras de Kara como si fueran una sola, pero no importa cual de ellas nos esté mostrando, en sus ojos podemos ver que hay algo más sucediendo en su mente, algo que no quiere decir ni expresar. Alcock le agrega una fuerza emocional a la película que sin ella probablemente no tendría el mismo impacto en la audiencia, y aunque es un gran halago para ella, es una gran falla de la cinta.

La promesa quebrada

A pesar de que el viaje de Kara se hace de forma sólida en la película, es inevitable sentir que pudo ser aún más impactante de lo que se nos mostró en pantalla, que hay algo que falta para que verdaderamente tenga el poder que Gillespie y su equipo estaban buscando. ¿Qué es lo que falla en Supergirl? Es difícil señalar una cosa en específico, pero lo que sí se puede decir es que muchas de sus fallas se pueden encontrar al mencionar las promesas que James Gunn y compañía hizo a la hora de anunciar su universo de DC y lo bien que lo cumplió con Superman.

¿Supergirl se siente como una película que comenzó producción una vez que el guión estaba en óptimas condiciones? Si de verdad era tan perfecto como Gunn presumió en pre-producción, alguien no estaba de acuerdo, pues Supergirl se siente como una película que fue ordenada, destruida y reordenada con el fin de darle otra vida a la historia. Otra promesa es que las producciones se llevarían acabo de forma en que hubiera suficiente tiempo para trabajar en los efectos digitales, pero los efectos de Supergirl se sienten a medio terminar en muchos momentos.

Algo que también se esperaba con el look peculiar de Superman es que cada director trabajaría en un aspecto visual único para su película, alejándose de los estándares actuales de la industria, pero Supergirl luce casi exactamente igual que la gran mayoría de los blockbusters del momento, su estética punk/western en el espacio la acerca a Star Wars más que nada, sin algún detalle que las diferencie. 

En Superman, Gunn no tuvo miedo al ser muy poco sutil al hacer una analogía de las invasiones ilegales de los Estados Unidos en el Medio Oriente, que causó aún más polémica por sus grandes similitudes con el genocidio Palestino cometido por Israel mientras se hacia y se estrenaba la película. En Supergirl es claro que una subtrama que incluye una analogía del tráfico sexual de mujeres y del abuso sexual infantil se recortó hasta quedar apenas y presente en la película.

¿Será que no sería conveniente recordarle al público de ciertos archivos de cierta isla de cierto sujeto que fueron causa de gran polémica contra la élite americana? Entramos en territorio conspiranoico, pero cuando el estudio que produjo esta cinta está a punto de ser comprado por otro estudio que es propiedad de amigos y cómplices del presidente de nuestro país vecino al norte, todo es posible. 

Con todo esto y otros pequeños detalles como un villano plano interpretado por un actor que lo está dando todo y personajes metidos con calzador como Lobo, interpretado por capricho por Jason Momoa, el problema con Supergirl no es que sea realmente mala, sigue habiendo mucho que rescatar de ella. El problema es que la promesa del nuevo universo de DC es que se iban a hacer las cosas diferentes a partir de ahora y Supergirl está a lo mucho a la par de las buenas entregas del UCM, que no es decir mucho y aún así no es una grave condena. 

Conclusión

¿Entonces Supergirl no vale la pena? ¿El DCU volvió a nacer muerto? ¿Se repitió la maldición? No hay que ser alarmistas, un bache no es el final del camino, no es lo último que veremos de Supergirl y Milly Alcock, esperemos que sea una oportunidad de limar asperezas en el desarrollo de estos proyectos a futuro y que sea una buena lección para James Gunn ¿De qué? Pues solo él, su equipo más cercano y la gente involucrada en toda fase de la cinta sabrán que pasó exactamente para que el producto final no fuera el óptimo. Nosotros tal vez nunca lo sepamos. Lo que sí podemos decir es que al menos sirve para pasar al rato y puede que eso sea suficiente para muchos, mientras que otras personas aún con sus fallas, lograrán conectar con su heroína y su historia.

Dirección: Craig Gillespie
Guión: Ana Nogueira
Elenco: Milly Alcock, Eve Ridley, Matthias Schoenaerts, David Krumholtz, Emily Beecham y Jason Momoa

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